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Poder reír, y reírse de sí mismo, le hace bien a la salud de nuestro cerebro y otorga bienestar

Eso que llamamos "buen humor" forma parte de la inteligencia emocional y puede ser cultivado y desarrollado.

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Foto: Pixexid.

El humor es una experiencia subjetiva que provoca una sensación de placer, alegría o diversión, y se manifiesta por medio de la risa, la sonrisa o simplemente una sensación de bienestar. Decimos que es subjetiva porque lo que una persona encuentra gracioso puede no serlo para otra, ya que el humor depende de muchos factores, como la cultura, la educación, las experiencias personales y el estado de ánimo.

Es una herramienta poderosa que nos ayuda a afrontar las dificultades, a conectar con los demás y a disfrutar de la vida. Por ejemplo, la risa tiene un efecto analgésico y antidepresivo. Cuando reímos, nuestro estrés se reduce.

Además, el humor puede ayudarnos a ver la vida de una forma más positiva y optimista. La risa ayuda a liberar tensiones y a sentirnos mejor con nosotros mismos. Cuando nos reímos de nuestros errores o defectos, podemos aceptarnos mejor y aumentar nuestra autoestima.

También favorece la conexión con otras personas y crea vínculos sociales. Compartir una sonrisa o una carcajada con alguien, puede crear un sentimiento de complicidad y cercanía.

Ejercicios para la materia gris

1. Todos comienzan con “gr” y terminan con “io”:

—Sindicato.

—Seguidor.

—Clamor.

2. ¿Cuál es el significado de la palabra cuscungo?

·Rizo.

·Mendrugo.

·Búho.

3. E - O - O - P - R - R - T

Escribe tres palabras de siete letras utilizando estas letras (no verbos).

Respuestas;

1. Gremio. Gregario. Griterío.

2. Braña. Brasa. Bravo. Braza. Brazo.

3. Portero. Potrero. Tropero.

Y la risa permite ver las cosas desde diferentes perspectivas y a encontrar nuevas ideas. Nos ayuda a pensar de forma original y a encontrar soluciones creativas a los problemas.

Por último, al afrontar situaciones difíciles o dolorosas, la risa nos permite tomar distancia y adoptar una perspectiva más positiva.

Probablemente, todos conocemos a una persona que tiene eso que llamamos buen humor. Y si la describimos, esa persona probablemente presente algunas de las siguientes características:

—Sentimientos espontáneos y positivos de alegría, felicidad, satisfacción y paz interior.

—Actitud optimista, enfoque positivo hacia la vida, esperanza y confianza en el futuro.

—Buena disposición hacia los demás, con expresiones y actitudes amables, generosas y empáticas.

—Capacidad de encontrar lo gracioso en las situaciones cotidianas.

—Resiliencia y capacidad de afrontar las dificultades con una actitud positiva.

Cultivar el humor

¿Estos rasgos son dones que vienen de algún lado o existe alguna manera de tener, también nosotros, eso que llamamos “buen humor”?

Algunos estudios han concluido que el buen humor es un componente significativo de la inteligencia emocional y, como tal, puede ser ejercitado y cultivado por todos nosotros, en cualquier momento de nuestra vida.

¿Cómo hacerlo? Hay varias maneras para empezar a cultivar el buen humor. Una es practicar la gratitud, enfocándonos en las cosas buenas que tiene nuestra vida. Puede ser salud, familia, amistades o hasta suerte (ganaste a la quiniela, por ejemplo).

Otra, realizar actividades que nos resulten placenteras y nos den alegría, dedicando tiempo a hobbies, pasatiempos y relaciones positivas.

Y dormir lo suficiente, porque el descanso adecuado es fundamental para nuestro bienestar emocional y físico, y éstos son importantes para gozar de buen humor.

Vinculado al buen descanso, hay dos otros elementos que contribuyen a cultivar un buen humor. Uno es alimentarnos de forma saludable y mantener una dieta equilibrada, que proporciona los nutrientes necesarios para mantener un buen estado de ánimo. Como podría inferirse, es clave practicar ejercicio físico para favorecer nuestra salud integral y tener un tiempo para nosotros en una actividad que sea —a la vez— un disfrute.

Rodearnos de personas positivas, cultivando vínculos, también contribuye a cultivar esa cualidad, así como también aprender a manejar el estrés y a desarrollar técnicas para afrontar las dificultades de forma positiva.

El autocuidado, ser amable con nosotros mismos, aceptarnos tal y como somos, con nuestras fortalezas y con aquellos aspectos de nosotros mismos que deseamos mejorar, es otro de esos factores y, por último, contemplar a la felicidad como un proceso, no como un objetivo a alcanzar.

Seguro que hay días en los que parece que el buen humor nos abandonó, o incluso períodos en nuestra vida en los que las circunstancias son demasiado penosas o abrumadoras. Justo en momentos en más lo necesitamos, el buen humor nos es más esquivo.

En esos momentos, puede ser útil buscar una película o una serie de comedia, leer un libro o un seguir un podcast que te arranque una sonrisa, llamar a esa persona que siempre te hace reír, y rescatar esa parte tuya que no le tiene miedo al ridículo, que sabe reírse de sí mismo y que puede encontrar el lado positivo de cualquier situación, por difícil que sea.

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