El Banco Nacional Suizo (BNS) sacó el hoy "el arma atómica" al decidir fijar un cambio mínimo para el franco suizo, que no ha parado de apreciarse en los últimos meses, por primera vez en 33 años.
"Es el arma atómica. El BNS puede imprimir tantos francos suizos como quiera para comprar euros. Es una medida muy fuerte", dijo Bernard Lambert, economista del banco Pictet.
En una medida prácticamente sin precedentes desde la II Guerra Mundial, el instituto de emisión anunció que decidió fijar un mínimo de 1,20 francos por euro, un umbral que defenderá con "toda la determinación necesaria" y comprando divisas en "cantidad ilimitada".
El franco suizo es un valor refugio muy apreciado en tiempos de crisis.
La última vez que se utilizó esta medida fue en 1978 para controlar la apreciación del franco ante el marco alemán.
Concretamente, el banco central quiere evitar que el franco se aprecie más allá de 1,20 unidades por euro, un nivel que afecta a la economía suiza y particularmente a los exportadores, cuyos productos son cada vez más caros y menos competitivos.
La Federación de Empresas Suizas consideró recientemente en un estudio que la carestía del franco, que ha ganado 11% ante el euro y más del 15% ante el dólar desde inicio de año, amenaza 25.000 empleos entre los exportadores.
Para el banco central helvético, la carestía del franco "constituye una grave amenaza para la economía suiza y aumenta el riesgo" de repuntes deflacionistas.
Técnicamente, el BNS debe emitir liquidez masivamente. El instituto de emisión "debe estar preparado para introducir en los mercados volúmenes enormes de francos suizos para ser creíble", precisó Janwillem Ackett de Julius Baer.
No obstante, piensa que la simple amenaza de una intervención del BNS en los mercados podría hacer que los especuladores se lo piensen dos veces.
El anuncio del banco central tuvo el efecto inmediato de aliviar la presión sobre la moneda helvética, que cotizaba a media jornada a 1,2036 francos por euro, contra 1,1098 CHF/EUR el lunes a las 21H00 GMT.
Los analistas acogieron favorablemente esta decisión, calificada por Capital Economics de "audaz".
El BNS está dispuesto a partir de ahora a intervenir de nuevo en los mercados de cambio para comprar divisas, corriendo el riesgo de acumular importantes reservas y registrar pérdidas en estas posiciones, como ocurrió en 2010, recordaron.
"Pero ante el peligro que planea sobre las exportaciones, sentía que no tenía otra elección", subrayaron.
Sin embargo, en caso de que la crisis de la deuda empeore en la zona euro, será difícil mantener la tasa fijada por el BNS ya que los inversores volverán de nuevo a los valores refugio.
"Estas medidas no son suficientes para parar la apreciación a medio plazo", estimaron los analistas de Natixis, para quienes el banco central tendrá dificultades para resistir a la presión de una nueva aversión al riesgo, provocado por un agravamiento de la situación económica mundial.
AFP