Al rescate de palabras olvidadas

| Campaña a través de la red intenta salvar vocablos. Los internautas apadrinaron 4.000 términos. Desde la Academia, Obaldía recordó "uruguayismos" en extinción.

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Albérchigo, azogue, chícharo, fililí, morondanga, periclitar o tejeringo. Éstos son algunos de los vocables candidatos a formar parte de una "reserva virtual" de palabras en peligro de extinción, iniciativa que a poco de ser lanzada en España, ya reúne a 4.000 términos propuestos desde 42 países.

La primera parte del proyecto es la iniciativa "apadrina una palabra", una invitación a internautas de habla hispana o catalana para que a través de Internet, propongan las palabras que a su juicio deberían salvarse del olvido. Luego habrá una votación y el 23 de abril, día del libro, se hará conocer la reserva con las opciones más votadas.

La campaña, encabezada por la Escuela de Escritores de Madrid y su homónima de Barcelona, fue tan bien recibida en España que hasta el propio presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y otros políticos, han participado de ella. Zapatero, en concreto, quiere salvar la palabra "andancio", una expresión que se emplea en su tierra natal, León, para designar una "enfermedad epidémica leve". Por su parte, el líder del Partido Popular, de oposición, Mariano Rajoy ha apadrinado "avatares" (fase, cambio o vicisitud), porque, en su opinión, "está cayendo en desuso", y le gusta "su sonoridad"

Desde 1992 y hasta 2004, el diccionario de la Real Academia Española ha retirado por desuso unas 6.000 palabras. "Es la ley del lenguaje", opinó el director de la Academia Uruguaya de Letras, José María Obaldía. "Las palabras nacen y mueren todo el tiempo". Obaldía recordó, además, a una decena de uruguayismos que han desaparecido o están en peligro de hacerlo (ver nota aparte).

POBREZA. "El proyecto, que está teniendo una gran participación, pretende rescatar del olvido palabras que se pueden leer en una novela o escucharla a los viejos, pero que ya no utilizan los jóvenes y no aparecen en los medios", explicó Pau Pérez, director de la Escuela de Escritura barcelonesa.

Los organizadores agregaron que los empuja a la campaña una presunta pobreza en la que está cayendo el español. Las voces en contra también se han escuchado en España; aseguran que la muerte de las palabras es parte de la vida del lenguaje y su renovación, contra lo que no se puede hacer nada.

Entre las propuestas se encuentran las de los padrinos de honor, personas del mundo de la cultura que colaboran en el proyecto y que han "apadrinado" ya palabras como "damajuana" (Juan Marsé), "zangolotino" (Mercedes Abad), "prístino" (Albert Mangel) o "pundonor" (Carmen Calvo).

La escritora uruguaya radicada en España Cristina Peri Rossi eligió apadrinar la palabra "quisquilloso". "Me gusta porque aunque no se conozca, es fácil deducir su significado, como si fuera una representación fonética de lo que representa. Decir de alguien "es muy quisquilloso" no necesita casi explicación", escribió su fundamentación en el portal de la campaña.

Para apadrinar una palabra: www.escueladeescritores.com

Uruguayismos en riesgo de extinción

"...Su mano era cumba pa` cebarme el amargo". Este verso de Serafín J. García hace que si tuviera que eligir, el director de la Academia Nacional de Letras, José María Obaldía, optaría por salvar del olvido a la palabra "cumba", un uruguayismo en desuso que significa "maravilloso, impactante por su cualidad o belleza". El término se usó mucho en Treinta y Tres, de donde es oriundo García y también Obaldía.

El director recuerda otros uruguayismos que han caído en desuso, como belinún, macanudo y alarife (avivado), a la vez de términos del medio rural: garnisé (gallina pequeña) o imbornal (bolsa para dar de comer al caballo).

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