El parteaguas internacional

La agenda internacional de estas últimas semanas no solamente ha estado cargada de temas importantes tanto para la región como para el escenario global del que participan las principales potencias mundiales. También ha ratificado, con las reacciones que todos esos asuntos han generado en nuestro sistema político, que ella es un parteaguas que divide claramente a los que se alinean con la izquierda frenteamplista de quienes se identifican con la Coalición Republicana (CR).

El planteo no es novedoso ya que en la elección de 2019 el poder de síntesis del ex -presidente Sanguinetti lo había dejado bien claro: la opción fue entre los que consideran que Cuba y Venezuela son dictaduras, y quienes entienden que son democracias especiales. Sin embargo, ese parteaguas se ha hecho hoy más evidente y tiene consecuencias muy importantes para el posicionamiento internacional del Uruguay.

En efecto, cuando la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, el gobierno uruguayo no dudó un segundo en dejar asentada su posición de respeto por el derecho internacional y de crítica contundente al movimiento imperialista de Moscú. Y en esa posición están todos los partidos que integran la CR. En cambio, el Frente Amplio (FA) tuvo y tiene voces que justifican el atropello ruso, gestos que han ido en el sentido de solidarizarse con la anexión rusa en territorio ucraniano, y hasta un posicionamiento que pretende alinearse con una especie de nuevo orden mundial promovido por China y por Rusia, llamado multipolar, en el que la izquierda ve con buenos ojos la inclusión de Sudamérica. Todo esto ha sido público y marca, claro está, un fuerte parteaguas político.

Otro ejemplo ilustrativo es lo que ocurre en Argentina. El alineamiento del FA en favor del peronismo- kirchnerismo mayoritario hasta hace un par de años, y ahora con el surgimiento incipiente del massismo, ha sido muy claro. Desde el “clase A” de la política de Orsi para calificar al actual presidente argentino, hasta la preferencia anunciada del ex -presidente Mujica por el candidato Massa, las señales han sido numerosas. Y aquí también la diferencia con la CR es radical: no porque haya un enamoramiento de los partidos de la CR en favor de la candidatura de Milei para el balotaje argentino, por ejemplo, sino porque ninguno de ellos jamás se ha alineado con los intereses peronistas y ha defendido esas posiciones.

Ya en 2019 el ex presidente Sanguinetti lo había dejado bien claro: la opción fue entre los que consideran que Cuba y Venezuela son dictaduras, y quienes creen que son democracias especiales.

Para ir al caso más trágico de Venezuela, sigue sin haber unanimidad dentro del FA en cuanto a que si el régimen de Maduro es una dictadura. La reciente iniciativa de Caracas de bloquear todo el proceso de elección de candidatos opositores y de proscribir a Corina Machado, que había obtenido una amplia legitimidad electoral, es sin embargo muestra terminante de que la dictadura en Venezuela de ninguna manera ha cambiado de rostro. Es más: es la muestra evidente de que el alineamiento del FA en favor de la dictadura venezolana, como siempre ha sido para el caso de la cubana, refiere a una fundamental diferencia de valores con relación a la CR respecto a la definición de la democracia.

El ataque que sufrió Israel el pasado 7 de octubre también ha significado un parteaguas. En este caso, la división ha sido mundial: prácticamente en todas partes la izquierda mayoritariamente se ha alineado tras los terroristas de Hamas y ha criticado la política exterior de Israel. La semana pasada el coro internacionalista de izquierda pretendió que Israel cesara sus ataques a Gaza, allí en donde Hamas tiene sus bases militares, su apoyo civil y su refugio logístico a partir del cual ataca, sin límites y desde hace año, a los ciudadanos de Israel. En Uruguay el parteaguas también ha sido evidente: el FA, liderado por el Partido Comunista quien fue el primero en marcar la cancha, nunca fue capaz de reprochar las atrocidades que todos vimos el 7 de octubre sin deslizar, en el mismo acto, una crítica a Israel. En cambio, la CR, alineada con lo mejor de los valores occidentales, mostró sin fisuras su apoyo a Israel y repudió sin ambages los actos criminales de Hamas.

Cuando diversos actores de la sociedad civil vinculados a la política internacional critican a este gobierno por fallas, errores o dificultades que se verifican en su política exterior, no debieran dejar de prestar atención a que, a pesar de todo ello, esa dimensión política está siendo un parteaguas clave de nuestra democracia. Es que no es para nada lo mismo que gobierne la CR o que gobierne el FA a los efectos de la política exterior del Uruguay.

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