por Mercedes Estramil
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Los “animales inmundos” del título original (Filthy Animals) son los humanos que circulan por estos once relatos hilvanados con maestría por Brandon Taylor, escritor negro nacido en Alabama en 1989 y autodefinido queer (cuyo nombre no debe confundirse con el del Brandon Taylor investigador artístico, autor del ensayo Art Today).
Uno de los protagonistas es Lionel, un matemático de veinticuatro años, negro, que sobrevive a un intento de suicidio y llega a una fiesta en la que el anfitrión buscar seducirlo, conoce a otra gente y se va sintiendo progresivamente excluido. Así comienza Pequeñas Bestias, libro de relatos que, por su exquisita arquitectura narrativa, es mucho más que la suma y yuxtaposición de sus partes.
Los relatos impares, titulados con un solo, representativo vocablo (Cena, Cuerpo, etc.), siguen la historia de Lionel y la de un grupo de bailarines entre los que destacan los blancos Charles y Sophie, una pareja de relación abierta que por momentos parece querer y necesitar a Lionel y en otros burlarse de él. Los textos pares cuentan y autopsian otras vidas, con otros personajes, cada una definida y cerrada en sí misma. En “Pequeña bestia” una verdadera “mujer de la limpieza” al estilo de Lucia Berlin, cuida a unos mellizos demandantes mientras elabora como puede su crisis de pareja y trata de no volcar en los niños la ira que la consume. “Como si eso fuera amor” trae la historia de dos hombres que fueron amantes y ahora viven juntos pero uno de ellos, unilateralmente, cambió el signo de la relación en amistad. Taylor trabaja al milímetro la tensión emocional de esa discordancia hasta un desenlace imprevisto. En “Animales inmundos” cuatro adolescentes varones llevan al plano de la lucha física la tensión sexual que los domina. En “Ana de Cleves” una mujer reconoce que le gustan las mujeres y empieza una historia en una red de ligue; es el relato más débil del conjunto. En “Están hechos de lo mismo que tú” una poderosa historia de familia ensambla conflicto interracial, homosexualidad discriminada, brecha generacional y enfermedades terminales; Taylor conduce con seguridad esos dramas y delinea con economía eficaz a cada personaje.
Contrastada con estas historias, la de Lionel y sus conocidos/amigos/amantes es como un negativo que aún no se imprimió, que no tomó su forma definitiva y conserva algo del misterio propio de la vida real y del futuro. Dijo Taylor que su primera novela, Real Life, la escribió en cinco semanas. Es seguro que este muy buen libro le llevó algo más.
PEQUEÑAS BESTIAS, de Brandon Taylor. Chai, 2022. Traducción de Juan Nadalini. Buenos Aires, 239 págs.