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Errores y carencias en futuros docentes

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Marcelo Gioscia Civitate | Montevideo
@|La decisión adoptada por las autoridades de la Educación Pública, de evaluar a través de la Prueba INFORMA 2023 y en lectoescritura, a quienes aspiran a obtener su título de grado que los habilite a ser maestros de educación Primaria o docentes de enseñanza Secundaria, ha dejado al descubierto errores y carencias en casi seis de cada diez alumnos terciarios que fuera evaluado.

Los resultados evidencian no sólo errores de tipo ortográfico y de puntuación al escribir un texto, sino que, cuatro de cada diez, ni siquiera se han desempeñado mínimamente bien en la lectura que se espera de un alumno que ha egresado de bachillerato y que luego de esta formación docente estará al frente de un grupo de estudiantes.

Tampoco ha sido suficiente el desempeño en la elaboración de un texto escrito. Todo lo que denota, lastimosamente, una muy insuficiente formación a nivel de Secundaria y la recibida antes de finalizar el Bachillerato, que los habilita mínimamente para acceder a la educación terciaria.

Frases inconclusas, vocabulario insuficiente, ausencia de comprensión lectora e imposibilidad de elaborar un texto breve se profundiza en aquellos evaluados de origen afrodescendiente o de familias menos favorecidas.

Este tipo de prueba se hace al comienzo de la carrera docente, y si bien no tiene carácter eliminatorio, explica luego el abandono o la baja en la inscripción del estudiante a otros niveles.

Sólo dos de cada diez logran su título de grado. Muy triste es comprobar estas carencias y que, muy pocos de los casi cinco mil estudiantes de estas carreras lograron niveles aceptables de desempeño en esta área, por demás básica.

Ni quisiéramos imaginar si, además de evaluar la lectoescritura de estos aspirantes a docentes, se les hubiese evaluado en ciencias o en matemáticas.

Lo evaluado deja al descubierto la muy poca exigencia que han tenido en los años previos a encontrarse habilitados para cursar una carrera “terciaria”, pero además, una carencia de lectura tremenda.

Estos jóvenes serán luego los que, al frente de un grupo de estudiantes, deberán hacer cumplir los programas establecidos en la Educación. Serán también los responsables de enseñar los principios y valores democráticos y republicanos a los futuros ciudadanos, cuando ellos mismos demuestran que fallan en gran forma en la “comprensión lectora” (esto es que no pueden interpretar con sus propias palabras, con su propio vocabulario, un texto que se les somete a su consideración y análisis) lo que resulta altamente preocupante y además, peligroso.

Son quienes tendrán que trasmitir conocimientos a sus alumnos y más aún, deberán llevar adelante la tarea de utilizar mecanismos de análisis y elaboración de textos. Lo que resulta necesario a la hora de comprender a cabalidad, desde una propuesta política a un programa de gobierno. Serán responsables de la formación de las nuevas generaciones, las que esperamos que -como mínimo- puedan saber pensar por sí mismas, para luego volcar sus preferencias hacia uno u otro lado, con espíritu crítico.

Urge profundizar en medidas que corrijan esta situación harto alarmante, está en juego la propia institucionalidad republicana.

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