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La terrible historia se repite

Alberto Was | Montevideo
@|En el mes de marzo de 2023, hicimos un recorrido por Polonia con mis hermanos Lilian y Fabián, en busca de algunas respuestas sobre lo sucedido con nuestros abuelos paternos y un tío de apenas 12 años, que fueron asesinados en el holocausto.

Mi padre, llegado a Uruguay en enero de 1939, con 14 años, nunca pudo hablar con nosotros de este tema.

Llegados a su pueblo, Kosewo, pudimos tener algunos encuentros con el alcalde y su familia, una señora mayor que había sido testigo de la llegada de los nazis al pueblo, y de otros lugareños. Para nuestra sorpresa, en la charla con el alcalde, nos comenta que a un par de kilómetros del pueblo, y en el bosque vecino, había una fosa común la que fueron obligados a cavar los judíos del pueblo y otros pueblos vecinos, y luego acribillados en el lugar. Durante una semana la capa de tierra se movía por la sangre de los cuerpos que regaba el pozo.

Pero una sorpresa aun mayor, fue cuando nos indicó que a unos cien metros de esa fosa había otra donde estaban enterrados los niños, que no habían sido asesinados con balas, para no gastar municiones… habían usado sus manos y los arboles donde golpeaban sus cabezas… la de los pequeños del pueblo, que luego tiraban a la fosa.

Haber estado en ese lugar y escuchado la historia de un polaco no judío pisando la tierra donde habían sucedido esas atrocidades, fue muy traumático para nosotros, si bien pudimos dejar unas piedras donde casi seguramente yacían mis abuelos y mi tío Beni. Eso por lo menos fue como una caricia al alma, y de alguna manera cerraba el círculo y respondía al propósito de nuestro viaje.

Hace un par de días, cuando nos enteramos cómo fueron asesinados los hermanos Bibas, no podía sacarme de la cabeza mi experiencia en Polonia, y la fosa común de los niños asesinados de la misma sádica manera que los pelirrojos Bibas. Y la misma pregunta me repetía dos años después: ¿cómo fue posible?, ¿cómo es posible tanto sadismo, tanta maldad, tal deshumanización? Y como en Polonia, no encuentro respuesta. El ser humano no puede concebir esos actos barbáricos de otros seres “humanos”. No existe ninguna manera de apaciguar nuestro espíritu.

El 7 de octubre, fue un día que nos recordó el holocausto del pueblo judío; el 20 de febrero de 2025, me hizo revivir esas emociones personales y corroborar que el horror sigue existiendo y nuestro pueblo no está eximido de que grupos como Hamás sigan intentando aniquilarnos, borrarnos del mapa, y oh casualidad, usando las mismas manos asesinas.

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