La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) avanza en Uruguay con pasos firmes pero bastante cortos y lentos, a juzgar por los resultados que arrojó un sondeo realizado por estudiantes de la Universidad Católica entre un grupo de firmas locales líderes en la materia.
La investigación, representativa del aún pequeño grupo de empresas que intentan incorporar la RSE a su plan de negocios, reveló que sólo 26% de ese universo considera que el paradigma transformará radicalmente las prácticas empresariales, al tiempo que la mayoría de los entrevistados reconoció que privilegia la comunicación externa de la responsabilidad y su supuesto retorno en imagen, antes que la aplicación interna de estas prácticas.
Al margen de esta concepción pobre de la RSE, no es poca cosa que el tema esté instalado ya desde hace seis años en la agenda empresarial del país desterrando toda idea de moda pasajera, tal como sucedió con varios otros paradigmas.
En diálogo con El Empresario, el profesor a cargo de la investigación mencionada, Oscar Licandro, señaló como un primer dato estimulante el hecho de que 57 empresas de las 112 invitadas a participar en el encuesta hayan respondido, ya que lo habitual para este tipo de cuestionarios auto administrados es que no responda más del 20% de los consultados inicialmente.
"El tema llegó para quedarse", señaló el académico, quien relaciona directamente esta realidad con los esfuerzos de promoción que vienen realizando desde 2000 Deres y ACDE, principales asociaciones locales en la materia.
resultados. En línea con lo ocurrido en otros países a la hora de implementar la RSE, en Uruguay se trabaja más "hacia afuera" de la empresa, porque se entiende que hay mayor retorno en imagen corporativa si el vinculo con la comunidad es más notorio, "siendo que en realidad la RSE genera mayor retorno (en productividad y rentabilidad) cuando es aplicada hacia dentro, mediante el establecimiento de relaciones más justas y equitativas para con los propios trabajadores y siendo respetuoso con el medio ambiente", advierte Licandro.
"Muchos empresarios confunden responsabilidad social con acción social, y obviamente no es lo mismo". Licandro entiende que las empresas que más avanzaron, sin embargo, comienzan a darse cuenta de la dimensión interna del concepto, implementando acciones que benefician a sus empleados.
La investigación reveló que quienes introducen el tema en la empresa son gerentes generales y mandos altos y esto debe seguir siendo así, pues para Licandro, "la RSE es un elemento estratégico en la empresa".
Que un 10% de las empresas haya incluido el tema a partir de la iniciativa de los empleados, en principio parece positivo, pero a juicio del profesor, "no es el mejor camino para impulsar la RSE, ya que ningún cambio sustancial en una compañía -que por definición es un organismo vertical- se gesta de abajo para arriba".
Un 14% de las empresas crearon un departamento propio para gestionar la RSE, pero el 30% la ubican dentro del área de Marketing, y esto es botón de muestra de la todavía incomprensión global respecto del tema. "La RSE pertenece a toda la empresa; no es una función comercial ni está solamente vinculada con el mercado. Cuando se radica en Marketing es porque todavía la visión de la RSE dentro de esa empresa es muy parcial", apunta Licandro.
Así, de las dos terceras partes que destinan una porción de su presupuesto para RSE, una posee rubros específicos, la otra los incluye dentro del presupuesto de un área y la mayoría en Marketing.
"Está en la tapa del libro que lo más importante es involucrar a los trabajadores en la definición de la misión y los valores de la empresa", aclara Licandro, pero constata que los empleados son mayormente consultados respecto de las formas de apoyo a la comunidad y esto demuestra nuevamente que se da más importancia a la RSE hacia afuera de la empresa.
Las donaciones lideran el ranking a la hora de apoyar
El 79% de las acciones elegidas para encausar la responsabilidad social tiene que ver con donar recursos, dinero, materiales, insumos o productos. Luego, unas pocas (18%) eligen ser más sofisticadas, donando trabajo voluntario de sus empleados y sólo un 3% utiliza "productos solidarios", en el marco del llamado "marketing con causa", es decir, la instrumentación de que un porcentaje del producido por la comercialización de un producto se destine a una causa.
Generalmente se prioriza como beneficiarios de las acciones a personas pobres y niños.