Navegando en la abstracción

Explicar la matemática para no iniciados: un intento del matemático y político francés Cédric Villani

Un autor premiado que promete demasiado

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Cédric Villani

por Mercedes Estramil
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Para quien no los domina, el mundo de las matemáticas y el de la literatura parecen irreconciliables. A veces un Paolo Giordano cruza esa frontera (más desde el lado literario); otras un Benjamín Labatut “la rompe” (desde la divulgación científica). Pero son excepciones. Enseguida la frontera se cierra. Una metáfora no es un teorema. Una ecuación no es una elipsis. Y mientras que todo el mundo entiende/cree que comprende un texto literario, las cumbres de abstracción de los números son para elegidos. Si el título del libro escrito por un matemático ilustre es Cómo nace un teorema y se subtitula Una aventura matemática, la ilusión de aunar nacimiento con aventura hace pensar en que por fin, amena y dulcemente, vamos a aprender algo más que las tablas.

Esa presunción se tambalea cuando al inicio del libro, entre el autor y narrador, Cédric Villani (n. 1973, matemático y político francés) y un colega, ocurre este diálogo:
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—Vuelvo a mi viejo demonio, obviamente es muy ambicioso, se trata de la regularidad de Boltzmann inhomogénea.
—¿Regularidad condicional? ¿Quieres decir, módulo de los límites de regularidad mínimos?
—No, incondicional.
—¡Vaya! ¿No será en términos perturbativos? ¿Crees que estamos preparados?

Y no. Evidentemente no estamos preparados. Y lo peor: este libro no le explica nada a quienes no estamos preparados. Seguimos.

La mayor parte del libro es jerga de oficio y detalles privados que son teloneros de su gran amor numérico (su despacho, familia, viajes, retiros de elite, colegas, gustos musicales). Una opción sensata es no leerlo más, pero se trata de Cédric Villani, que con la investigación expuesta aquí ganó la Medalla Fields (el Nobel de las matemáticas) otorgada cada cuatro años a genios menores de cuarenta, y sobre cuya propia premiación se explaya. Exceso de signos de exclamación (se le perdonaron solo a Tom Wolfe) para decir cosas como “¡No queda té en casa!”

Quizá el detalle más fascinante es cuando habla de las vidas de algunos colegas cuyo camino de genios se torció (locura, abandono, misantropía). ¿Le pasará a él? ¿O cree que su historia, como la de John Nash, llegará a Hollywood? Probablemente. Hasta que eso pase, Cómo nace un teorema es un intento fallido de conectar con los no iniciados, aunque sepamos que de los hallazgos y teorías matemáticas de personas como él depende la suerte, buena o mala, del planeta.

CÓMO NACE UN TEOREMA, de Cédric Villani. Catarata, 2023. Madrid, 238 págs. Traducción de Céline Lortal y Miguel Ángel Fernández.

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