BAGDAD
Facciones chiítas se manifestaron por segundo día consecutivo en Bagdad, pero si en la marcha del lunes pedían la convocatoria inmediata de elecciones libres, en la de ayer exigieron la ejecución de Saddam Hussein.
"Sí, Sí, Juicio y Muerte para Saddam", fue uno de los lemas coreados entre los cinco mil congregados por el líder más radical de esa comunidad, Mohtadar Al Sadr, hijo de un clérigo, Mohammed Al Sadr, asesinado por orden del ex presidente iraquí.
"La decisión de los norteamericanos de considerar a Saddam prisionero de guerra es un regalo para él y un escarnio para nosotros", dijo tras la manifestación Sabah Mujaled Ali, representante de Mohtadar en esa capital.
"No podemos olvidar las matanzas, las fosas comunes y todas los crueldades que Saddam ha cometido; los iraquíes tenemos derecho a juzgarle como a un simple criminal", afirmó.
Enarbolando banderas de Irak y verdes del Islam, los manifestantes también expresaron su rechazo al proyecto federalista que baraja el Consejo de Gobierno iraquí y que es respaldado por el administrador civil de Irak, el estadounidense Paul Bremer.
"No a un Estado Federal, Si a la Unidad", fue otro de los gritos escuchados en la marcha, sobrevolada por helicópteros militares estadounidenses durante todo su recorrido, que concluyó en la Plaza del Paraíso, en el centro de la ciudad.
Considerado el dirigente chiíta más extremista, Mohtadar Al Sadr es partidario de instaurar en Irak un régimen de corte teocrático, lo que le ha valido ser apartado del Consejo de Gobierno local, controlado por Estados Unidos.
El joven Al Sadr, de unos treinta años, ha heredado de su progenitor gran predicamento entre algunos de los sectores más desheredados del chiísmo, que consideraban a Mohammed Al Sadr uno de sus principales lideres espirituales.
La nueva manifestación se produjo veinticuatro horas después de la que el lunes congregó también en Baddad a decenas de miles de chiítas, en esta primera ocasión convocada por todos los sectores de esa rama del Islam para exigir elecciones directas.
Pese al compás de espera decidido por las facciones chiítas más representativas, la nueva protesta en Bagdad refleja la efervescencia que se extiende entre los adeptos a esa rama islámica, mayoritaria en Irak, pero dividida a su vez en clanes familiares con frecuencia enfrentados entre sí, en una situación de consecuencias impredecibles en caso de explosión social. EFE