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Columna de APPCU: Salud y Seguridad en el Trabajo

Los tiempos transcurren y van apareciendo aspectos que en su momento se soslayaron, pero que en estos últimos tiempos marcan vigencia y se inscriben en la agenda como prioridades.

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Aníbal Durán
Aníbal Durán.
Foto: APPCU

La seguridad en el trabajo de la construcción, tal vez de muy vieja data, no era un tema incorporado al diálogo con el gobierno y el Sunca. O tal vez sí, no lo puedo afirmar.

Pero puedo narrar la anécdota desde que nació la gremial en 1990 y allí prontamente se hizo caudal del tema y lo pusimos en la grilla de prioridades.

Pruebas al canto, en 1994 formamos el Departamento de Seguridad en nuestra gremial y hasta el día de hoy sigue en funcionamiento, renovándose, aportando ideas novedosas, con realización de charlas, cursos, conferencias, escritos en la revista que ya son moneda corriente.

No hay una semana que no vengan obreros del sector a capacitarse en el tema que nos ocupa.

Y además en diversos aspectos, como puede ser también, la utilización de la grúa o manual para los primeros auxilios, entre tantos ítems.

Existe un departamento cohesionado liderado por el Tec. Prevencionista Angel Dobrich, que desde ya hace 30 años viene trabajando y concurriendo sistemáticamente al Ministerio de Trabajo, trabajando en la tripartita del mismo, junto a las demás gremiales empresariales y el gobierno.

Asimismo, hemos incorporado los servicios de una profesional médica, una norma lo impuso, condicionado al número de obreros, la misma está en funciones y ya forma parte de la cultura en el tema que nos ocupa.

Nadie está manifestando que se terminaron los accidentes o que no sucederán más.
Claro está que los mismos han mermado en forma considerable, así como los fallecimientos. Pero remarcamos que todo este nuevo proceso de velar por los actores de la obra tanto en salud como en seguridad, llegó para quedarse y ningún asociado de la gremial se permite obviarlo. Y me permito extrapolarlo a las demás gremiales del sector.

Ojalá la productividad estuviera tan impuesta como la seguridad. Con la primera seguimos remando y ese es uno de los déficits de nuestro país que aspira a ser desarrollado.

La introducción viene a cuento porque el Poder Ejecutivo envió a la Asamblea General un proyecto de ley para ratificar el Convenio Internacional del Trabajo del año 2006, número 187.

En sus consideraciones narra en la necesidad de reducir las lesiones, enfermedades y muertes relacionadas con el trabajo a nivel mundial, así como en consonancia con los objetivos fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), establecidos en la Constitución.

Se apunta a prevenir los riesgos laborales en los países ratificantes. Es vital la creación de un entorno laboral que fomente la seguridad y la salud como valores fundamentales.

Esa ratificación del Convenio por la que aboga el gobierno, implica elaborar, aplicar, controlar y reexaminar periódicamente un Programa Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, en consulta con las organizaciones más representativas de empleadores y trabajadores.

Esa ratificación que se solicita al proyecto de ley, implica que la aprobación de la misma crea obligaciones precisas que se habrán de incorporar a las legislaciones nacionales por el acto de su ratificación, por lo que, sus disposiciones, responden a la forma imperativa en aplicación del precepto coactivo de la técnica legislativa.

Ignoramos a esta altura de los acontecimientos qué sucederá en la Asamblea General, en un contexto además complicado por lo que implica el tema electoral que ya está en el tapete y donde los actores políticos lo asumen como prioridad.

Pero nunca es abundante tener este tema en el tapete y abordarlo, porque refiere a un derecho humano fundamental, como es la vida de la gente, no solamente me refiero a los obreros sino también, a la pléyade de oficios que trabajan en una obra.

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