Poesía uruguaya en la península ibérica

Circe Maia en edición española

Una antología poética de Circe Maia a cargo del poeta y ensayista español Jordi Doce, en edición de la prestigiosa PreTextos.

Circe Maia
Circe Maia

Circe Maia (1932), nativa de Montevideo, es uno de los clásicos vivos de la poesía en la lengua castellana. El poeta y ensayista español Jordi Doce hizo esta antología poética que abarca se obra entre 1948 y 2014, precedida de un breve y lúcido ensayo donde dice, entre otras cosas, que son dos las notas que “distinguen la poesía de Circe Maia y hacen de su lectura una experiencia seductora, una de las más hospitalarias de nuestro idioma. Por un lado, el correlato mítico o literario, préstamos de sus amados poetas griegos que asoma de manera ocasional para dar profundidad (temporal, imaginativa) a la reflexión del poema (…). Por otro, el tono suelto, casi conversacional de los poemas, esas ‘palabras de familia’ que se desgranan y envuelven al lector. Digo ‘envuelven’ porque, en efecto, algo tienen de confidencia, de palabras que dan vueltas a un núcleo vacilante, hecho de preguntas y breves apartes que simulan el compás de un monólogo interior (…). El resultado es una poesía que habla como ninguna otra en nuestro idioma. Una aleación en la que resuena el legado del simbolismo, de Juan Ramón en adelante, y el metal afectuoso, abierto y hasta algo de una voz familiar que sabe, con Teresa de Jesús, que Dios anda entre fogones: el hogar, los niños, los afectos cercanos y las rutinas domésticas son otros tantos espacios de iluminación que comparecen en sus poemas y propician el salto meditativo”.

MÚLTIPLES PASEOS A UN LUGAR DESCONOCIDO, Antología poética (1958-2014), de Circe Maia. PreTextos, 2019. Valencia, 256 págs.

"Palabras", de Circe Maia:

Con gran dificultad, como un idioma
nuevo, mi propio idioma.
Asoman las palabras fugazmente
y ya dejan polvo, alguna equívoca
sombra, se endurecen,
se retiran de mí, están cerradas
y como envueltas en sus signos, quietas.
Cubiertas por su capa de sonidos
en una espesa, inerte luz, calladas
no hablan, no nos hablan.
Pero, de pronto, de otra boca salen
simples, directas, saltan
sobre mi propia voz, la están alzando,
la levantan, la alumbran, están vivas,
las siento sobre mí como una ráfaga.
Hablarte, hablarme. Es tiempo,
es tiempo ahora
de voces entre voces apoyadas.

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