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"Acá no me van a aceptar ni a gancho": cómo llegó la uruguaya Eugenia Benech al equipo del Nobel de Física

Salió de un pueblo de 400 habitantes, cursó Física con la beca de Bienestar Universitario y hoy realiza un doctorado en física cuántica en Viena, dentro del equipo de Anton Zeilinger.

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Eugenia Benech Charbonier, estudiante de doctorado de física e integrante del equipo de Anton Zeilinger, Nobel de Física 2022. Foto: IQOI Vienna

“Yo soy de una zona rural cerca de Juan Lacaze que se llama Colonia Cosmopolita. Somos, no sé, 400 personas, y de esas 400, 300 son primos míos”, dice Eugenia Benech Charbonnier entre risas. Le parece mentira que ahora el teléfono no deje de sonar, los amigos la feliciten y desconocidos periodistas le pidan entrevistas.

Eugenia tiene 28 años. A los 18 dejó su Colonia Cosmopolita para seguir los pasos de su hermana y estudiar en Montevideo. Vivió en una residencia estudiantil con cuarto compartido y pudo hacer un par de años de carrera sin trabajar gracias a la beca de alimentación de Bienestar Universitario.

La historia de Eugenia es el espejo de miles de jóvenes que llegan todos los años llenos de ilusión a la capital. Reconoce que todavía le cuesta cruzar la calle cuando hay muchos autos.Eugenia tenía una pasión: la Física.

Primero hizo la licenciatura en la Universidad de la República (Udelar), luego la maestría y tenía la "loca" idea —que algunos le cuestionaron— de hacer una tesis teórico-experimental. Y qué bien que se animó a la locura, porque ese paso extra hoy la lleva a estar hablando desde Viena (Austria), donde realiza su doctorado en física cuántica con la orientación de Anton Zeilinger, Premio Nobel de Física 2022."Y cuando Anton Zeilinger te dice que te quieren su equipo, ya está. ¿Qué vas a hacer?", dice Eugenia. Cualquier respuesta que no sea asentir con la cabeza está de sobra.

Del campo a la ciudad

¿Cómo empieza tu historia?

Yo soy de Colonia, de una zona rural cerca de Juan Lacaze que se llama Colonia Cosmopolita. Somos, no sé, 400 personas. De esas 400, 300 son primos míos en algún grado. Y bueno, hice la escuela rural, después fui al liceo de (Colonia) Valdense y al de Rosario porque por mi pueblo pasaba un solo ómnibus que era que te llevaba al liceo. Me mudé a los 18, hice la Licenciatura en Física en Ciencias. Me acuerdo que tenía la beca del comedor, de Bienestar Universitario, durante los primeros años.

¿Y cómo fue ese salto de pasar de un lugar tan chiquito y después venir para Montevideo y hacer una carrera científica?

La verdad es que mi familia me apoyó un montón. Yo les dije ‘quiero hacer la Licenciatura en Física’ y me dijeron ‘Bueno, dale’. Yo tengo una hermana mayor, Paula, que había venido a estudiar dos años antes. Cuando yo me mudé me fui al mismo hogar estudiantil en el que estaba viviendo Paula y bueno, fue un gran cambio. Me gustó Montevideo, pero conocía a otro montón de estudiantes del interior que la verdad que la estaban pasando mal. Y cada tanto me faltaba algo, alguien se me reía... No sé, todavía me cuesta cruzar la calle cuando hay muchos autos.

¿Cómo fue el recorrido de tu carrera?

Yo quería hacer ciencia, así que pasar de la licenciatura a la maestría fue automático, es lo que hay que hacer. El bachiller, la verdad que no te sirve de mucho en el área científica. Yo había tenido algunas experiencias, hice una pasantía en el grupo de física de los materiales, después también pasé a hacer a trabajar un tiempo en el grupo de óptica aplicada de facultad de Ingeniería y de ahí pasé a la óptica cuántica.

¿Y qué te llevó a hacer tu maestría?

Yo tenía una idea, que mucha gente me dijo que era muy mala idea, yo quería hacer una maestría que fuera mixta entre experimental y teórica. Y también sabía que quería trabajar en temas de óptica cuántica y tuve la suerte de que mis tutores que fueron Adriana Auyuanet y Arturo Lezama aceptaron ser mis tutores en conjunto; Adriana por la parte teórica y Arturo por la parte experimental. Así que en eso la verdad que tuve mucha suerte que aceptaron una propuesta no tan ortodoxa de mi parte.

