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Vías viejas, promesas rotas y corrupción

Tragedia ferroviaria. Reformas se anunciaron en 2008, pero aún no comenzaron | Concesionaria recibió US$ 550 millones del gobierno en 2011; tras catástrofe, el kirchnerismo le suelta la mano

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Parece chiste. La página web de Trenes de Buenos Aires (TBA) muestra una encuesta que dice que el 80% de las personas que usan sus servicios califican que estos están "bien o muy bien". El detalle es que ese sondeo se hizo en el año 1998.

Ya hace varios años que la empresa se va a pique. Como recordaba ayer el periodista argentino Martín Caparrós en su blog en la página web del diario El País de Madrid, hubo tiempos en que la red ferroviaria estatal argentina tenía 40.000 kilómetros y 190.000 empleados (hace 50 años). Y así era la más extensa de América Latina. Pero ahora, solo quedan "7.000 kilómetros de vías maltrechas" y menos de 20.000 trabajadores.

La presidenta Cristina Fernández y su antecesor, su fallecido esposo Néstor Kirchner, realizaron más de una vez promesas públicas de mejorar la línea Sarmiento -la que más quejas recibe por parte de los usuarios y la que fue protagonista del fatídico accidente del día miércoles. Pero se quedaron solo en las palabras. Canales de la televisión argentina, sobre todo el opositor Todo Noticias (TN), recordaron ayer discursos en los que la mandataria prometía mejoras para la línea.

Esta historia empezó en el año 1995, cuando el entonces presidente Carlos Menem entregó la concesión de TBA al grupo Cirigliano, de los hermanos Claudio y Mario Cirigliano. El contrato era por 25 años, con opción a seis más. El grupo debería hacerse cargo de reparaciones y reformas de las vías y ferrocarriles Mitre y Sarmiento.

Nada se hizo. Luego de la crisis de 2001 y al llegar el gobierno interino de Eduardo Duhalde, tras la caída del presidente Fernando de la Rúa, ante la crisis que vivía la empresa concesionaria, el Estado volvió a tomar la posta para hacerse cargo de las reparaciones necesarias.

Desde allí empezó una peripecia de reformas que empezaban y no se terminaban, proyectos que se anunciaban en los medios y nunca se convertían en realidad. Es por esto que, para muchos, el gobierno kirchnerista es el único gran responsable de lo que sucedió.

Fracaso. En 2006 se licitaron las reformas para la línea Sarmiento. Las ofertas se abrieron en 2007 y en 2008 se realizó la adjudicación. La primera etapa debió estar pronta para septiembre de 2011. Pero ni siquiera comenzaron los trabajos. Los ministros de Planificación, Julio De Vido, y Transporte, Juan Pablo Schiavi, prometieron empezar las obras a finales del año pasado. Tampoco se hizo. De Vido atrasó un poco los tiempos a febrero de este año. Pero la desgracia le ganó a la prometida fecha límite.

Y no fue el único juramento que se rompió. Ayer 800 personas viajaban, a hora pico, en el tren que chocó en la estación de Once. Casi todos resultaron heridos o muertos. En 2006 esto ya era un problema que se había acarreado por años, por eso el gobierno prometió la construcción de 25 formaciones de tren Doble Piso. Sólo se hicieron cuatro. Según el matutino Clarín, esto se debe a "demoras burocráticas y a la no redeterminación de los precios del contrato" con la empresa encargada de construir los transportes.

Las vías son otro de los problemas. En 2008 se comenzaron a realizar las reformas, que se frenaron luego que la empresa encargada de realizarlas denunció una falta de pagos.

Sin embargo, existe una paradoja. El gobierno kirchnerista ya lleva gastados millones en subsidios en TBA. Solo en 2011, pleno año electoral, los subsidios para mantener congelados los precios del boleto superaron los 3.000 millones de pesos (equivalentes a unos 550 millones de dólares).

Los Cirigliano también pasaron a ser conocidos en los medios por su estrecha relación con el anterior secretario de Transporte, Ricardo Jaime. El grupo de los hermanos le pagó al funcionario viajes a Brasil, para que fuera con toda su familia. El funcionario era quien habilitaba los subsidios, por eso ambos fueron procesados por el delito de dádivas.

Gobierno querellante. En medio de fuertes críticas por la falta de control gubernamental, el gobierno kirchnerista le soltó la mano a al grupo de los hermanos Cirigliano y anunció ayer que se presentará como querellante en la investigación del accidente, pero advirtió que no tomará ninguna medida hasta que la justicia no se pronuncie.

"De ninguna manera vamos a tomar desde el punto de vista administrativo acciones descontextualizadas del accionar de la justicia... una vez que estén determinados los motivos (del accidente), lo administrativo irá acompañado por lo judicial para aplicar las sanciones que pudieran corresponder``, aseguró el ministro de Planificación, De Vido, en una conferencia de prensa.

(LA NACIÓN/GDA, AP y redacción)

LA CIFRA

550

Son los millones de dólares que gastó el gobierno "K" en 2011, año electoral, en subsidios para que no aumente el boleto de tren.

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