Si hay un departamento, una ciudad, que tiene la impronta del Frente Amplio es Montevideo. Desde hace 34 años maneja la Intendencia Municipal a su antojo. No hay herencias malditas a quien responsabilizar de sus problemas y sus carencias, salvo que se pasen facturas internas.
El primer intendente de la era frentista fue el socialista Tabaré Vázquez (que prometió al asumir en 1990 que iba a “erradicar los basurales en 90 días”), luego por dos períodos Mariano Arana (Vertiente Artiguista), tras cartón Ricardo Ehrlich (MPP), luego Ana Olivera (Partido Comunista), siguió con Daniel Martínez (Partido Socialista, pero no el actual que funciona a imagen y semejanza del Partido Comunista)) y remató en el 2020 con Carolina Cosse, que había pedido “pase” del MPP al Partido Comunista.
La historia dice que prácticamente todo el espectro del FA ha desfilado por la comuna capitalina (a veces más de una vez) y todos disfrutaron de las mayorías automáticas en el legislativo comunal. Nunca precisaron -tampoco los buscaron- de acuerdos con la oposición. Jamás la consultaron, sino que más bien la ningunearon. Lo que se hizo y lo que no se hizo es por obra y gracia de esa fuerza política.
Entonces, a la hora de hacer balances de gestión no vale empezar a mirar hacia los costados buscando a quién echarle culpas si las cosas no están bien, sino que lo que corresponde es mirar hacia adentro.
¿Por qué los montevideanos tenemos una de las ciudades más sucias y desprolijas de la región? ¿Por qué calles y veredas de cualquier barrio pueden convertirse en depósitos de basura? ¿Por qué cada vez que llueve un poco fuerte se generan gigantescas piscinas en los alrededores de la vieja estación central del ferrocarril y otras calles?
Cuando se trata de contestar a esas preguntas, las explicaciones son muchas, pero ninguna pasa por asumir responsabilidades. Recientemente desde la Intendencia de Montevideo se hizo referencia al éxito que había sido la planificación para levantar la basura de fin de año, pero el alcalde del municipio F, Juan Pedro López, apuntó a un nuevo fracaso de la intendenta Cosse, por la recolección de residuos en su vasta zona. “Lo que estamos viendo es que venimos con muchos atrasos. Hoy estamos a 3 de enero y desde el 30 de diciembre hay lugares por los que no se ha pasado”, aseguró el jerarca local. Los barrios que abarca el municipio F son Manga, Bañados de Carrasco, Las Canteras, Maroñas, Villa Española, Flor de Maroñas, Ituzaingó, Jardines del Hipódromo, Piedras Blancas, Km. 16 Camino Maldonado, Bella Italia y Punta de Rieles, entre otros.
López aseguró que la “gente se está quejando” y que algunas zonas del municipio tienen una situación “crítica”. “Hay lugares donde hay olor a podrido porque hace tres, cuatro y cinco días que no se levanta la basura”. Cabe señalar que López es uno de los tres representantes del Partido Nacional que encabeza una alcaldía en Montevideo.
Si la basura es una vieja característica del Montevideo frenteamplista, la feroz ofensiva sobre la aplicación de multas en el tránsito como forma de recaudar y recaudar cada vez más es el nuevo “invento” que han incorporado para aumentar sus ingresos. Su origen está en la Intendencia de Daniel Martínez, donde se comenzaron a multiplicar los radares y aparatos que la tecnología ha empujado a gran velocidad.
El objetivo -que parece extenderse ahora a todo el Uruguay- es perseguir implacablemente a toda persona que tenga auto y lo utilice. Más allá de que la IMM maneja una de las cajas más poderosas del Estado, con una recaudación diaria (que incluye domingos y feriados) de 2,5 millones de dólares para hacer un total de 800 millones de dólares, la intendencia no da el menor respiro a los automovilistas. Puede ser que tal vez estén influidos por la muy vetusta concepción de que el auto es un elemento suntuario o de lujo y no un mero instrumento de transporte de las familias.
Se ha extendido la zona tarifada en el Centro y Cordón, ha aumentado sus tarifas y sus principales inversiones han sido en cámaras y radares para multar, a lo que se suma ahora la nueva adquisición: autos equipados con ocho cámaras en el techo. En un principio eran cuatro de video y cuatro de reconocimiento de matrículas en tiempo real.
El último dato de la IMM dice que en 2022 se aplicaron 348.000 multas y se recaudó unos 33 millones de dólares. Eso sí, las calles de Montevideo dejan mucho que desear para tanto dinero (y tanta basura).