Español neutro en cine y TV conspira contra identidad lingüística

El español neutro en el cine y la televisión conspira contra la identidad lingüística de cada país, por lo que se hace necesario fortalecer la voz propia para poder recibir y aceptar la ajena sin ninguna clase de riesgos.

A esa conclusión llegó hoy un grupo de prestigiosos cineastas y novelistas americanos que participan en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, que concluirá mañana, sábado, en la ciudad argentina de Rosario.

En uno de los paneles organizados en el tercer día de este foro de reflexión y debate sobre el futuro del idioma, el cineasta argentino Jorge Coscia resumió que "una sociedad con relato propio puede intermediar y acoger mejor el ajeno".

Para Coscia, director en ejercicio del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de su país, las traducciones y subtitulados en el cine y en la televisión suponen "un dilema sin solución", aunque consideró que "tiene paliativos".

"Quiero acostumbrarme al español con acento español, al mexicano con acento mexicano, y no con traducciones y subtitulados hechos indiscriminadamente y sin sentido", comentó.

"Para ser gráfico: en lugar de fuck you no quiero escuchar maldito sino jodete , y si es posible con el dedito levantado", afirmó entre las risas del auditorio.

El realizador de "Luca Vive", "Canción desesperada" y "El general y la fiebre", entre otros largometrajes, opinó que una "cultura que sólo traduce y subtitula se condena a la exclusión".

"El doblaje indiscriminado puede ser una herramienta para la discriminación y representa una desventaja para la industria cinematográfica", apuntó.

En la misma línea de pensamiento se expresó el novelista Lisandro Otero, director de la Academia Cubana de la Lengua y quien presidió esta mesa redonda bajo el lema "El español de los textos cinematográficos: filmes y doblajes, series y telenovelas del mundo hispánico".

"El doblaje depende de una industria cultural y esta a su vez depende del mercado", subrayó Otero antes de considerar que el español neutro puede ser peligroso porque con él se pierde "el sabor de la identidad propia".

"Creo que la clave pasa por buscar dentro de nuestras fronteras lo que se puede encontrar fuera de ellas. Así podremos hallar esa unidad idiomática sin perder lo nacional", sentenció.

El académico argentino Eduardo Romano coincidió en la defensa de lo propio para "poder recibir mejor lo ajeno", al indicar que los hispanohablantes "tienen un idioma básicamente común con el que pueden entenderse y comunicarse perfectamente".

"No importa entonces que en cada país haya términos específicos", dijo el académico de la Universidad de Buenos Aires, al precisar que las palabras propias no representan en absoluto la mayoría dentro del universo del idioma.

El argentino Carlos Sorín, por su parte, aportó una mirada desde su posición de cineasta y aludió a la relación entre la literatura y el cine, que, según dijo, "es siempre conflictiva".

"La palabra es mucho más amplia que la imagen, que siempre es más concreta y si se quiere más pobre", señaló el realizador de "Historias mínimas y El perro", entre otras.

"No he encontrado hasta el momento que un éxito editorial sea un éxito cinematográfico. Es más: creo que la relación es inversa", añadió Sorín, para quien lo esencial en el lenguaje del cine son los gestos y no las palabras

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