Coalición y departamentales

La forma de comparecencia en las elecciones departamentales de 2025 de los partidos que conforman la Coalición Republicana (CR) es un tema de la mayor importancia. En efecto, si la CR lograra dejar sin intendencias al Frente Amplio (FA) prácticamente en todo el país, las bases territoriales de la izquierda menguarían fuertemente y con ello su anclaje electoral de largo plazo.

El tema parece resuelto en tres departamentos claves donde gobierna hoy el FA: Montevideo, Canelones y Salto. Allí, con distintas resoluciones cuyas definiciones están muy avanzadas, los partidos de la CR comparecerán en conjunto en 2025. Eso implica que, al menos en Salto y en Canelones, hay serias chances de desbancar a la izquierda. Y también muestra que las dirigencias locales tienen la madurez y la inteligencia suficientes como para adoptar estrategias que las benefician a todas. En definitiva, un partido tiene por objetivo alcanzar el poder, por lo que a nadie puede sorprender que lo busque realizando alianzas que le faciliten dicha razón de existir.

Sin embargo, hay quince departamentos en los que gobiernan los blancos y en los que la comparecencia bajo el lema común de la CR parece que no ocurrirá. Hay razones poderosas en muchos casos que explican tal circunstancia: el Partido Nacional (PN) tiene hondas raíces, forjadas en décadas de gobiernos y de identidad partidaria local, y la oposición frenteamplista no es vista como una amenaza electoral real. En los casos de Paysandú, Río Negro y Rocha, empero, el asunto no es tan evidente: el PN ha perdido elecciones departamentales a manos del FA, y para los comicios de 2020 su lema supo recibir allí aportes de otros partidos de la coalición afín de poder hacerse del triunfo.

Ante estas circunstancias la mayor inteligencia debe estar del lado del Partido Colorado, Cabildo Abierto y Partido Independiente. Se trata, en efecto, de entender bien la forma en la que se adjudican las bancas a la Junta Departamental: desde la Constitución de 1966, la mayoría absoluta está garantida para el partido del que es electo intendente. En términos coloquiales, siempre termina “costando menos votos” ser electo edil por el lema triunfador que por un lema que pierde las departamentales. Y ese motivo tan pragmático es el que debería llevar a esos tres partidos a privilegiar una alianza con los blancos en las elecciones de 2025 y en esos 15 departamentos, de manera de permitir a sus dirigentes y simpatizantes de votar dentro del lema PN.

Las herramientas están a disposición. Alcanza con que en las internas de junio de 2024 ningún dirigente de esos tres partidos en esos departamentos, que quiera ser electo edil en mayo de 2025, figure como candidato a convencional. Por ejemplo: Juan Pérez, colorado, podrá sí figurar con su nombre en su lista interna colorada proponiendo a “La gente de Juan Pérez”, y candidateando en concreto a su mejor amigo o a quien él disponga como convencional. Pero al no ser él mismo candidato a convencional, deja el juego libre para poder ser luego candidato a diputado en octubre por el Partido Colorado y a edil en mayo por el PN.

Además, para el caso de mayo, esos partidos que utilizarán el lema PN podrán marcar su propio perfil al fijar listas calcadas y sublemas comunes de manera de acompañar a todos los candidatos a intendentes blancos por igual, y también de dejar en claro de que se trata de dirigentes de otros partidos que están utilizando ese lema blanco. De esta forma se beneficiarán del menor cociente para acceder a la Junta Departamental y agrandarán sus chances de alcanzar esa representación de ediles departamentales. Si, por el contrario, juntan sus pesos electorales en un lema que en mayo de 2025 compita con el PN ganador en el departamento, harán un esfuerzo más grande para un resultado concreto que, por ejemplo, en vez de tres ediles termine sacando uno sólo.

Al PN no le sirve que sus socios nacionales le compitan en lo departamental por fuera de su lema. A sus socios tampoco les sirve electoralmente esa competencia: en un contexto de polarización CR- FA, no tiene ningún sentido marcar una tercera posición para terminar, además, recibiendo menos cargos en la Junta Departamental que los que hubieran sido posibles en una comparecencia conjunta bajo el lema ganador.

Es importante que los dirigentes locales colorados, cabildantes e independientes tengan muy claro estas reglas de juego, porque para avanzar en este proceso tienen que tomar decisiones claves en estas elecciones internas de junio.

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