CONFLICTO
El mandatario Pedro Sánchez tendrá que ir al parlamento a dar explicaciones sobre lo acontecido, en una fecha aún por definir.
El gobierno españolno logra disipar las dudas sobre el escándalo de espionaje al presidente Pedro Sánchez y a la ministra de Defensa, Margarita Robles.
Hace dos semanas la organización canadiense Citizen Lab identificó a más de 60 separatista catalanes cuyos teléfonos móviles habrían sido infectados entre 2017 y 2020 con el software israelí Pegasus. Pero el asunto dio un vuelco el lunes cuando el gobierno anunció que el presidente Sánchez y la ministra Robles fueron espiados mediante el mismo programa en mayo y junio de 2021.
El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, aseguró ayer que solo tuvieron conocimiento de las escuchas a Sánchez y Robles el fin de semana, luego de una verificación “en profundidad” de los teléfonos móviles de los miembros del gobierno.
Pero el momento justo en que fue denunciado el espionaje contra Sánchez y la ministra de Defensa suscitó interrogantes tanto en la oposición como en los aliados del gobierno.
Los miembros del gobierno “de repente pasaron de supuestos culpables a víctimas, su credibilidad es cero”, declaró Gabriel Rufián, del partido independentista catalán, ERC, apoyo clave de Sánchez en el parlamento. “Las explicaciones han sido patéticas”, deploró.
Y la número dos del Partido Popular (PP), Cuca Gamarra, se preguntó si no se trataría solo de una “maniobra” política.
Esta crisis “se puede cargar la legislatura” antes de finales de 2023 cuando termina su período, advirtió Rufián.
Ya tirantes, las relaciones del Partido Socialista de Sánchez con su socio de izquierda radical, Unidas Podemos, se tensaron aún más, con la petición de este partido de “responsabilidades políticas”.
Por ahora Sánchez tendrá que ir al parlamento a dar explicaciones sobre el escándalo, en una fecha aún por definir.
El gobierno afirmó que el espionaje que sufrió se trató de un “ataque externo”.
Interrogado sobre la posibilidad de que Marruecos esté implicado, el ministro Félix Bolaños pidió ayer martes no hacer “suposiciones”, mientras un alto tribunal en Madrid inició una investigación.
La infección de los aparatos oficiales con Pegasus coincidió con una crisis diplomática con Marruecos, provocada por la acogida en España para tratarse el covid del jefe de los independentistas saharahuis del Frente Polisario, Brahim Ghali. Marruecos fue acusado en 2021 de haber utilizado Pegasus, al cabo de una investigación de un consorcio de medios internacionales. Marruecos rechazó las acusaciones que calificó de “falsas y sin fundamento”.
Rechazan investigadora
El Congreso español rechazó crear una comisión de investigación sobre el espionaje, a la que se opusieron, además de los socialistas, el Partido Popular, el ultraderechista Vox y Ciudadanos. Sin embargo, Unidas Podemos, votó a favor de la comisión, lo que supone una discrepancia destacada entre los socios del gobierno.