El voto uruguayo en la ONU

El Uruguay fue uno de los 23 países que se abstuvo al momento de votar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, una resolución que pedía un alto el fuego inmediato en la Franja. El asunto da para varios comentarios.

Por un lado, otra vez el Frente Amplio, firmemente dedicado a ametrallar (al menos aquí en sentido figurado) al gobierno, aprovechó la oportunidad para cuestionar la decisión oficial.

Antes de profundizar en las razones que motivaron la postura uruguaya para adoptar esta decisión, vale la pena destacar un hecho que se remonta al 2014, cuando era gobierno el partido del senador Cag-giani, quien ahora personifica la objeción opositora.

En aquel momento, ante otro atentado del grupo terrorista, la manifestación del Ejecutivo bajo la presidencia de José Mujica, siendo canciller Luis Almagro, fue de repudio ante lo que fue calificado como un acto de odio y barbarie por parte de Hamás.

En esta ocasión lo que motivó la determinación uruguaya, según lo explicó claramente el ministro de Relaciones Exteriores uruguayo, Omar Paganini, fue que no resultaba aceptable que en la mentada resolución de la ONU no se incluyera mención alguna de los brutales ataques de Hamás en Israel el 7 de octubre pasado.

Un baño de sangre para la población israelí, de impactante crueldad, donde murieron alrededor de 1200 personas, menores, mayores y civiles sorprendidos por una acción colectiva plagada de odio, además del secuestro de más de 200 personas.

El 26 de octubre se había elaborado un texto similar al del martes pasado, exigiendo el alto el fuego y la protección de las poblaciones palestinas e israelíes, conforme al derecho internacional.

Aparte de valorar que durante un anterior cese de las hostilidades pudieron recuperar la libertad una cantidad de personas, incluida una joven que cuenta con ciudadanía uruguaya.

Desde 1947 el Uruguay mantiene su respaldo a la solución de los dos estados tal como fuera la idea original de la ONU cuando se aprobó el plan de partición de Palestina en dos estados, si bien nunca fue aceptada por los árabes, la partición del otrora mandato británico.

Lamentablemente, no hubo suficientes votos para acompañar la enmienda presentada por Canadá que fuera apoyada por Uruguay, ni tampoco tuvo suerte la elaborada por Austria.

La intención que fracasó fue lograr un texto balanceado, al pretender incluir el rechazo y condena a los ataques del grupo palestino.

Esas acciones terroristas y demenciales encendieron la mecha que provocó el incendio de la precaria paz que existía, aunque fuera relativa, en esa turbulenta zona del mundo.

En el entretanto, el dolor y el sufrimiento que padece la gente común de uno y otro lado a consecuencia de aquella sangrienta operación terrorista, desde hace dos meses, parece no tener fin.

A partir del intento de división del territorio reclamado tanto por palestinos como por judíos, el encono a raíz del ofrecimiento a estos últimos, de sentar sus reales donde muy antaño también habitaron, nunca fue bien visto por la otra parte.

La actual situación es en gran medida, corolario de la segunda guerra mundial. Tras ser confirmadas las atrocidades del holocausto de los judíos a manos de los nazis alemanes, entre las potencias intervinientes en la guerra se decidió que había que ofrecerles un resarcimiento. Infortunadamente los buenos deseos quedaron muy lejos de ser cumplidos..

De manera trágica y espeluznante se ha graficado el cruento e interminable choque que abruma a esta parte de la humanidad, en uno de los cuadros colgados en el Art Miami. Una de las grandes exhibiciones artísticas que por estas fechas se suceden en dicha ciudad.

En esa tela se observa a una mujer absolutamente cubierta por un chador, toda de negro, quien parece acunar amorosamente a un bebé en sus brazos.

Pero al mirar la pintura más de cerca, la persona se da cuenta de que lo que tiene envuelto en su regazo, no es una dulce criatura sino una bomba.

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