LA MARCHA DE LA PANDEMIA

COVID-19: la variante Delta amenaza la paz sanitaria en Rivera

La ciudad vive por estas horas una tranquilidad que no se parece en nada a lo que ocurría hace tan solo dos meses. Ahora esa tranquilidad tiene una amenaza muy concreta: la variante Delta.

Un hombre cruza caminando el paso de frontera entre Uruguay y Brasil. Foto: EFE
Un hombre cruza caminando el paso de frontera entre Uruguay y Brasil. Foto: EFE

La ciudad de Rivera vive por estas horas una tranquilidad que no se parece en nada a lo que ocurría hace tan solo dos meses. El departamento fronterizo pasó de ser el peor de la clase al alumno estrella en lo que al COVID-19 se refiere. Hasta el viernes pasado fue el único departamento en color naranja del país en la escala que utiliza el Índice de Harvard (desde ayer lo acompañan Flores y Durazno) e incluso podría pasar al amarillo en los próximos días. De todas maneras, esa tranquilidad tiene una amenaza muy concreta: el arribo al país de la variante Delta.

“Acá está planteado el riesgo de esa cepa y sabemos que es muy probable que ingrese al país por nuestra frontera, vamos a ser otra vez la oveja negra del país”, dijo el vicepresidente de la mutualista Casmer, Javier Irigoin, a El País. Uruguay ya padeció el ingreso de la variante P1 a comienzos de este año a través de la frontera en Rivera, algo que, la mayoría de los riverenses aseguran volverá a pasar con la variante Delta que ya circula en el país vecino.

Ahora, el éxito de la situación sanitaria del departamento se debe principalmente a que casi el 45% de los riverenses ya completaron su proceso de inmunización contra el COVID-19.

Sin embargo, a partir de la probabilidad “inminente” de que llegue la variante india al departamento, Irigoin sostuvo que “es preocupante” cómo ha bajado el ritmo de vacunación en el último mes allí. En la última semana el departamento administró cerca de 300 dosis por día e incluso dos de los vacunatorios que funcionan allí no trabajaron en toda la semana. “Si somos un departamento de riesgo para la entrada de esa cepa, creo que tenemos que volver a aumentar el ritmo de vacunación porque nos queda un porcentaje importante de gente sin vacunar como para estar tranquilos”, señaló el médico.

La principal teoría de los locales es que se están enviando menos vacunas porque Rivera atraviesa una buena situación sanitaria. Algo que fue desmentido por una fuente del Ministerio de Salud Pública (MSP) a El País. “No ahorramos vacunas en ningún departamento y queremos vacunar a todo el mundo lo antes posible”, explicó la fuente.

Efecto de la vacuna.

La evolución del plan de vacunación se ve con claridad en la ciudad binacional. El último reporte sanitario de la ciudad de Santanna do Livramento (fronteriza con la ciudad de Rivera) indica que 19 de las 20 camas de CTI que tiene el hospital local están ocupadas. Mientras tanto, cruzando la calle, la ciudad de Rivera tiene solo seis personas internadas con COVID-19 en cuidados intensivos y 15 camas están libres.

Según Ricardo Araújo, médico riverense, “no hay mejor demostración de la eficiencia de la vacuna” que tener dos ciudades “separadas por una calle y que la única diferencia sea que una se vacunó en un 50% y tiene camas de sobra y otra en el 15% y tiene los CTI casi colapsados”.

Vacuna coronavirus. Foto: Leonardo Mainé
Enfermera aplica una dosis de la vacuna contra el nuevo coronavirus. Foto: Leonardo Mainé

El viernes el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, dijo que se está haciendo un seguimiento a los migrantes que ingresan a Uruguay por Rivera, los cuales en su mayoría son venezolanos, colombianos y cubanos. Allí se colocó un centro para que antes de ingresar estos puedan realizarse el test para verificar si están o no contagiados de COVID-19, así como para realizar la cuarentena en caso de que el resultado sea positivo.

"A todos los positivos se les realizará un estudio genómico, para tener mucha más salvaguarda con la población uruguaya", dijo Delgado en referencia a la posibilidad de que los migrantes traigan la variante Delta al país.

Sin embargo, según Araújo “ahí no se juega el partido” en referencia al control que el gobierno ahora está haciendo a los migrantes. “Es lo mismo que se hizo todo el año pasado, no pasa por el tema de estas personas porque en cierta medida son controlables, pero los de doble nacionalidad no”, dijo. El médico enfatizó en que al momento de que aparezca la variante Delta en Uruguay “ya nos va a haber pasado por arriba, de la misma forma que pasó con la P1” y dijo que la única forma de asegurar la protección es “ayudando a Brasil con la vacunación de Santanna do Livramento” porque la ciudad funciona como parte del departamento de Rivera.

Hasta ahora, el gobierno no tiene pensado vacunar a ciudadanos brasileños sin la doble nacionalidad, a pesar de que esta semana se anunció una donación de 500.000 vacunas de Pfizer de parte del gobierno estadounidense. Delgado dijo que estas sirven para “considerar” desde lo científico la posibilidad de administrar una tercera dosis o ampliar la vacunación a otras franjas etarias.

En un esfuerzo por evitar el ingreso de la variante india al país, el ministro Salinas anunció también ayer que los uruguayos o residentes que arriben del exterior y hayan completado el proceso de inmunización deberán hisoparse a los siete días de haberlo hecho antes de ingresar a Uruguay. Sin embargo, Salinas dijo que “es responsabilidad de cada uno” permanecer en cuarentena durante la espera del resultado.

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