Trabajé con ellos, terminé la maestría y después que terminé la maestría tenía ganas desde hace unos cuántos años de estudiar un poco en el exterior. Además, el mundo de óptica cuántica en Uruguay bastante reducido, entonces también quería poder aprender de otra gente.

Y ahí como toda persona que termina su maestría empecé a mandar currículum. Había un llamado para el programa doctorado de la Universidad de Viena y yo mandé el currículum, pero pensando que "acá no me van a aceptar ni a gancho". Pero uno le manda, como el llamado estaba abierto... Tuve entrevistas, vine a Viena, conocí a Zeilinger y cuando Anton Zeilinger te dice que te quieren su equipo, ya está. ¿Qué vas a hacer?

Eugenia Benech Charbonnier en su ingreso al grupo de Zeilinger. Foto: Cortesía

¿Antes tuviste una pasantía con un investigador francés que te recomendó?

El grupo de física atómica y cuántica, que es donde yo estaba haciendo la maestría, tiene una relación muy estrecha con grupos de investigación en Francia y Robin Káiser vino a hacer una visita. Y él tenía ganas de hacer un proyecto en conjunto con Arturo, mi tutor experimental, y Arturo iba a ir por un mes a trabajar en Niza. Káizer le dijo “traete a tu estudiante de maestría que va a ser una buena experiencia”. Fui, trabajé y la verdad fue muy amable y aceptó hacerme las cartas de recomendación para cuando me presentara al doctorado.

Lamentablemente, para toda persona que viene de Sudamérica, tener una recomendación de alguien que trabaja en Europa que ya es más conocido en esos ámbitos tiene un peso. En realidad fue gracias a los convenios que tiene la Udelar.

Estando ahí, ¿La educación que se da en la Udelar está a la altura para hacer proyectos en el exterior?

Sin duda. Hay muchísimos uruguayos trabajando en posiciones muy buenas en universidades para el mundo. La gran diferencia es el presupuesto. Presupuesto y, por ejemplo, las leyes de Aduana nos modifican un montón. Una de las empresas que hace equipamiento para laboratorio en temas cuánticas, que hacen cosas como fibras ópticas, lente de cristal, acá hacés un pedido y te llega la semana siguiente como una cajita de golosinas. En Uruguay demora meses.

Justo antes de que yo me fuera estaba trabajando en el grupo de otro uruguayo que ahora trabaja en Estados Unidos y había traído para armar un equipo. Creo que estuvo seis meses el equipo en la Aduana, nos iban dando las cajas de a una. Y tampoco sin una mayor explicación de por qué sucede eso. Recuerdo de haber pasado una tarde entera lijando la punta de una fibra óptica para que quedara bien de nuevo; acá si se te ralla una fibra óptica se pide una nueva.

El cambio de presupuesto no solo es lo que ganes en mejor equipo, también es lo que ganás en tiempo disponible para la investigación.

Steering, no localidad y la cuántica en la calle

Probablemente para la mayoría de lectores y espectadores, esto sonará a chino mandarín. Pero si intentamos bajarlo a tierra… ¿qué me podés explicar de “steering” y de tu maestría que te llevó a estar trabajando en Viena?

Steering fue el tema de mi maestría, yo ahora acá ya no estoy trabajando con steering, principalmente porque en el grupo de Uruguay se trabaja con lo que se llaman variables continuas y acá se trabaja con fotones.En la maestría yo trabajaba con steering que es un tipo de correlación cuántica. Uno pone “cuántica” atrás de las cosas y ya suena muy ¡guau!, pero una correlación significa un tipo de relación estadística entre cosas, entre dos partes.

Y la cuántica tiene una característica maravillosa: el entrelazamiento y la no localidad, ¿qué hace? Que cuando algo se genera, se genera un par de fotones, por ejemplo, o algo se genera por fenómenos a nivel subatómico (pasa mucho con la luz, electrones, átomos…) podés separar parte de ese objeto, pero siguen relacionados por haber sido creados juntos. Siguen relacionados aún si yo agarrara este fotón, lo meto en una fibra óptica, y lo mandó a China.Cuando esto se vio en la teoría al principio del 900, el boom de la mecánica cuántica, era una locura, a la gente le parecía que eso tenía que estar mal.

Porque violaba un principio de la física muy general y muy intuitivo, que es que si yo agarro algo y me lo llevo y lo aislo, ya está, no tiene más contacto con donde estaba antes. Y de repente, no es así.

