Publicidad

Mejor no hablar de ciertas cosas

Compartir esta noticia

La decisión del dictador venezolano Nicolás Maduro de proscribir a su principal desafiante para las próximas elecciones, la líder opositora María Corina Machado, es un bochorno incuestionable.

Sin embargo, en nuestro país, no parece formar parte de las preocupaciones de los precandidatos frenteamplistas.

Fue claro y concreto Álvaro Delgado al promover un acuerdo de todos quienes aspiran a la presidencia uruguaya en el marco de una libertad irrestricta, para reclamar por los derechos de la candidata perseguida en el país chavista.

La respuesta de tres destinatarios podría calificarse de sorprendente, pero con el actual Frente Amplio ya nada sorprende.

Tanto Mario Bergara, como Carolina Cosse y Yamandú Orsi rechazaron la iniciativa, pateando la respuesta al outball e incluso ironizando, como si el imprescindible reclamo ante el avasallamiento de derechos humanos y políticos fuera una mera excusa de propaganda.

“Primero, es una típica estrategia de campaña electoral, otra picardía, y a mí ya me tiene un poco cansado que en vez de hablar de los temas nuestros nos pongamos a hablar de vuelta de Venezuela, Cuba, Nicaragua. Creo que no aporta nada. No sé si firmar o no firmar, pero a mí me gustaría centrar la campaña en los problemas de nuestra gente”, declaró quien posa de ser centrista, el candidato del MPP y MLN Tupamaros, Yamandú Orsi.

Como en casi todas sus respuestas a la prensa, en ese tono siempre ambiguo y dubitativo que ya es constante en su discurso, le repreguntaron por qué se decidía entre “no sé si firmar o no” y admitió que no lo hará: “¿Qué gano con eso?”. No hay duda de que si Orsi saliera en defensa de una colega perseguida por la dictadura venezolana, él personalmente perdería, por los vínculos innegables de ese régimen con su partido y, particularmente, con su sector político. Escuchándolo reconocer que no ganaría enfrentando a Maduro, no puede menos que resonarnos en la cabeza las palabras de su propio líder, José Mujica, cuando replicó ante la evidencia del terrorismo de Estado venezolano que “no hay que pararse delante de las tanquetas”.

El panorama que ofreció Carolina Cosse fue aún peor. Respondió a la propuesta de Delgado que “no tiene ningún asidero. Me parece una maniobra para distraer, totalmente falta de seriedad. A mí me gustaría saber por qué no se pusieron a juntar firmas para no levantarnos los impuestos a todos cuando ganaron el gobierno”. Fue un nuevo capítulo del relato que comunica falazmente la intendenta montevideana. Sabe bien que la carga impositiva sobre la ciudadanía bajó con este gobierno, y que solo hubo una reducción transitoria sobre los ingresos más altos del sector público en apoyo del Fondo Coronavirus, que puso al país como ejemplo mundial en el manejo sanitario y económico de la pandemia. Por supuesto que Cosse no la dejó por esa y agregó otra de sus ocurrencias: “Yo le propondría a Delgado que hagamos una campaña juntos, juntando firmas para no darle pasaportes a los narcotraficantes que están presos por tener un pasaporte falso. Esa es mi propuesta”, dijo la precandidata. Tendría que empezar por reclamárselo a José Mujica, cuyo propio decreto presidencial fue el que dio validez jurídica a la expedición de aquel documento.

Como en otras oportunidades, los candidatos frenteamplistas compiten a ver quién halaga más a la extrema izquierda. La supuesta alternativa astorista que encarna Mario Bergara se sumó a la lavada de manos respecto a la persecución de María Corina Machado: admitió que “no comparte que haya proscripciones en los procesos electorales”, pero matizándolo en que Álvaro Delgado “busca utilizar el tema para obtener rédito electoral. Esto de firmá este papel, o no firmes este papel... Ahí no van las credenciales democráticas de nadie. El Frente Amplio no tiene que firmar ningún papel para tener claro que ha sido una fuerza política que tiene credenciales democráticas por donde se lo mire”. Interesante la interpretación que realiza el senador: asume que no firmar por Machado es poner en duda las propias credenciales democráticas, cuando lo único que se le pidió es que sume su apoyo a los derechos legítimos de una colega en un país hermano.

Con la claridad que lo caracteriza, el expresidente Sanguinetti resumió en 2019 los dos proyectos políticos entre los que entonces debíamos elegir todos los uruguayos: de un lado los demócratas, y del otro los que apoyan a las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Cuatro años después, y en un nuevo año electoral, la canción es la misma.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar

Publicidad

Publicidad