Bogotá | Reuters. Dos periodistas fueron asesinados por pistoleros en ataques aislados en Colombia, que evidenciaron de nuevo el riesgo de ejercer el periodismo en este país azotado por un conflicto interno.
La policía informó hoy que en la ciudad de Neiva, capital del departamento del Huila, 250 kilómetros al suroeste de Bogotá, dos pistoleros ingresaron el lunes en la noche a la residencia del periodista Guillermo Bravo Vega y le dispararon ocasionándole la muerte.
Bravo, de 65 años, trabajaba en un canal local de televisión, era columnista de un diario local y se caracterizaba por sus frecuentes denuncias sobre casos de corrupción en el gobierno municipal y departamental.
El periodista se encontraba frente a su computadora cuando fue víctima del ataque en el que recibió cuatro impactos de bala. La policía dijo que los asesinos huyeron en una motocicleta.
"Lo mataron por luchar contra la corrupción y los ladrones", dijo la esposa del reportero asesinado, Cristina Flórez.
Por otra parte, el periodista Jaime Rengifo, quien dirigía el programa radial "Periodistas en Acción", fue asesinado el martes de cinco balazos que le propinó por la espalda un pistolero no identificado en la ciudad de Maicao, en el departamento de la Guajira, 750 kilómetros al noreste de Bogotá.
La policía reveló que el reportero salía del hotel en donde residía cuando fue víctima del ataque que le costó la vida.
En lo que va de este año cuatro periodistas han sido asesinados en Colombia al parecer por situaciones relacionadas con el ejercicio de su profesión.
Colombia es considerado por organizaciones como Reporteros Sin Fronteras y la Sociedad Interamericana de Prensa como uno de los países más peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo.
Los periodistas son víctimas frecuentes de guerrilleros izquierdistas o de paramilitares de ultraderecha que combaten en medio de un conflicto interno de casi cuatro décadas y que dejó 40.000 muertos en los últimos dos lustros.
La prensa también ha sido objeto de ataques de grupos de narcotraficantes y de otros sectores por denunciar casos de corrupción.
Desde 1980, más de 100 reporteros han sido asesinados en este país de más de 40 millones de habitantes, mientras que decenas han sido forzados al exilio.