¿En qué paso está steering?

Está en un paso intermedio entre el entrelazamiento y la no localidad. La no localidad es la más fuerte, es la que decís: "No, te voy a poner todas las fichas en contra. Yo no te creo nada lo que decís, mostrame que esto no se puede lograr de ninguna forma, con ningún modelo". Y sí, se hace, se prueba. Es fascinante.

¿En qué cosas podemos verlo?

La cuántica ha avanzado mucho y aplicaciones prácticas de mecánica cuántica tenemos un montón, por ejemplo las tecnologías de imagenología en medicina.En cuanto a poner en práctica el entrelazamiento se está trabajando mucho... Seguramente hayas oído hablar de las computadoras cuánticas y la información cuántica que hace mucho revuelo.

También tenemos satélites, que ahora se comunican mediante mensajes codificados en cosas entrelazadas, pero todavía no están un punto en que uno pueda decir "esto lo tenés en tu casa", como sí pasa, por ejemplo, con la relatividad, que uno a veces piensa que es esta cosa bien inabarcable que sólo tiene que ver con las estrellas pero tu GPS funciona gracias a la teoría de la relatividad.

El premio a la demostración de lo imposible

¿Qué llevó a Alain Aspect, John Clauser y Anton Zeilinger a llevarse el Nobel?

El Nobel a Zeilinger, Aspect y Clauser fue por mostrar teórica y experimentalmente que el entrelazamiento y la no localidad existían y eran de verdad, no era una curiosidad matemática que te daban los números pero después cuando hacías el experimento no veías nada. No, no, era en serio. Eso fue todo una revolución.

¿Qué te llama la atención de trabajar con alguien que demostró lo imposible?

Es un honor. Mi esposa me dice que es como si estuviera jugando en el Barça.No sé, esta semana han pasado cosas que la verdad que nunca pensé en la vida que me iban a pasar, como por ejemplo estar atrás de las cámaras en la conferencia de prensa de alguien recibiendo un Nobel. Es una locura, es un honor y la verdad que estoy muy agradecida de poder estar acá.

¿La idea es quedarte en Viena?

No lo sé... Los científicos no somos conocidos por nuestra estabilidad laboral. cuando termine el doctorado en mi posición, acá voy a tener que ver dónde hay posiciones abiertas, qué se puede hacer... Volveré a mandar currículum.

En un mensaje enviado a los compañeros del equipo de investigadores, tu tutora de maestría, Adriana Auyuanet, reflexionó en "cuántas Eugenias" quedarán sin una posibilidad como la que estás viviendo hoy por falta de presupuesto para Ciencia en la Udelar. ¿Lo ves de esa forma?

Sí, totalmente de acuerdo. He visto a amigas mías en otras áreas, gente totalmente brillante, gente que yo considero que trabaja mucho mejor que yo, pero en biología que son más y quedaban sin la beca. Y en Uruguay hacer una maestría es un trabajo a tiempo completo.

Gente que se queda, no sé, 10 años en un grado uno. Buscá el sueldo del grado uno, ni siquiera un grado uno en tiempo completo, no 20 horas: ganás algo así como 15 mil pesos. Y gente realmente buena, gente reconocida fuera del país, también es absurdo.

Yo la verdad que tuve mucha suerte, cuando fui a Montevideo tenía la beca de comedor de Bienestar, viviendo con mi hermana y otras cuatro personas. El resto de la carrera la hice trabajando y también gente que conozco, muy buenos, que han demorado muchísimo más tiempo del que tenían pensado en hacer la carrera porque estaban trabajando 8 horas. Además, todo lo que te mencionaba antes del tema del presupuesto para equipamiento; gente de biología usando su plata para comprar las puntas los tips de las pipetas... Es algo como para reflexionar.

¿Si hubiera mejores condiciones, volverías a Uruguay a investigar y volcar lo que estás aprendiendo afuera?

No sé si eso depende mucho de mí. En este momento también depende un poco de qué oportunidades laborales tenga mi esposa, de en qué estemos en ese momento de nuestra vida. Por ahora, la verdad que estoy muy feliz de estar acá y en unos años veremos qué oportunidades hay. Sin duda yo sigo en contacto con mi grupo de investigación de allá. Hace poco publicamos un artículo basado en mi trabajo de maestría con Adriana y con Arturo, estoy en contacto con ellos y cualquier cosa que yo pueda hacer desde mi lado para tender puentes, yo estoy más que dispuesta. Pero hay cosas que no dependen de mí.

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