SIRIA

El infierno en Siria: civiles bajo las bombas

El régimen bombardea por quinto día consecutivo la región de Guta; mató 400 civiles, 95 de ellos niños.

La población obligada a vivir en los escombros. Foto: Reuters
El infierno en Siria: civiles bajo las bombas

El régimen sirio sigue haciendo oídos sordos a los reclamos de la comunidad internacional, y por quinto día consecutivo bombardeó la región de Guta Oriental, donde está concentrada la oposición, matando a medio centenar de civiles solo ayer jueves. Desde el domingo, las víctimas no militarse de estos ataques superan los 400, decenas de ellos niños. Los bombardeos son preparativos de una ofensiva terrestre en Guta.

La canciller alemana, Angela Merkel, llamó a cesar esta masacre y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió una tregua inmediata en el enclave convertido en un infierno. Varias organizaciones humanitarias dijeron estar horrorizadas por la amplitud de los bombardeos, de una violencia inédita desde el inicio de la guerra en Siria, en 2011.

Ayer jueves una lluvia de cohetes mató a por lo menos 41 civiles, entre ellos siete niños, afirmó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH). En la ruta que lleva al hospital de Duma, principal ciudad de la región, se veían charcos de sangre por todos lados, y en el suelo del hospital yacían varios cuerpos envueltos en mortajas blancas. Según Médicos Sin Fronteras, 13 de los hospitales en los que trabajan en Duma se vieron afectados por los bombardeos en los últimos tres días.

Desde Guta, un portavoz de la Defensa Civil Siria, Mahmud Adam, cuyo grupo presta labores de rescate en áreas fuera del control del gobierno, describió la situación en la región como una tragedia. "El régimen está llevando a cabo una campaña en la que está empleando todo tipo de armas disponibles, tanto pesadas como medianas, bombas antibúnker y barriles de explosivos para atacar barrios residenciales", explicó Adam a EFE por teléfono.

"Hay familias que no saben lo que es la luz del sol porque permanecen en los sótanos por temor a las tropas del régimen y sus cohetes y a los aviones rusos que les ayudan", denunció.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad Al Hussein, llamó a la comunidad internacional a "terminar con esa monstruosa campaña de aniquilación".

En total, "cinco días de intensos ataques aéreos y disparos de artillería mataron a 403 civiles, entre ellos 95 niños", indicó el OSDH. Durante el mismo período, 16 personas murieron en Damasco, víctimas de los obuses y cohetes disparados por los rebeldes islamistas y yihadistas desde Guta, según los medios de comunicación estatales y el OSDH.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) exigió un acceso a Guta para socorrer a los heridos que mueren debido a la falta de asistencia inmediata y de medicamentos. Varios hospitales fueron alcanzados por los ataques gubernamentales que incluyen en lanzamiento de barriles de explosivos, un arma denunciada por la ONU.

"El régimen pretende atacar grupos armados pero en realidad solo apunta contra los civiles", declaró Ahmed Abdelghani, un médico que trabaja en los hospitales de Hamuriyé y Arbin, ambos bombardeados. "Esto es un hospital civil, ¿por qué nos ataca el régimen?", preguntó Abdelghani en medio de los heridos.

Según el diario sirio progubernamental Al Watam, una ofensiva terrestre "de envergadura puede comenzar en cualquier momento" en Guta.

El papel de Rusia.

Antes de Guta, ciudades como Homs en 2012 o Alepo en 2016 fueron aplastadas por las bombas y sometidas a un asedio asfixiante, obligando a los rebeldes a entregar las armas y provocando la huida de los civiles.

La guerra en Siria causó más de 340.000 muertos desde 2011. El conflicto entre el gobierno y los rebeldes se convirtió rápidamente en una guerra civil muy compleja, con la participación de grupos yihadistas y potencias extranjeras.

En noviembre de 2015, Rusia intervino militarmente para apoyar al régimen de Bashar al Asad. La intervención rusa le permitió a Al Asad recuperar en dos años el control de más de la mitad del territorio del país.

Ayer jueves Rusia volvió a defender a su aliado sirio. "Los responsables de la situación en Guta Oriental son los que apoyan a los terroristas que todavía están ahí. Y como se sabe, ni Rusia, ni Siria, ni Irán forman parte de esos países", declaró el Kremlin.

Estados Unidos ha llamado a Rusia a poner fin a su apoyo al régimen y a sus aliados, a los que responsabilizó de la crisis humanitaria en la zona.

Consejo de Seguridad fracasa.

La ONU instó ayer jueves a una tregua en la región siria de Guta para terminar con la masacre de civiles. "Tenemos que evitar la masacre porque seremos juzgados por la historia", pidió Staffan de Mistura, enviado especial de la ONU para Siria. El diplomático dijo que esperaba que el Consejo de Seguridad acordara una resolución que pida un alto al fuego en Guta Oriental. "Espero que funcione, pero es complicado (...), es muy urgente", dijo De Mistura desde Ginebra.

En tanto en Nueva York, sede de la ONU, sus temores se hicieron realidad. Rusia dijo que "no hubo acuerdo" en el Consejo de Seguridad sobre un cese al fuego de 30 días en Siria para permitir la entrega de ayuda humanitaria y evacuaciones médicas. El embajador ruso, Vassily Nebenzia, presentó modificaciones a un proyecto de resolución que había estado en negociación por casi dos semanas, mientras el gobierno de Siria continúa su fuerte ofensiva sobre el enclave rebelde de Guta.

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