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por Ionatan Was
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Hace un par de años la noticia traspasó el corto mundo literario para ser tapa de diarios y acaparar informativos. Otra uruguaya había ganado el mayor premio a las letras castellanas, el Cervantes. Con él se acortó el desarraigo, la distancia y el paso del tiempo. Aunque no en cuerpo, Cristina Peri Rossi sí volvió en alma, pues desde entonces su amplio mundo de novelas, poesía y ensayos acapara lo más visible de las librerías uruguayas.
En los albores de los setenta y por razones políticas se exilia en Barcelona siendo una joven escritora de renombre. La política es tema recurrente en su obra. Pero no es el caso de Desastres íntimos, libro de cuentos publicado 26 años atrás, y reeditado tras el Cervantes. Se trata de relatos cortos y de ágil lectura, como para devorar en pocos días. La prosa delicada dibuja una ristra de personajes navegando en sus desastres, unos perdidos y otros queriendo perder al otro. Por eso el título, que viene de uno de los cuentos.
Dice el acta del Jurado del Premio Cervantes: “Su literatura es un ejercicio constante de exploración y crítica, sin rehuir de la palabra como expresión de un compromiso con temas claves de la conversación contemporánea como la condición de la mujer y la sexualidad”. Es cierto, esa conversación contemporánea no es precisamente actual, aunque los cuentos sí lo son, tal vez porque no hay tanta tecnología, y porque todavía se usa el teléfono de la casa para escuchar los mensajes, y el compact disc para la música.
Hoy que el feminismo está tan en boga la literatura de Peri Rossi cobra vigencia. En los cuentos de Desastres íntimos siempre hay mujeres mirando hombres y hombres mirando mujeres. También lesbianas ocultas. Crece también un erotismo fino, una sensualidad que nunca alcanza el sexo descarnado, salvo un caso de varón en llamas, relato sofocante que mejor no detallar.
Muchos de los cuentos desarrollan relaciones de pareja con todas sus dinámicas, delirios y vergüenzas, pues la crisis identitaria también está. Y aunque parezca empate, la mujer sale ganando. A veces con metáforas sutiles, como Patricia, madre soltera, que desesperada perfora el tapón hasta que “la botella perdió toda su virilidad”. Y otras veces, sin ambages: “Dionne Warwick, en el compact, murmuraba: SER MUJER ES MARAVILLOSO”. Así de visceral, y en mayúsculas.
DESASTRES ÍNTIMOS, de Cristina Peri Rossi. Editorial HUM, abril 2022.