por Luis Fernando Iglesias
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Maeve Brennan nació en Dublín en 1917. En 1935 su padre fue nombrado embajador de Irlanda en Estados Unidos. Ella tenía 17 años cuando se mudaron a Washington. Luego la familia retornó pero Maeve se mudó a Nueva York. Gracias a las conexiones de su padre entró como periodista de modas en la revista Harper’s Bazaar. Luego fue contratada por la prestigiosa The New Yorker. Con el seudónimo “The Long-Winded Lady” (La Dama Prolija) escribió crónicas sobre esa ciudad con gran poder de observación, buscando el alma oculta de las cosas. En este libro se publican varias. Son historias que también revelan su tipo de vida, una solitaria, que vivía en hoteles, afecta al alcohol —sus Martinis comenzaban a las tres de la tarde— y actitud de turista con el pasaporte siempre en la cartera. En 1993 Brennan falleció en esa ciudad en la indigencia. Su desenfreno de gastos y el alcoholismo la llevaron a la calle.
El volumen también recoge una colección de cuentos publicados en 1997 como Cuentos Dublineses. Son relatos de ritmo lento, con recuerdos de la infancia y la historia de dos familias: los Derdon y los Bagot. A veces se enfoca en esas parejas, con callados desencuentros o convivencia en medio del tedio o del resentimiento. En algunos se insinúan razones por las que están juntos. El momento en que se conocieron y se enamoraron, el recuerdo idealizado luego de la muerte. En “Las fuentes del afecto”, la solterona Min convive en la vejez con su hermano Martin Bagot, luego de que su esposa Delia falleciera. Dormían en cuartos separados y casi no se dirigían la palabra mientras criaban a sus dos hijas. Luego de la muerte, Martin la valora y extraña. El desprecio de Min por esa mujer y por su hermano, así como la historia de su familia, es contado en forma magistral. No sorprende que haya sido elogiada por Alice Munro que, como Brennan, tiene la habilidad de contar cosas sin decirlas.
DE DUBLÍN A NUEVA YORK, de Maeve Brennan. Malpaso, 2019. Barcelona, 536 págs. Traducción de Isabel Núñez.