Burla cruel

La dictadura cubana sorprendió a la comunidad internacional cuando luego de décadas de ignorarlo, resolvió adherir al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas.

Se pensó que aquello auguraba cambios positivos en una nación cuyo gobierno ha pisoteado reiteradamente las libertades de su pueblo.

El pacto garantiza expresamente que toda persona tiene el derecho inalienable de salir libremente de cualquier país, incluyendo el propio. Asimismo, que nadie puede ser privado en forma arbitraria del derecho a entrar en su propio país. Sin embargo, hace pocos días, se le negó a la joven Yoani Sánchez, la autorización para viajar a Madrid a recibir el Premio Ortega y Gasset al periodismo digital.

La adhesión al Pacto fue una burla cruel.

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