por László Erdélyi
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La niña de una familia adinerada es secuestrada en un pueblo cercano a Bogotá. A partir de allí la novela Una secuestrada ejemplar relata los hechos a través de los ojos de la propia niña que, en plena conciencia de sus actos, decide establecer la mejor relación posible con sus vigilantes. Todos colaboran dejando en un plano oculto, como si no existiera, la situación de violencia, el secuestro como mecanismo de extorsión, y la amenaza de muerte implícita. Ella busca respeto, compartir de buen ánimo el aquí y el ahora. Eso puede controlarlo. Lo otro, los tiempos manejados por los adultos, esos donde se pide dinero y se ponen condiciones, forman parte de un universo lejano, neblinoso, fuera de su control.
Cabe destacar los diálogos entre la secuestrada y los jóvenes guerrilleros que la vigilan. Son dos universos en apariencia irreconciliables que, sin embargo, tienen curiosos puntos en común. Ella habla de forma imaginaria con sus padres y, cuando puede, envía a través de otros secuestrados (que son liberados), pequeñas cartas de amor y paciencia. Los jóvenes guerrilleros, en cambio, le cuentan que están allí porque huyeron de familias que los abusaban, que no los querían o los habían abandonado. La guerrilla, entonces, es su hogar y futuro. Ella está de paso, ellos no. Pero algo en el fondo los une. Que ella se comporte como una buena secuestrada, y ellos como buenos secuestradores, quizá sea una señal para un futuro en común, y sin guerra. La niña, igual, siempre está alerta: “Pero… ¡qué raro, si parecen buenos!” piensa. “¡Diosito, dame fuerzas y lucidez!” El encuentro con otra joven secuestrada que lleva cuatro años en la selva, desde que tenía 12, la pone en alerta, pues ella se muestra muy cariñosa con uno de sus captores. A la niña le saltan todas las alarmas.
La autora, Yadira Segura, es colombiana pero vive en Sevilla desde hace 20 años. Ha publicado ensayos, cuentos, poesía y novelas. Con esta novela corta ganó el Premio de Novela Breve Juan March Cencillo 2022. Una secuestrada ejemplar plantea una historia tan común que el lector cae en la trampa del juego ficción-realidad. La reproducción facsimilar, en la última página, de las cartas manuscritas citadas en la novela, instala sin avisar ese juego entre imagen e imaginación, entre hecho real y reconstrucción ficcionada, muy a lo W.G. Sebald. Pero no importa. La narración, con o sin anclaje en hechos reales, se impone. Es difícil olvidar.
UNA SECUESTRADA EJEMPLAR, de Yadira Segura. Pre-Textos, 2022. Valencia, 154 págs.