De cara al futuro

La generación sub 40 que pisa fuerte en política

¿Hay que pagar derecho de piso en los partidos uruguayos?.

Conrado Rodríguez, Manuela Mutti, Gonzalo Martínez, Melisa Freiría y Martín Lema. Foto: L. Mainé
Conrado Rodríguez, Manuela Mutti, Gonzalo Martínez, Melisa Freiría y Martín Lema. Foto: L. Mainé

Pueblo Fernández, Guaviyú de Arapey, Colonia Artigas y Pintadito son algunos de los parajes rurales donde Manuela Mutti trabajó como profesora de historia. También vendió chorizos en un carrito, trabajó en una parrilla, en un almacén, en un CAIF y animó fiestas infantiles. Su padre fue un veterano dirigente tupamaro, Nery Mutti, y en su casa se respiraba política, era casi un comité del Movimiento de Liberación Nacional.

Martín Lema es un enamorado de la historia del Partido Nacional, aunque su padre fue votante del Frente Amplio y su madre del Partido Colorado. “Pero ahora los hice blancos a los dos”, contó entre risas.

Conrado Rodríguez viene de una familia de políticos: su bisabuelo militó en el Partido Colorado en San José, su abuelo Renán tuvo actividad política nacional y fue presidente de la Corte Electoral en el regreso a la democracia, mientras que su padre -también Renán- fue subsecretario de Trabajo en el primer gobierno de Julio María Sanguinetti y vicepresidente de la Corte. Él empezó a militar con la crisis de 2002.

Melisa Freiría es economista, pero además integra la tribuna del programa Esta boca es mía y por afinidad ideológica empezó a militar en el Partido Independiente hace ya unos años.

Gonzalo Martínez fue vendedor del diario La Juventud y eso lo llevó a empezar a militar en la juventud del 26 de Marzo allá por el año 2004, cuando ese grupo aún estaba dentro el Frente Amplio. En su casa siempre se escuchó radio Centenario y hoy él es dirigente de Unidad Popular.

Los cinco tienen trayectorias distintas, pero integran una misma generación de políticos con menos de 40 años de edad que lucha por hacerse un lugar en un sistema muy avejentado. Entre mates y bromas, los cinco charlaron con El País en una sala del Palacio Legislativo. “Reíte carajo”, le dijo Mutti a Lema cuando él posaba para las fotos. “Poné cara de ministro”, bromeó Rodríguez a su colega blanco. En un pared, un cuadro de Zelmar Michelini fue testigo de las conversaciones.

-¿Cómo es hacer política en Uruguay, siendo aún jóvenes para los parámetros locales?

Mutti: Ninguno sale de un termo. Cargamos con la historia y le agregamos otra cosa. Ninguna organización que se jacte de seria puede pretender no tener relevos generacionales, si no se muere. Bienvenidas sean las diferencias generacionales.

Martínez: Nosotros en Unidad Popular no tenemos confrontación. Los jóvenes cada vez ocupamos más tareas.

Lema: No puede haber divisiones inferiores y que en primera jueguen los experientes.

Freiría: Yo no niego la realidad de que la renovación en política tiene 60 años. Hay un tema cultural, como que la experiencia viene atada de la edad y eso no es tan así.

-Ahora hay un precandidato a presidente de 83 años.

Rodríguez: Es verdad que es complicado que los más jóvenes lleguen a ser candidatos a presidente, a pesar de que en la historia hay ejemplos concretos de presidentes muy jóvenes. El más joven fue Baltasar Brum con 35 años.

Mutti: Con una expectativa de vida bastante baja en el país...

Rodríguez: Bueno, (José) Batlle y Ordóñez vivió 70 y pico de años. Con el avance de la medicina la gente se siente en plenitud muchos años más.

