Comenzó el partido... la toma Carlos Bueno, que volvió de Europa... se la pasa a Césaro que hace una gran jugada... recibe Bengoechea, que volvio al fútbol... se acomoda, tira, goooooooooool, golazo de Peñarol que le gana a Nacional uno a cero". No, obviamente no es Carlos Solé. Cynara García (16) nunca escuchó a la gran voz del fútbol uruguayo. Pero aún así, esta joven se animó ayer a transmitir en una cabina instalada en el Cabildo, abierta a la inspiración de todos los relatores de alma. "Manya" perdida e imaginativa, soportó estoicamente la hilaridad en sus compañeros de quinto del liceo Dámaso Antonio Larrañaga, todos de recorrida en la primera jornada del Día del Patrimonio.
Más allá de grandes edificios, del homenajeado Carlos Solé y del redescubierto patrimonio sonoro, la gran protagonista de la celebración fue la gente. A las diez de la mañana cuando recién comenzaban las actividades en la Ciudad Vieja, el tiempo amenazador provocó que el público fuera escaso. Pero ni bien el supuesto temporal anunciado fue cambiando a un cielo despejado con aumento de temperatura, el "malón" se hizo presente en el casco histórico de la ciudad.
"La inclusión de nuestro patrimonio sonoro e intangible es un paso importante para reafirmar nuestra identidad de uruguayos", dijo ayer el ministro de Educación y Cultura, Jorge Brovetto, en el acto inaugural de la celebración, en el Palacio Estévez. La organizadora Comisión de Patrimonio tendrá mañana lunes 26 el número total de visitantes, cifra que esperan supere el medio millón de años anteriores.
COLORIDO. Al mediodía, la Ciudad Vieja rebosaba de visitantes. En el Teatro Solís tuvieron que salir seis visitas guiadas simultáneamente, en grupos de hasta 35 personas, y aún había una larga cola afuera. Se calcula que unas 600 personas ingresaron al teatro por hora.
Muy cerca, en la Plaza Matriz pareció que todos los colores y ruidos del mundo se hubieran concentrado. No solo por el ya tradicional paseo cultural y su público, sino por la sucesión de espectáculos artísticos montados en el escenario de la esquina de Rincón y Juan Carlos Gómez.
Como lo marca la tradición sabatina esta vez reforzada por las jornadas patrimoniales, en el Mercado del Puerto casi no se podía caminar. Acodado en la barra del Roldós, fundado en 1886 e integrante del circuito de bares de valor testimonial de Cambadu, estaba Alberto, español de Vigo. "En mi país hay una jornada parecida que se llama ‘De puertas abiertas’, más enfocado hacia lo arquitectónico. Esto que hacen ustedes incluyendo lo intangible me parece muy bonito, es más cultural, más típico".
PUERTO. El Capitán Miranda no es un habitué del Día del Patrimonio. En las once ediciones celebradas, solo estuvo en la de 2002 cuando recibió 6.500 visitantes. Desde muy temprano en la mañana, las colas en el Puerto demostraron que el buque insignia era —por lejos— el favorito de todas las atracciones propuestas por la Armada.
También en la terminal, una locomotora Manning Wardle de 1890 tira de un vagón que en el siglo pasado formaba parte del Ferrocarril del Este. Hugo e Isabel llevaron a sus hijos Andrés (6) y Victoria (3) a conocer la experiencia de un paseo en tren. "Los chicos quisieron venir especialmente. Recuerdo cuando era niño que el Puerto era un lugar más de paseo. Pero ahora hay tantos trámites para ingresar que solo los podemos traer un día como éste", señala el padre.
María estaba con el plumero merodeando por el gran caserón de la calle Rincón y Zabala. De repente, apareció la dueña de casa. Y enojada la reprendió por estar frente a las visitas en lugar de utilizar para moverse el pasadizo secreto.
Así recibían ayer, en el Día del Patrimonio, dos de las actrices que hacían de guías a quienes se acercaron a conocer por dentro las instalaciones del Discount Bank.
Este es el primer año que esa institución decidió contratar a un grupo de cinco actores, explicó a El País, Daniel Porteiro, del Departamento de Marketing.
Los guiones fueron hechos en conjunto entre los actores y funcionarios del Discount Bank.
Y los visitantes recibían pasado el mediodía con muchísimo agrado la ocurrencia.
A la dueña de casa le seguían un vendedor de The Montevideo Waterkorks Company, empresa que compró en 1903 el edificio construido en 1857. Y luego una empleada de la OSE, donde funcionaron sus oficinas hasta 1972.
También el Banco República fue una de las principales atracciones en la tarde de ayer en la Ciudad Vieja. A las 16 en punto comenzó la representación de la primera sesión de directorio de la Institución del 24 de agosto de 1886.
La obra, realizada por 15 funcionarios del BROU, fue seguida desde la misma sala del Directorio por unos cincuenta invitados especiales.
