Desigualdad de ingresos incrementa la depresión

La depresión es una de las enfermedades mentales más comunes del mundo. Un análisis comparativo entre países miembro del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) reflejó que los habitantes de zonas urbanas donde existen desigualdades económicas son más propensos a sufrir estos problemas emocionales que quienes viven en poblados rurales.

El estudio forma parte de un trabajo de investigación del BID sobre la calidad de vida en América Latina y el Caribe y le fue encargado a los economistas Natalia Melgar y Máximo Rossi de la Universidad de la República.

El trabajo mide la probabilidad de que los ciudadanos de un país sean más propensos a sufrir depresión que los habitantes de Estados Unidos. Los investigadores tomaron este país como referencia por la amplia disponibilidad de datos sobre la dolencia en su sociedad.

EL PAÍS digital consultó al psicólogo conductista Mario Zappia, quien junto a su colega Alejandro Corujo, explicó que el hecho de que los habitantes de zonas urbanas se depriman más son datos que se conocen desde que la depresión es estudiada y responde a que este tipo de información se obtiene de informaciones clínicas de los hospitales. "Obviamente hay más información en las ciudades que en las zonas urbanas. Ese es un factor que incide mucho en las estadísticas", comentó.

Zappia explicó que a la desigualdad salarial se suma el hecho que "vivimos en una sociedad donde se tiende a valorar la ostentación de logros materiales. Cuántos más bienes tenés, más feliz vas a ser", puntualizó.

El informe establece que los ciudadanos de países como Etiopía, Corea del Sur y Bolivia tendrán mayores probabilidades de ser depresivos que quienes habitan en Mauritania, Albania o Dinamarca, siempre en comparación con los estadounidenses.

RELIGIÓN. El país que tenga un alto porcentaje de personas que profesen una religión correrá menor riesgo de tener una sociedad deprimida. El estudio encontró que al menos ocho países de los 93 estudiados que tenían bajos niveles de depresión, pero altos niveles de desigualdad, ostentaban un alto índice de religiosidad: Honduras y Panamá (altos niveles de católicos); Niger y Senegal (altas proporciones de musulmanes); Jamaica y Uganda (altos niveles de protestantes) y Brasil y Mozambique (donde la afiliación agregada de las principales religiones es muy alta).

Zappia dijo que la principal explicación radica en que los religiosos tienen una mayor posibilidad de apoyarse socialmente para sobrellevar los problemas emocionales. "En los países latinoamericanos con grandes conflictos económicos, el grado de religiosidad aumenta mucho", explicó.

Este apoyo social también se da entre casados y solteros, punto al que también hace referencia el estudio. "Hay alguien del otro lado. Es un factor que afecta mucho en los problemas emocionales", puntualizó el especialista.

Los divorciados por otro lado son más propensos a la depresión que una persona en estado de viudez, de acuerdo al estudio. Zappia dijo que tiene una sencilla explicación: "La viudez implica un hecho social que no tiene marcha atrás. El divorcio implica un fuerte golpe porque se reconoce públicamente que uno fracasó en algo tan importante como la pareja".

Disminuye la diferencia entre hombres y mujeres

El estudio del BID establece que las mujeres tienden a estar más deprimidas que los hombres. Zappia dijo que si bien es cierto, esto responde a que los hombres están menos acostumbrados a hacer públicos sus padecimientos emocionales. "La mujer de por si consulta más a nivel hospitalario. Se debe hacer esa salvedad cultural", comentó.

Sin embargo dijo que esa diferencia ha comenzado a disminuir ya que los hombres están aceptando más el hablar de sus problemas emocionales.

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