Lema: Cada uno conoce su partido. Yo soy producto de la elección de jóvenes en 2007. Tuve los obstáculos naturales, pero nada extra por ser joven. Luis Lacalle Pou disputó un balotaje con 41 años frente a Tabaré Vázquez y acá en Montevideo tenemos dos alcaldes, uno de 26 años y otro de 40 y poco.

-¿Y nunca se sintieron botijeados?

Lema: No.

Mutti: A mí sí me pasó, pero capaz no adentro del MPP. Sí en otros ámbitos. Tiene que ver con varias condiciones: joven, mujer y del interior. El combo ayuda a que te botijeen más fácil. En una reunión me fui llorando (se ríe), me encerré en un baño y seguí llorando. Me sequé las lágrimas y volví. Llamé a un compañero veterano, el Flaco Agazzi, y me comentó: “No te dejes botijear”. Él me dijo que fuera sola porque tenía que aprender a hacer cascarita. La inmadurez afectiva hizo que mi primera reacción fuera irme a llorar. Esa experiencia me sirvió para pararme en los pedales.


-En 2017 se viralizó un video en el que te tentaste en plena sesión en la cámara de Diputados. ¿Jugó a tu favor?

Mutti: Jugó a mi favor. Hay que darle importancia a las cosas que son importantes. Y somos seres humanos. Los que estamos ahí adentro tenemos cualidades y muchas miserias. Tenemos días buenos y días malos, nos pasa la vida acá adentro.

-¿A los demás no les pasó ningún episodio similar?

Lema: De botijear, cero.

Mutti: Capaz es un tema de género. En esa botijeada tuvo mucho que ver ser mujer y ser gurisa.

Freiría: Cosas concretas como las que contaba Manuela no me han sucedido. Pero cuando vos hablás siendo mujer es una diferencia enorme. Va en el carácter que le pongas. Ya de por sí hasta inconscientemente no se te toma de la misma manera.

Martínez: A mí me tocó una botijeada en la televisión. En un debate vinculado al plan de vivienda popular un panelista me trató de diputadito. En ese momento yo no lo percibí. Por suerte, porque la respuesta hubiese sido más contundente de lo que fue.

Mutti: A mí en medios de prensa y con adversarios políticos me pasó muchas veces, sobre todo en mi departamento. Y también faltas de respeto jodidas, que se metían con mi edad, mi cuerpo y mi género.

-¿Ustedes sienten que hay algo en común de esta generación?

Lema: Tiene que haber. El amor por el país, el patriotismo y la vocación del servicio nos tiene que unir. Podemos discutir instrumentos, ideas. Yo tengo palabras de elogios para muchos que no pertenecen a mi colectividad. Por ejemplo, a Daniel Radío del Partido Independiente lo considero uno de los mejores legisladores del Parlamento y aprendo de él.

-La gente a veces no lo sabe, pero ustedes son compañeros de trabajo y no están todo el tiempo peleándose…

Mutti: Poné en la entrevista que compartimos el mate.

Rodríguez: Eso también se da porque el mundo actual es mucho menos ideologizado de lo que era en la década del 60 y el 70. El tema es que la inercia de los partidos políticos a veces hace que no lleguemos a consensos en temas en los que podríamos acordar. En el Parlamento hemos votado muchos proyectos de ley del gobierno, pero tienen menos prensa porque no generan división. Y en las nuevas generaciones hay puntos de encuentros mayores.

Freiría: Yo veo mucha discusión ideológica entre los jóvenes, por suerte. Nuestra generación tiene mucha apertura a dialogar entre los partidos, no sé si en otros tiempos era así. Las causas sociales nos movilizan bastante a todos.

Mutti: A veces uno se imagina esto en término de hinchada. Pero acá en el Parlamento pude ver otra realidad de discusión política, siempre en el plano de las ideas. Yo respeto mucho a aquel que es capaz de jugarse por lo que piensa: la capacidad de entregar la vida por una idea es sumamente noble.

