Lecciones municipales

Finalizados los escrutinios a nivel departamental y municipal es posible, finalmente, extraer algunas conclusiones sobre el proceso electoral que acaba de cerrarse. En una elección en la que casi no hubo sorpresas la Coalición Republicana sale claramente fortalecida y su triunfo hubiera sido arrollador de no haber sido por algunos errores absurdos que no debieron cometerse.

Es necesario destacar, al analizar el mapa de todo el país, que nuevamente el control territorial a nivel local del Partido Nacional es extraordinariamente potente. Esto se constata al verificar que 14 intendencias serán blancas, 4 frentistas y 1 colorada, pautando una realidad que en nuestro país es contundente desde hace décadas. Asimismo, la abrumadora mayoría de las alcaldías serán blancas, destacándose muchos departamentos en dónde el Partido Nacional controlará todos los municipios.

La ola favorable a quien gana las elecciones nacionales no se dio, quizá porque la diferencia en noviembre fue escasa, o quizá porque la luna de miel del actual gobierno efectivamente es corta y de baja intensidad. En todo caso, parece claro que no se trasladó a mayo el incremento en la votación del Frente Amplio y la Coalición Republicana salió fortalecida.

Dentro de estos triunfos es especialmente relevante el de Salto, por ser uno de los departamentos más poblados del país y donde se probó con éxito el funcionamiento del lema Coalición Republicana. Asimismo, en la capital del país la gran campaña desarrollada por Martín Lema permitió que la diferencia con el Frente fuera de un dígito, que más de la mitad de los montevideanos no acompañara al oficialismo montevideano y que para la próxima elección queden a tiro. Dependerá de Lema proyectar su excelente resultado en términos de actuación política en Montevideo durante los próximos cinco años para lograr alcanzar la victoria en 2030.

También deben señalarse algunas derrotas insólitas sufridas por la Coalición Republicana en Río Negro y en Lavalleja. En el primer caso se combinó una gestión municipal con problemas junto a egos de algunos caudillos locales para impedir el uso del lema Coalición Republicana. El resultado se explica más por errores propios del Partido Nacional que por la buena votación del Partido Colorado o del propio Frente Amplio.

Más absurda aún resulta la victoria del Frente Amplio en Lavalleja, un departamento donde el Partido Nacional gobernaba ininterrumpidamente en los últimos 35 años. Aplican también las causas de Río Negro: gestión mal evaluada, egos locales que impidieron el uso del lema común con el Partido Colorado que hubiera deparado un triunfo contundente y estrechez de miras al definir los candidatos a la intendencia. Una elección que se pierde por menos de 100 votos en un departamento en el que el Partido Nacional no podría haber perdido nunca se hubiera dado vuelta tan solo con no haberse empantanado en el car- tel gigante de Minas, haber utiliza- do el lema Coalición Republicana o haber habilitado una candidatu- ra más en la grilla de candidatos blan-cos. En todo caso, al anunciado proceso de autocrítica anunciado por el resultado de la elección nacional debe sumarse el de estos resultados de mayo en que las opiniones de Omar Lafluf y Mario García resultarán sumamente iluminadoras.

Estos episodios no pueden esconder, de todas formas, un mensaje claro respecto a que el Frente Amplio luego de perder en octubre logró una exigua victoria en noviembre que no logró consolidar en mayo de este año. El poder de la nueva administración es sensiblemente menor al de las anteriores de la coalición de izquierda en múltiples sentidos; triunfo más ajustado, ausencia de mayoría parlamentaria, menos población con intendencias de ese partido y menos municipios en términos proporcionales.

Dentro del balance positivo para la Coalición también debe destacarse una nueva camada de intendentes jóvenes a estrenarse y la posibilidad cierta de atacar el bastión capitalino en cinco años. La acción política que se despliegue a partir de ahora tomando en cuenta aciertos y errores irá pautando el camino que ya, inevitablemente ha comenzado para el próximo período electoral. Aprender de los errores y capitalizar los aciertos es una verdad de Perogrullo pero que no se aplicó para las elecciones del mes en curso. Es tiempo entonces de un análisis serio y profesional que puede deparar un batacazo en todo el país si se recupera lo que nunca se debió haber perdido y se gana lo que hasta ahora parecía imposible.

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