Estamos en meses fundamentales para la planificación electoral de los distintos partidos y candidatos tanto a nivel nacional como departamental. En este sentido importa mucho destacar las excelentes noticias que han llegado desde la Coalición Republicana (CR) y sus dirigentes de Canelones.
El asunto es clave para todo el oficialismo. Por ser Canelones la segunda circunscripción electoral del país (aproximadamente el 10% de los uruguayos allí vota); porque no podrá presentarse nuevamente a intendente el frenteamplista Orsi; y porque según los antecedentes existen reales chances de triunfo de parte de la Coalición Republicana a nivel departamental para mayo de 2025 si efectivamente los partidos que la componen se presentan unidos bajo un mismo lema, el caso de Canelones es una ilustración perfecta de la madurez e inteligencia con que el oficialismo debe manejar sus desafíos electorales.
En primer lugar, está lo evidente: ganarle al Frente Amplio (FA) en Canelones en octubre de 2024 es muy importante para sostener un triunfo en todo el país en favor de la CR. Obviamente, para octubre cada partido de la CR comparecerá con sus perfiles y candidatos distintos, y la unidad electoral está garantida por la etapa del balotaje presidencial de noviembre. Pero, desde ya, es una gran noticia que los diferentes partidos y dirigentes de la CR de Canelones y del nivel nacional sean conscientes del lugar estratégico canario en todo el esquema electoral del país, y que así lo hayan dejado en claro en una reciente reunión conjunta.
En segundo lugar, está el mediano plazo estratégico: si blancos y colorados mantienen sus mayorías en los departamentos en los que actualmente gobiernan, si el FA pierde en Salto la intendencia por la conjunción de fuerzas de los partidos de la CR, y si también perdiera en Canelones por el acuerdo que se está gestando allí, con responsabilidad y acierto, por parte de la dirigencia de los principales partidos de la CR, el resultado político sería formidable: por primera vez desde 2005 el FA habrá perdido todas las intendencias del Interior del país. Y esto tiene consecuencias no solamente en favor de la inserción de los distintos partidos de la CR en todos los departamentos del país, sino que pesará mucho también para la instancia nacional de 2029.
En tercer lugar, está el fortalecimiento de la CR: el ejemplo que están mostrando los dirigentes canarios de los partidos de la CR debe ser destacado. Con madurez, son conscientes de que deben transitar un camino electoral conjunto que, obviamente, de ninguna manera ha de disolver, minimizar ni borrar las diferencias que candidatos, sectores y partidos tienen entre sí: es justamente por la conjunción de actores distintos y plurales que se logrará el triunfo de toda la CR en Canelones. Y con inteligencia, han dejado de lado los egos personales que tanto perjudican a estos procesos delicados, ya que el tema de las candidaturas a Intendente será resuelto en función de los resultados de octubre de este año, es decir, en función del peso en las urnas de cada dirigente departamental.
Todo esto que se está viviendo en Canelones debe extenderse a todo el país. En efecto, es evidente que en varios departamentos el peso del Partido Nacional (PN) es enorme en lo histórico, dirigencial y electoral. Sin embargo, no es posible minimizar el aporte de los demás partidos de la CR. El PN, con grandeza, debe recibir en su seno a listas y dirigentes de otros partidos para la ocasión de mayo de 2025. Ellos podrán marcar con sus colores, sus distintivos, sus candidatos y sus sub- lemas con listas calcadas, por ejemplo, perfiles de candidatos a los legislativos departamentales que de esta manera colaboren con el esfuerzo electoral blanco, a la vez que les permitan una existencia local y un arraigo que, si compitieran contra el PN, seguramente no alcanzarían electoralmente.
Un PN magnánimo y que esté a la altura de lo que se juega el país en este ciclo electoral debe tender la mano a sus socios y hacer de su lema una especie de CR sui-generis en, por lo menos, quince departamentos para los comicios de 2025. Y el asunto se debe plantear ahora, porque esta estrategia precisa de decisiones claves ya para las internas del próximo mes de junio. La inspiración es clara y la está mostrando el departamento de Canelones: una estrategia en conjunto en lo departamental potencia las chances de triunfo; una cooperación entre partidos de la CR precisa de madurez e inteligencia para prosperar. Ojalá el ejemplo canario cunda en todo el país.