Cada noche Montevideo renueva su empapelado

Vía pública. Auge de afiches: TV y teatro se suman a un rubro antes reservado a los recitales La Intendencia contrata pegatineadas, por más que el digesto lo prohíbe ¿Política? Ya fue, casi.

Eduardo Delgado

La presencia de afiches en Montevideo creció en los últimos años y se diversificó lo que promocionan. Los posters callejeros son parte del paisaje de la ciudad aunque pegarlos es una falta en el Código Penal y lo prohíbe el digesto municipal

Los afiches eran utilizados por partidos políticos, sindicatos o para promocionar recitales. Pero ahora también se anuncian obras de teatro, películas, programas de televisión, preservativos y hasta un residencial para la tercera y cuarta edad, entre otros productos.

El contralor de esta práctica depende la Intendencia, pero en la noche no hay inspectores que fiscalizan. Incluso muchas de las actividades promocionadas son organizadas por la propia comuna, como los espectáculos de la Comedia Nacional.

El director de Espacios Públicos, Daniel Espósito, adelantó que se creará una unidad específica para controlar la publicidad callejera y que una comisión trabaja en una nueva, normativa que reglamente esa actividad.

Personas que se dedican al pegado de afiches coincidieron en que cada vez hay menos grupos de militantes políticos y sindicales que pegan afiches, lo que sí se da en época de elecciones. La mayoría de los afiches son pegados por personas que tienen esa actividad como su trabajo y fuente de ingreso. Esa tarea se hace en las noches, en fachadas de edificios desocupados, lugares en construcción y otros sitios de la capital.

Entre quienes trabajan "profesionalmente" en general existe buena relación y una ley muy clara: el que llega último a un muro con sus afiches gana y esos carteles durarán por lo menos un día mas a la vista de quienes pasen por ese lugar.

Espósito dijo que el pegado de afiches "es un fenómeno que va en aumento" y que "hay lugares donde está tolerado y en otros no". "Los afiches no se pueden poner donde afecten monumentos, espacios públicos o incluso la propiedad privada. Pero son parte del paisaje urbano, de la cultura montevideana y hay incluso un tema de libertad de expresión, en este caso en el espacio público, y por eso hay que tratar que haya reglas claras", agregó.

pegatineros. "Bocha" Martínez lleva 15 años pegando afiches. Comenzó con unos que hacían referencia al desaparecido grupo de rock Níquel, después colocó de sectores políticos y ahora fundamentalmente se dedica a los que anuncian recitales. Según Bocha, los lugares para pegar afiches "ya están" y los conocen quienes son del ambiente: en el Centro y en otras zonas y "alguna obra o chaperío que aparezca".

"Yo tengo buena relación con los otros pegatineros, pero el que llega último pega. Después, si te conocés y te ves en la noche se respeta el lugar donde está trabajando cada uno", comentó. En tres ocasiones fue detenido por policías, La última vez llegaron tres patrulleros, en respuesta a la denuncia de un vecino que sospechó que las tres personas que en la madrugada descendían de un auto con mamelucos y tarros eran ladrones Pero con la Policía "en general la relación es buena porque ya conocen a quienes hacemos esto".

Otro hombre que forma parte de un grupo de pegatineros desde hace 10 años y que prefirió no identificarse, dijo que hace cuatro años comenzó a crecer la presencia de afiches en Montevideo

Expresó que los lugares donde pega es donde antes lo hacían los grupos políticos, obras en construcción, paredes y vidrios de lugares abandonados

Sostuvo que en general existe buena relación entre los grupos de pegatineros, pero que no se respeta el trabajo anterior. "Si pegaron o pegaste encima de otro mala suerte, el último que llega es el que gana".

Tampoco tiene problemas en su relacionamiento con la Policía: le han dicho que no se puede pegar afiches en tal lado y para evitar problemas se va del lugar. Dijo que la IMM es la que debe controlar el tema de los afiches "y en la noche no quedan ni los inspectores de tránsito".

Por lo que sabe, está prohibido poner carteles en edificios públicos, monumentos, edificios privados y donde dice "no fijar avisos".

Recalcó que es muy respetuoso de no poner carteles en donde dice, justamente, "no fijar avisos" y tampoco estropea monumentos, pero que de seguir a rajatabla la normativa "no se podría pegar afiches en ningún lado".

Cuando les comenta a personas mayores de 40 años que pega afiches, éstas le dicen que hicieron eso tiempo atrás en alguna oportunidad, "de onda", "gratis". "Nosotros no, esto es nuestro trabajo, tenemos una hora de comienzo y de finalización, no tomamos alcohol, sólo agua y se come algo rápido. No es una fiesta, ellos lo vivían así".

Dijo que con excepción del Frente Amplio, la mayoría de los partidos contrata gente para pegar sus afiches. Su grupo es de cinco personas, conoce dos grupos más de pegatineros, uno de ocho miembros y otro de dos.

TV Y CINE. Mariano Mosca, gerente de marketing de canal 4, dijo que los afiches son "un medio novedoso, bastante económico y sirve para el lanzamiento de ciertos productos".

Canal 4 hizo campaña de afiches para el lanzamiento de los programas Los Informantes, El Capo y El Zorro.

"Siempre vimos importante el hecho de estar en la vía pública, porque es un medio que sentimos complementario a la televisión", señaló Mosca.

El programa musical de canal 12 La Púa también hizo promoción mediante afiches. Su conductor, Carlos Dopico, afirmó que "es una opción de acceso directo a las bandas y su público, que tiene a los afiches como vía de comunicación".

Álvaro Marchand, gerente de marketing de los cines Movie Center, considera que los afiches son una muy buena opción para promocionar estrenos de películas, pero no los utiliza porque una disposición municipal lo prohíbe. "No está clara la reglamentación, los lugares donde está permitido, y no hemos querido salir fuera de reglamento", expresó.

La cifra

3.000

es la cantidad de afiches que se recomienda colocar para un recital "multitudinario": Velódromo o Teatro de Verano. O un Charrúa.

"Hoy es una papa, antes podías ir en cana"

"Era jodido, me creía un súper militante como pegatinero y pintor de muros entre el 83 y el 85". recuerda el dirigente del Pit-Cnt Juan Castillo sobre esos años.

"La tarea empezaba a las nueve de la noche en el sindicato pintando las fajas y luego arrollándolas de apuro. Salíamos a la medianoche a pegatinear. Me tocaba en el Centro y Ciudad Vieja. Éramos cuatro para pegatinear y ocho controlando las esquinas para que no nos llevaran en cana o algún grupo de fachos nos pegara", agrega.

"Para las pintadas y pegatinas partidarias salíamos desde un local en la Ciudad Vieja. Mi primer tarea de pintada de muro fue pedir la liberación del compañero (Vladimir) Turianski y yo preguntaba quién era, porque no lo conocía. Estábamos con el corazón en la boca, había grandes riesgos de terminar presos", dice.

"Pero 20 años después esto cambió bastante, hoy es una papa, juego de niños. Pegás carteles de mañana o de tarde y hasta te ceban mate mientras tanto", añade. "Lo practican cada vez menos los sindicatos y es más comercial.

Somos pocos los sindicatos y los partidos que lo hacen. El único consecuente en pintar muros es el Partido Comunista. Pero también hubo cambios, ahora tenemos brigadas casi profesionales cuya tarea es esa", afirmó.

Unos 150 muros están constantemente pintados por el partido Comunista, "si los pegatinean arriba al otro día ya están otra vez con propaganda nuestra", concluyó Castillo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar