La apalbullante victoria de Javier Milei en Argentina ha generado efectos muy llamativos. Desde ya que ha motivado festejos y alegría de quienes creían que ese país necesitaba un cambio de fondo. Y también de parte del creciente número de personas que son adeptos a las ideas liberales y que ven por fin a una figura política que no solo comparte ideario, sino que también está en posición de ponerlo en práctica.
Pero mucho más llamativo que esto es la reacción de algunos dirigentes de la “izquierda” continental, quienes muestran un enojo e indignación, que es tremendamente expresivo de algo más profundo que un simple cambio de ciclo político.
En los últimos días hemos visto reacciones indignadas de gente como el presidente colombiano, Gustavo Petro, o su amigo venezolano, el dictador Nicolás Maduro, furiosos por lo que los argentinos decidieron en las urnas. El expresidente boliviano, Evo Morales, sugirió que Milei no terminará su gobierno, algo de lo cual él sabe bastante, ya que intentó un fraude electoral y debió salir corriendo.
No solo han sido políticos los enojados. Medios como El País de España, The Guardian, y otros conspicuos representantes de la nueva izquierda global se han mostrado entre enojados y dolidos.
Y Uruguay no es la excepción. El expresidente Mujica, siempre adepto a los conceptos profundos y filosóficos, dijo que Milei es “peligroso como mono con escopeta”. Y su “delfín”, Yamandú Orsi, directamente dice: “No lo entiendo a Milei”. Vale decir, en defensa de Milei, que no es algo muy exclusivo el no ser comprendido por el precandidato del MPP, quien ha expresado admiración tanto por Alberto Fernández como por Sergio Massa, lo cual exime de mayores comentarios.
Esta reacción tan airada de dirigentes de distintas versiones de la “izquierda” parece ir más allá de cuestiones simplemente de gusto personal. O molestia, por el hecho de que Milei suela calificarlos de manera poco edificante.
Hay tres aspectos centrales para entender estas reacciones. El primero es que la llegada de Milei al poder en Argentina es la prueba definitiva del fracaso de ciertas ideas de carácter socialista, colectivista, del estatismo integrista, luego de que fueran aplicadas sin obstáculos, durante 40 años, y en un país con inmensas riquezas naturales. No hay nadie hoy que no pueda ver el efecto nefasto de estas ideas, que han generado miseria, corrupción y desintegración social. Que después de esos 40 años, los argentinos hayan optado por alguien como Milei, es un veredicto casi terminal sobre ese recetario ideológico. Ya estaba claro con Venezuela y Cuba, pero allí las dictaduras comunistas han logrado aferrarse al poder de todas formas.
Un segundo aspecto de la victoria de Milei que irrita tanto a la izquierda global es el miedo. El enorme temor al impacto que un gobierno exitoso de Javier Milei, uno que logre devolver a Argentina simplemente a un nivel de crecimiento y prosperidad “normal” para un país como ese, pueda tener en el resto de la región.
Si las medidas libertarias de Milei logran poner coto al proceso de decadencia institucional y social que vive Argentina desde hace décadas, será un faro ineludible para los demás países. Sobre todo, porque Argentina es un país con una capacidad de influencia, de soft power, enorme. Esto hace que todo lo que allí suceda, lo bueno y lo malo, tengan un impacto tan extendido, y haga ruido en tantos otros países.
Si ya se percibe que conceptos liberales, que antes eran ninguneados por “expertos” y “académicos”, comienzan a discutirse a nivel social, imagínese si Milei tiene un poco de éxito.
Por último, hay un tema geopolítico central que ha causado la elección argentina. En un continente dominado por gobernantes de “izquierda”, la llegada de Milei al poder en Argentina pone freno a una topadora socialista que, liderada por Lula da Silva, parecía extenderse sin freno por América del Sur. Y ya estaba implicando un “lavado de cara” al régimen de Maduro y un acoso al gobierno “díscolo” de Ecuador.
Entre la victoria de Milei,el estado de popularidad negativa de Gabriel Boric en Chile, y Gustavo Petro en Colombia, el panorama regional luce muy distinto, que hace apenas unos meses. Algo que probablemente tenga hasta impacto electoral en Uruguay en la próxima campaña.
Pero tal vez lo más impactante sea ver, por fin, en ambientes sociales de distinto tenor, diálogos y conceptos que antes resultaban imposibles. Si Milei logra poner de moda la libertad, habrá que estarle eternamente agradecido.