LA MARCHA DE LA PANDEMIA

COVID-19: intensivistas subrayan que el medicamento Tocilizumab "no es mágico"

“Hay pacientes que al recibirlo tienen una muy buena respuesta, pero hay pacientes que no", explicó el secretario general de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI), Luis Núñez.

Enfermera en sala de CTI. Foto: AFP
Enfermera en sala de CTI. Foto: AFP

El Ministerio de Salud Pública (MSP) aprobó el viernes el financiamiento por parte del Fondo Coronavirus de un medicamento llamado Tocilizumab, que, a pesar de no haber sido diseñado para tratar a pacientes graves de COVID-19, en los últimos meses ha tenido buenos resultados.

Este fármaco terminado en “mab” al igual que la mayoría de los medicamentos de origen biológico, es un anticuerpo monoclonal que ayuda a reducir la inflamación pulmonar que generalmente ocasiona el nuevo virus en los pacientes graves.

El secretario general de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI), Luis Núñez, dijo a El País que “no es mágico” el tratamiento con Tocilizumab. “Hay pacientes que al recibirlo tienen una muy buena respuesta, pero hay pacientes que no. Yo he visto de los dos, como en cualquier tratamiento”, dijo y agregó que “lo que combate este medicamento son las consecuencias de la enfermedad viral, pero no al virus en sí”.

En este sentido, la poca “magia” de esta droga está en que podría ser un arma de doble filo para algunos pacientes. Además de ayudar a la inflamación pulmonar, el Tocilizumab es un inmunosupresor muy fuerte que podría empeorar otras infecciones que pueda tener el paciente y facilitar el ingreso de bacterias al organismo. Por esto, el ministro Daniel Salinas enfatizó en que hay “indicaciones muy específicas” para el uso del medicamento y descartó que se pueda administrar masivamente a los pacientes con COVID-19.

El perfil de paciente que podría beneficiarse al recibir Tocilizumab, según el presidente de SUMI, Julio Pontet, es aquel que presenta un “compromiso en la oxigenación, elementos de inflamación demostrada y específicamente un modo de enfermedad progresiva que empeora rápidamente”.

El medicamento no necesariamente debe ser administrado a pacientes en CTI. Pontet sostuvo: “El mayor beneficio se ha visto dentro de los primeros tres días de hospitalización, no necesariamente en CTI porque es un tratamiento para pacientes que se están agravando rápidamente, no para aquellos que ya están muy comprometidos”.

Ocupación en CTI y variante Delta.

El efecto “ideal” al que apuntan los intensivistas con el Tocilizumab es que contribuya a la desocupación de las camas de cuidados intensivos. A pesar de que los números de ingresos a CTI por COVID-19 descienden desde hace más de tres semanas, esta droga podría acelerar la baja. Sin embargo, la eventual llegada de la variante Delta podría poner en jaque esa tendencia a la disminución.

El inmunólogo Álvaro Díaz dijo que alrededor del mundo se está comprobando en tiempo real que “la efectividad de las vacunas contra la enfermedad severa no se altera significativamente frente a las variantes en comparación con la versión ancestral del virus”, algo que podría ocurrir en Uruguay con la variante india.

En este sentido, los ingresos a CTI no deberían alterarse demasiado, sin embargo, a partir de la transmisibilidad que muestra esta nueva variante, es posible que debido al aumento de los casos un porcentaje mayor sea hospitalizado. Díaz explicó: “Si efectivamente la variante se comporta de forma mucho más transmisible, y pasamos a tener más casos totales, aunque la proporción de casos que derivan en enfermedad severa no cambie, lógicamente podríamos tener más ingresos a CTI. No digo que vaya a pasar, pero puede pasar. Si la vacuna previene 95% de las enfermedades severas, ese 5% que no se logra prevenir representa a más gente si en total hay 5.000 casos por día que si hay 500”.

Según Pontet, la incorporación del Tocilizumab en este momento previo al ingreso de la variante Delta es importante porque significa “un recurso más” ante la posibilidad de que aumenten los ingresos.

Sin embargo, dijo que gracias a la vacunación “sería muy difícil” que Uruguay vuelva a tener números tan altos como los de mayo. “Hoy tenemos 250 camas menos que el 2 de junio. Es un gradiente muy grande y creo que no vamos a dar muchos pasos hacia atrás”, indicó.

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