Más de 2,5 millones de fieles culminan peregrinación a la Meca

MINA, Arabia Saudita - Más de 2,5 millones de fieles lapidarán hoy estelas que simbolizan a Satán en Mina, cerca de La Meca, y las autoridades sauditas esperan que este último rito de la peregrinación concluya sin incidentes.

No se señaló ningún incidente grave desde el comienzo de la lapidación de estas estelas o "jamarat", tres bloques de hormigón rectangulares.

"Gracias a Dios, la lapidación de las jamarat se desarrolla de la mejor manera posible", declaró a la AFP el ministro de Información saudita, Fuad Al Farsi, en Mina.

"El proyecto de desarrollo ejecutado por el gobierno de su majestad el rey Fahd dio sus frutos. La colaboración de los peregrinos y el respeto de las consignas tendrán buenos resultados", agregó.

El gobierno saudita gastó unos 28 millones de dólares para modernizar los "jamarat" después de la muerte de 251 peregrinos en una avalancha durante ese rito el año pasado.

Las estelas que simbolizan a Satán fueron reemplazadas por muros de 25 metros de altura, que los peregrinos pueden alcanzar más fácilmente con las piedras que lanzan. El recinto circular del estanque fue reemplazado por una barrera oval que facilita los movimientos.

Para aumentar la seguridad, el recinto de hormigón del estanque fue cubierto en la parte exterior por una espesa capa de caucho para suavizar eventuales golpes.

También se instalaron cámaras especiales para permitir que las fuerzas de orden intervengan rápidamente en caso de necesidad.

Los peregrinos lapidaban el jueves una de las tres "jamarat" situadas en un recorrido de varios cientos de metros. El viernes y el sábado regresarán al lugar para lanzar piedras contra las otras dos, una tras otra.

La lapidación comenzó después de que los peregrinos bajaron del Monte Arafat, uno de los momentos más importante del hadj, el gran peregrinaje anual a La Meca.

Decenas de peregrinos degollaban corderos, un gesto que conmemora el sacrificio de Abraham, para marcar el Aid Al Adha, la Fiesta del Sacrificio, conocida también como Aid el Kebir (literalmente la Gran Fiesta).

Sin embargo, muchos peregrinos prefieren comprar, por el equivalente de 120 dólares, un bono del Banco Islámico de Desarrollo que se encargará de inmolar un animal en nombre del creyente en un matadero de La Meca y de distribuir su carne a los pobres.

Tal como lo exige la tradición, los peregrinos se afeitaban o cortaban sus cabellos después de la primera lapidación. Un ejército de peluqueros se desplegó en locales especiales en Mina, cuyo alquiler por algunos días llegaba a más de 700.000 riales (187.000 dólares), según la prensa.

AFP

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