Estamos desbordados , esperemos que no suceda una tragedia" , declaró a la prensa el Director de Turismo de la Intendencia de Rocha, Pedro Quartino, al tiempo que exhortaba que no concurriera más gente a La Pedrera para participar de su famoso y desvirtuado Carnaval. Esto sucedió el lunes por la mañana. Su pedido se leyó en los diarios y se escuchó por varias radios. A esa altura ya había sucedido una tragedia que le costó la vida a un muchacho de 17 años y graves heridas a otro de la misma edad. Horas antes, fueron atropellados por una camioneta manejada por un joven de 23 años pasado de alcohol. Claro que esto no puede ser imputado a ninguna autoridad, solo a este individuo que huyó para esconderse en un camping de la zona donde la Policía lo capturó. La jornada había empezado de la peor manera posible. Con el paso de las horas, el clima de tensión en La Pedrera fue aumentando y las noticias que se podían leer en Internet reflejaban el ambiente que se estaba generando y la indignación de sus habitantes, veraneantes y comerciantes de siempre. Doscientos efectivos policiales llegaron especialmente para reforzar la seguridad de un lugar que siempre se caracterizó por ser seguro, tranquilo, familiar. Pero las cosas no son para siempre, aunque lo parezcan. Desde hace varios años, el carnaval del balneario, caracterizado por la creatividad y la diversión sin alucinógenos aunque sí con alguna que otra cerveza, degeneró en un aquelarre y no por sus disfraces. Ahora todo vale. Vale emborracharse hasta quedar tirado en medio de la calle, vale drogarse a los ojos de todos y ufanarse por ello, vale orinar, defecar y tener sexo en el jardín de las casas, vale robar, vale intentar copar la Comisaría para liberar a un detenido y vale transformar la calle principal en una suerte de feria al mejor estilo de Piedras Blancas, donde se venden desde porros a bebidas alcohólicas. De nada sirven las quejas y protestas de los vecinos. Las autoridades hacen exactamente lo contrario a lo que quienes pagan los impuestos todo el año, reclaman. En el carnaval pasado La Pedrera colapsó. Transcurrieron 365 días en los que los gobernantes debieron planificar y prevenir la marabunta que tomó por asalto el lugar. ¿ Para qué? Si según Quartino no pasó nada. Todo fue un invento de la prensa. ¿Por qué no hablan de los incidentes en Rivera o Bella Unión?, preguntó desafiante a los colegas de la televisión que el miércoles le pedían una evaluación de lo acontecido. ¿O ustedes creen que sólo pasan cosas en La Pedrera?, espetó y concluyó : "Lo que sucede que el Carnaval de La Pedrera es un éxito". La estupidez y la necedad son características del ser humano. Deben preocuparnos cuando un jerarca gubernamental hace ostentación de ellas, porque pueden poner en riesgo la vida de otras personas.