Educación

Ocupan liceo este jueves para evitar que se apliquen las pruebas PISA

El sindicato del liceo 18 dice que es una evaluación “tendenciosa y funcional al mercado de trabajo”. 

Liceo 18 ocupado para evitar pruebas PISA. Foto: Francisco Flores
Liceo 18 ocupado para evitar pruebas PISA. Foto: Francisco Flores

A los estudiantes uruguayos de 15 años les va peor en matemática, ciencias y lectura que al promedio de la OCDE. Los más pobres tienen un desempeño más bajo que los ricos; pero a igual contexto no hay diferencias entre los alumnos de liceos públicos y privados. Uruguay es el cuarto país con más experiencias de repetición escolar antes de que su población cumpla los 15 años. Todos estos datos que hoy sirven para evaluar la educación surgen gracias a las pruebas PISA. “Gracias” a las pruebas PISA, también, mañana ocupan el liceo 18 de Montevideo.

La privatización tiene la forma de una computadora con preguntas y respuesta de múltiple opción. Así lo entiende el núcleo sindical de este centro educativo situado en la avenida Millán. La prueba PISA, que a las 11 de la mañana de este jueves se le debería aplicar a algunos estudiantes de 15 años, “es tendenciosa, solo evalúa algunas disciplinas que son funcionales al mercado de trabajo y a la privatización”, aseguró Julio Moreira, adscripto del turno vespertino del liceo.

Esta es la sexta vez que Uruguay participa de las pruebas PISA, una evaluación educativa internacional que se repite cada tres años. Pero es la primera vez que los profesores sindicalizados toman una medida concreta para impedir la implementación de esta prueba.

Ante este escenario, y frente al pedido de la directora del liceo de un mayor plazo, el Consejo de Educación Secundaria decidió postergar “hasta nuevo aviso” la aplicación de PISA en ese centro educativo. La decisión llega cuando solo restan por ser evaluados 30 centros—un cuarto de los 6.000 estudiantes que integran la muestra.

Según el sindicalista Moreira, la medida de ocupación era necesaria “para hacer una llamada de atención”. Es que los docentes sindicalizados entienden que con PISA “se hace un diagnóstico del sistema educativo y se sacan conclusiones que luego sirven para denostar a la educación pública”.

La coordinadora de PISA en Uruguay, María Sánchez, coincide con que la prueba “es un recorte de la realidad, porque en toda prueba uno toma la decisión de evaluar unas cosas y dejar de lado otras”. Pero PISA, en particular, mide “tres áreas básicas que dicen mucho del sistema y, además, permite hace un seguimiento de los adolescentes y ver cómo evolucionan”.

No solo eso: “PISA es la única prueba de representación nacional que Uruguay viene haciendo en educación media” desde que comenzó el milenio. Y el solo hecho de que el alumno se enfrente a la computadora y haga los ejercicios “permite una evaluación cognitiva más allá de las disciplinas”, dijo Sánchez.

El sindicato del liceo 18 considera, sin embargo, que “las pruebas más importantes son las que hacen los estudiantes sobre los cursos”. Moreira insistió con que el rendimiento en matemática de un joven no puede ser tenido en cuenta sin el contexto. “Pisa no aporta información sobre las condiciones de vida de los estudiantes. En el liceo 18 recibimos estudiantes de los quintiles de ingresos más bajos, estamos hablando de una población estudiantil de asentamientos irregulares. El último mes hemos identificando alumnos que llegan sin comer y el liceo no tiene respuesta a ello. Apenas recibimos una 20 bandejitas con sándwiches por semana”.

Las evaluaciones —las que hacen los docentes al cierre del año y no PISA— son contundentes. Solo uno de cada tres estudiantes de este liceo aprueba todas las asignaturas que cursa; muy por debajo del promedio nacional (55%). En el otro extremo están los liceales con excelencia académica: son apenas el 14% de los cerca de 800 que asisten a este centro educativo.

Aunque alguien quisiera “estigmatizar” a este liceo, no podría hacerlo con las pruebas PISA, explicaron los técnicos. Es que PISA usa una muestra representativa de los alumnos de 15 años, sin importar qué año estén cursando y a qué tipo de centro asisten. En todo caso, dijo la coordinadora Sánchez, “PISA brinda las falencias y fortalezas de un sistema educativo para luego desarrollar las políticas educativas”.

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