Dos pisos más abajo, un centenar de personas la miraban desde una pantalla gigante.
IDENTIDAD. A pocas cuadras de allí, en Sarandí e Ituzaingó, la Planta Baja del Registro Civil también rebozaba de visitantes.
Era la primera vez que ese edificio abría sus puertas un Día del Patrimonio, explicó su director Roberto Calvo.
Ni bien el visitante pasaba la puerta se encontraba con un escritorio de época. Luego, dentro de vitrinas, se exhibían los libros de creación del Registro del 12 de febrero de 1879 y algunos recortes de prensa del mismo año.
También podían observarse las partidas de nacimiento de los cuatro presidentes de Uruguay desde 1985 (Julio Sanguinetti, Luis Lacalle, Jorge Batlle y Tabaré Vázquez) y la de José Gervasio Artigas.
Esta última era exhibida en una vitrina junto a los libros de los últimos casamientos de la semana pasada y el actual mobiliario que se utiliza para esas uniones.
En las paredes, colgadas sobre telas, había partidas de nacimiento de personalidades notorias muy variadas: desde el músico Jorge Drexler hasta el futbolista Enzo Francescoli.
También decidieron mostrar algunas curiosidades: personas a quienes les pusieron de nombre Peñarol, Nacional y Año Nuevo.
"Todo esto forma parte del registro de la identidad uruguaya", señaló Calvo. Y así es: allí hay 105.000 tomos que registraron nacimientos, casamientos y defunciones de más de un siglo. Frente al Registro había quienes hacían un descanso en el café "La Pausa", uno de los bares del circuito patrimonial.
Allí, Alicia, su dueña, ofrecía a los paseanderos algunos libros para disfrutar junto con los dulces caseros.
Datos
- El tren del Centro de Estudios Ferrovarios del Uruguay (CEFU) que ofrece un viaje de diez minutos en el puerto de Montevideo consta de una locomotora a vapor inglesa de 1890, un "tender" de 1889, una "chilena" para transportar madera de 1887, y un "flamante" vagón de 1923 con capacidad para 59 pasajeros sentados y 30 de pie. Ni bien se junta un público adecuado comienzan los recorridos. El ticket ayer costaba $ 15. Si hoy la recorrida es más larga —dependiendo de las actividades de la terminal— puede subir a $ 20.
- El Capitán Miranda no es el único barco de la Armada accesible para el público. Tambien están abiertos el buque logístico ROU 04 Artigas y la fragata ROU 03 Montevideo. Si el viento lo permite, en el Miranda se despliega una vela de 50 metros cuadrados ilustrada por Carlos Páez Vilaró.
- Pregunta de una niña de no más de cinco años ayer, a bordo del buque insignia de la Armada: "¿Dónde está el capitán Miranda?"
- El acto inaugural de la 11ª edición del Día del Patrimonio se realizó en el Palacio Estévez y estuvo presidido por el ministro de Cultura Jorge Brovetto. Además del ministro, hablaron el director de Cultura de la cartera, Luis Mardones, y el presidente de la Comisión de Patrimonio, Manuel Esmoris. Entre otras autoridades estuvieron presentes los ministros de Turismo y Trabajo, Héctor Lescano y Eduardo Bonomi, los subsecretarios de Salud y Relaciones Exteriores, Miguel Fernández y Belela Herrera, y la directora de Acondicionamiento Urbano de la Intendencia de Montevideo, Hyara Rodríguez.
- "Al lanzar lo inmaterial y lo sonoro como parte del patrimonio de la nación, sabíamos que corríamos un riesgo. Recién hace diez años que con esta celebración se habían redescubierto los tesoros arquitectónicos. Pero faltaba esta iniciativa para extender el concepto. Hoy la ciudadanía comienza una línea de reflexión que no sustituye, sino que amplía la idea de Patrimonio". Palabras del director de Cultura, Luis Mardones, durante el acto inaugural.
- En el acto se entregaron tres plaquetas de reconocimiento. La primera fue para el periodista de Qué Pasa, suplemento de El País, Joel Rosenberg. El motivo fue su libro "Un grito de gol" que, según el presidente de Patrimonio Manuel Esmoris, fue la piedra fundamental de la celebración de ayer y hoy. La segunda fue para el Archivo de la Palabra del Sodre, recibido por su directora Nelly Goitiño. La última fue para la familia del homenajeado Carlos Solé, representados por su esposa Blanca Arocha y sus hijos Carlos y Ana.
- En la edición de 2004, año de su reinauguración, el Teatro Solís recibió 12.000 visitantes en los dos días. Ayer la afluencia era de 600 personas por hora en un recorrido de 20 minutos que comenzaba en la propia puerta, incluía foyer, cañón central, escenario y camerinos, y culminaba en la salida de artistas por calle Reconquista.