Barrer, salir de pegatina y entrar a la cámara

¿Por qué alguien joven quiere ser político hoy, cuando es una actividad que no tiene muy buena imagen en la gente, horarios contrarios a la vida familiar y sueldos que no siempre son los más altos?

“Porque podemos hacer cosas”, respondió el diputado colorado Conrado Rodríguez. Melisa Freiría (Partido Independiente) opinó que “la política es el camino donde encauzar todo”. Mientras, el diputado nacionalista Martín Lema apuntó que ha estado en reuniones donde “la gente tiende a generalizar y descalificar la actividad política”. Y agregó: “No permito que me falten el respeto. Yo me siento orgulloso de ser militante político”. La diputada frenteamplista Manuela Mutti asintió con la cabeza mientras que el diputado Gonzalo Martínez contó que ha hecho de todo en Unidad Popular: “Yo barrí el local central de la organización, salí de pegatina y en un rato entro en cámara”.

Conrado Rodríguez
Diputado del Partido Colorado, Conrado Rodríguez, Foto: archivo El País.
Diputado Colorado

El domingo pasado cumplió 39 años y vive en Punta Carretas. Es procurador, le quedan pocas materias para recibirse de abogado y espera “poder terminar” después de la elección”. Además, fue funcionario judicial durante 14 años. ¿Cuáles son sus referentes? “Mi primer referencia histórica es la de José Batlle y Ordóñez”, respondió, y luego mencionó a Joaquín Suárez, Fructuoso Rivera y Julio María Sanguinetti.

Manuela Mutti
Diputada Manuela Mutti. Foto: Francisco Flores
Diputada del Frente Amplio

Tiene 32 años, es profesora de historia de la ciudad de Salto, aunque se crió en chacras. Su padre es un viejo dirigente tupamaro, Nery Mutti, quien fue preso político y a la salida de la dictadura trabajó de zapatero, artesano y chacrero. Los temas que más le preocupan a la hoy diputada del Movimiento de Participación Popular son empleo y educación. Su referente es “el Bebe” Raúl Sendic y Lucía Topolansky.

Gonzalo Martínez
Conrado Rodríguez, Manuela Mutti, Gonzalo Martínez, Melisa Freiría y Martín Lema. Foto: L. Mainé
Diputado Unidad Popular

Tiene 29 años y vivió en Salinas hasta los ocho. Luego se radicó en el Buceo. Se considera marxista leninista. Ha trabajado en muchas cosas: repartió volantes, fue cadete en una farmacia, estuvo vinculado a la gastronomía, trabajó en mantenimiento en un club y en Cutcsa, donde lo despidieron. Es estudiante de formación docente, diputado suplente de Unidad Popular, además de secretario del diputado Eduardo Rubio.

MELISA FREIRÍA
Conrado Rodríguez, Manuela Mutti, Gonzalo Martínez, Melisa Freiría y Martín Lema. Foto: L. Mainé
Partido Independiente

Tiene 25 años, vive en el Buceo, es economista e integra la tribuna del programa Esta boca es mía. Formó parte de la corriente estudiantil CGU en la Facultad de Ciencias Económicas y militó en la ONG Brazo Solidario. Hoy integra la comisión de juventud del Partido Independiente y su mesa ejecutiva. Le interesa la rehabilitación en las cárceles y uno de sus referentes es el economista español José Luis Sampedro.

MARTÍN LEMA
Alerta: Martín Lema pidió explicaciones a ASSE por gastos. Foto: F. Ponzetto
Partido Nacional

Tiene 36 años, nació en Jacinto Vera, vivió en Malvín, Pocitos, en el Centro y ahora en Mirador de La Tahona. Hoy es abogado, trabajó de mozo, en un pool, de cadete, en una financiera, en un cambio y fue jefe de recursos humanos en una empresa chilena. “Renuncié para cumplir mi sueño de trabajar en política”, contó. Le interesan los temas de salud y políticas sociales. “Tengo un referente, Luis Lacalle Pou”, indicó.

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