Casi dos décadas después de la fallida privatización de Pluna perpetrada durante el gobierno de Mujica, un tribunal que depende del Banco Mundial condena a nuestro país a seguir pagando por aquel dislate.
Al principio se habló de un perjuicio para las arcas públicas de 80 millones de dólares.
Pero en la edición de ayer de El Observador, el periodista Santiago Soravilla se tomó el trabajo de recurrir al archivo y una calculadora, para demostrar que “el agujero negro de Pluna” asciende en realidad a 200 millones de dólares, en un proceso donde se conjugaron improvisación, cabildeos, habilísimos negociantes del sector privado, un presidente neófito y autoridades económicas empujadas por este a tomar decisiones tan ilógicas como carentes de transparencia.
Diez años después del cierre de la empresa, recién hace pocos meses el actual gobierno logró terminar de pagar la loca aventura de los aviones Bombardier, por cuya adquisición por parte del consorcio privado Leadgate, el gobierno de Mujica había concedido la garantía del Estado.
Este juicio que acaba de culminar en una sentencia inapelable, es el último y oneroso coletazo de aquella gestión desaguisada. A un lustro de haber finalizado el ciclo frenteamplista, los contribuyentes uruguayos seguimos pagando de nuestro bolsillo sus impericias y despilfarros.
Enumera Soravilla que “si bien la condena fue de 30 millones, los gastos asociados al juicio elevan el monto a 80 millones, que se sumarán a más de 100 millones que el Estado viene pagando desde 2012, cuando decidió bajarle la cortina a Pluna”.
No hay que olvidarse de la sucesión de decisiones equivocadas que se tomaron en aquellos tiempos. En respuesta al déficit sistémico que venía generando el mito de contar con una “aerolínea de bandera” y fracasada la asociación con Varig por la quiebra de esta empresa brasileña, en 2007 el primer gobierno frenteamplista selecciona a un consorcio que no tenía experiencia alguna en el rubro, cediéndole el 75% de las acciones y desencadenando una rápida sangría de recursos que terminamos pagando todos.
Después vino el remate trucho, el caballero de la derecha, la demanda civil de López Mena que nos costó unos millones más, la experiencia también fracasada de Alas-U con su reguero de apoyos públicos vía Fondes… Tirando más plata del contribuyente, mantuvimos por poco tiempo nuestra sagrada aerolínea de bandera, a la luz de las velitas encendidas por “el Pepe” al socialismo.
Es inevitable que esta noticia impacte en la campaña electoral. Lo curioso es que ahora los precandidatos del FA consideran oportunista que el tema se reactualice. Consultado sobre si el proceso de Pluna fue indebido, Orsi respondió con su contundencia de siempre: “tendría que analizarlo. Como estas cosas se dirimen en otro lado, vaya uno a saber”.
Pero luego se recompuso y llegó al colmo de aventurar que este fallo adverso forma parte de una estrategia de propaganda electoral: en el país de las maravillas frenteamplista, parece ser que el único culpable de todo el disparatario de Mujica en torno a Pluna es un asesor de comunicación del Partido Nacional… La verdad es que si tiene tanto poder para decidir cuándo un tribunal condena a un país a pagar deudas, habría que mandarlo de embajador a la ONU y lograría la paz mundial.
El propio Mujica sumó justificaciones sacadas de la galera: “Algún día puede ser que las generaciones que vienen se aviven y los latinoamericanos seamos menos cornudos (sic) y seamos capaces de crear una corte de derecho que obligue a las empresas de afuera a pleitear acá. Dependemos de los fallos en la justicia del mundo rico”. Cuando se gobierna con ineptitud, siempre queda el recurso de culpar al imperialismo.
También hubo quienes cuestionaron la mala defensa de Uruguay en el conflicto, sin advertir que estuvo a cargo del mismo estudio jurídico estadounidense que nos representó exitosamente en las demandas planteadas por Philip Morris y la minera Aratirí.
Pero como es también habitual, la palma de oro se la llevó la precandidata Carolina Cosse: “Qué casualidad que empiezan a aparecer sobre el tapete Pluna y Venezuela”.
Estaba visto: la inhabilitación de una candidata opositora en el país hermano y esta condena no son culpa ni de Maduro ni de la dirigencia del Frente. Es la coalición que las inventa, para tener excusas con qué criticarlos, pobrecitos.
Solo hay dos palabras que se nos ocurren ante la posibilidad de que estos diletantes retomen el gobierno el año que viene: qué peligro.