por Juan de Marsilio
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Se reeditó en México el poemario Apalabrar de Salvador Puig (Montevideo, 1939–2009), también con prólogo de Eduardo Milán, pero en esta edición actualizado. Un libro que marcó a los lectores uruguayos de poesía de ese tiempo. Era su segundo libro, y Puig tenía cierta fama por su poema “Las palabras no entienden lo que pasa”, dedicado al “Che” Guevara tras su ejecución. La época lo llevó a buscar otra estrategia expresiva. Pero es el mismo poeta que se lee en “Historias”, donde Puig se cita a sí mismo y parafrasea a Marx y Engels, en un himno a la terquedad cotidiana de la resistencia:
Acá llegan informes
Y penumbras
Gritos de niebla llegan
La ciudad se arrodilla
Las puertas se deslizan
De incógnito
Entre los transeúntes
Los pedazos de muro se pegan a las piernas
Las ventanas se aplastan
Los cosmonautas pasan como peces
Llegan cartas Van cartas
Las palabras no entienden lo que pasa
Y mientras tanto hay un ruido
Un ruido literal acumulado terco invasor crujiente
Se instala en la mañana
Que deletrea nuestra historia
Nuestra pequeña historia personal:
Por lo pronto
No pudimos derrotar a la muerte:
Siempre hubo un pie Con su forma precisa
Siempre hay un muslo acuático
Unos labios abiertos
Que besamos
Un cuerpo que se escapa
Quisimos
Arrancarle la máscara a este mundo
Y arrancamos un hombre
Que se quedó temblando
De frío
En nuestra mano
Mientras tanto
El fantasma del mundo recorre el mundo
El prólogo analiza cómo el poeta trama complicidades con el lector y con la cofradía de poetas a los que cita o alude. Estudia también cómo concebía Puig la misión del poeta: buena cosa en estos tiempos, en los que no está de moda tener misión.
APALABRAR, de Salvador Puig. UAM, 2021. México, 60 págs.