Redacción El País
La Helicobacter pylori es una de las infecciones gastrointestinalesinfecciones gastrointestinales más frecuentes a nivel mundial y, en muchos casos, se adquiere durante la infancia. Se estima que más de la mitad de la población podría portarla sin saberlo, ya que no siempre genera síntomas evidentes. Sin embargo, cuando se manifiesta, suele hacerlo a través de gastritis crónica, úlceras pépticas y trastornos digestivos persistentes.
El problema es que esta bacteria del estómago tiene una particularidad inquietante: logra sobrevivir en un ambiente altamente ácido y adherirse a la mucosa gástrica, debilitando sus defensas naturales. Diversos organismos internacionales advierten, además, su vínculo con el cáncer gástrico, lo que vuelve clave la detección temprana y el cuidado sostenido del sistema digestivo.
Cómo actúa la Helicobacter pylori en el estómago
A diferencia de otras bacterias, la Helicobacter pylori desarrolla mecanismos para neutralizar la acidez estomacal y penetrar el revestimiento interno del estómago. De ese modo, evade al sistema inmunológico y puede mantenerse activa durante años.
Especialistas en nutrición y gastroenterología coinciden en que esta capacidad de adherirse a la mucosa explica buena parte de la inflamación persistente y del daño progresivo que se observa en pacientes con gastritis, ardor estomacal y dolor abdominal recurrente.
Síntomas frecuentes que conviene no minimizar
Los síntomas asociados a la Helicobacter pylori son variados y no siempre específicos. Entre los más habituales se encuentran la acidez, la sensación de pesadez, los eructos frecuentes, el reflujo, las náuseas y, en algunos casos, vómitos.
También puede aparecer una sensación de saciedad precoz, dolor que mejora al comer y empeora en ayunas, pérdida de apetito, descenso de peso involuntario, debilidad general o anemia. Frente a este cuadro, consultar y no automedicarse resulta clave.
La dieta como aliada para proteger la mucosa gástrica
Si bien el tratamiento médico suele incluir antibióticos, la alimentación para Helicobacter pylori cumple un rol fundamental para aliviar los síntomas y favorecer la recuperación del estómago. La recomendación general es seguir una dieta blanda, de fácil digestión y con efecto protector sobre la mucosa gástrica.
Entre los alimentos mejor tolerados se destacan los cereales refinados como arroz, pasta, pan común, quinoa o cuscús; el plátano maduro y las frutas cocidas; y las verduras cocidas no flatulentas, como calabaza, zapallo, zanahoria, calabacín, puerro o berenjena.
También se aconseja priorizar carnes blancas (pollo, conejo), pescados blancos, huevos y lácteos bajos en grasa y lactosa, además de yogur o kéfir. El aceite de oliva crudo y el aguacate aportan grasas saludables sin irritar el estómago.
Alimentos que conviene evitar durante la infección
Así como hay alimentos aliados, otros pueden empeorar la inflamación y retrasar la recuperación. Se recomienda evitar los cítricos, la fruta cruda, el picante, el alcohol, las bebidas con gas y los estimulantes como café, cacao o té.
También conviene dejar de lado la leche con lactosa, las hortalizas crudas y flatulentas, los cereales integrales y los alimentos ricos en grasas, como quesos cremosos, carnes rojas, embutidos, frituras, bollería y productos ultraprocesados.
Cuidar la dieta para gastritis no elimina por sí sola la Helicobacter pylori, pero sí reduce la agresión sobre el estómago, mejora la tolerancia digestiva y acompaña de forma efectiva el tratamiento médico indicado.
En base a El Tiempo/GDA