PERFIL DE JORGE LARRAÑAGA

Se fue un militante incansable

A los 10 años supo que sería político, a los 33 fue intendente de Paysandú, desde el año 2000 fue electo senador, presidió el directorio del Partido Nacional y compitió cuatro veces por la Presidencia

Jorge Larrañaga. Foto: Marcelo Bonjour.
Jorge Larrañaga. Foto: Marcelo Bonjour.

Jorge Larrañaga saludaba siempre con un fuerte apretón de manos, mirando a los ojos y con una sonrisa ancha. A la hora de defender sus convicciones, firmes e irrenunciables, se enojaba y desenojaba con igual facilidad. Tenía carácter, pero no parecía conocer el rencor.

Desde que asumió, en marzo de 2020, al frente del Ministerio del Interior, fue muy difícil sacarle una declaración en cuanto a su futuro político. “Mi futuro es este ministerio. Quiero bajar las cifras de delitos y lo voy a hacer. ¿Que 2024? No tengo idea de lo que va a pasar en 2024”, decía con voz firme.

Desde su asunción había dejado de participar de actos políticos. Aunque era profundamente blanco, hondamente wilsonista, su obsesión estaba solo en eso: en mejorar los números de la seguridad, algo que venía logrando. Era un convencido, sin embargo, de que cada cosa que hacía un político, tanto en la esfera pública como en la privada, era un acto de militancia. Y repetía como un mantra siempre la misma frase: “Cuando se sale, se llega”.

Sentía orgullo de haberle dedicado cada minuto de su vida a la política. Y no conocía de descanso. Llamaba a sus colaboradores y a los 19 jefes de Policía a cualquier hora de la madrugada y exigía que lo atendieran. Su celular también era una lluvia de mensajes constantes. Ejercía un liderazgo centralizado en su figura, y eso le gustaba.

Devenir político.

Larrañaga sentía orgullo de su presente, pero también de su pasado político. Había ganado por primera vez una elección departamental en 1989, cuando tenía tan solo 33 años y tras ocho años de ejercicio de la abogacía. Cinco años después fue reelecto en Paysandú. Lideró el llamado “grupo de los intendentes” y gracias a este fue que empezó a tener cada vez más relevancia a nivel nacional.

Para las elecciones de 1999 selló una alianza con Juan Andrés Ramírez, quien terminó perdiendo luego las internas con Luis Alberto Lacalle Herrera. Como la relación entre los dos precandidatos era mala, Lacalle Herrera le ofreció a Larrañaga -quien iba a ser el dos de Ramírez en caso de que ganara- la vicepresidencia, algo que él no aceptó.

“Renuncié a la intendencia y salí con mi mochila a juntar votos. Yo tengo historia”, declaró a El País en 2019, cuando algunos compañeros de partido lo cuestionaban por intentar por cuarta vez llegar a la Presidencia de la República.

Larrañaga fue finalmente electo senador para el período 2000-2005 con su agrupación Alianza Nacional, la cual nació para seguir los pasos trazados por Wilson Ferreira Aldunate. “En 1999, en las peores condiciones del partido, yo saqué el 22%, y desde entonces lo único que he hecho es competir”, dijo Larrañaga en 2017 a El País.

Compitiendo fue que en 2004 ganó las elecciones internas ante Lacalle padre, aunque luego perdió en primera vuelta con “el mejor Frente Amplio”, como él definía, el que logró triunfar por primera vez de la mano de Tabaré Vázquez. Larrañaga sacó en esos comicios un 35% de los votos en primera vuelta, la mayor performance del Partido Nacional desde la vuelta de la democracia.

Jorge Larrañaga. Foto: Archivo El País.
Jorge Larrañaga. Foto: Archivo El País.

En 2009 fue candidato a vicepresidente de Lacalle Herrera, y juntos perdieron ante la fórmula conformada por José Mujica y Danilo Astori. En 2014, luego de caer ante Luis Lacalle Pou y advertir que no iba a subir más las escaleras de la casa del Partido Nacional, aceptó tras unos cuantos días volver y ser el número dos de cara a las nacionales, que ganaron Tabaré Vázquez y Raúl Sendic. La disciplina partidaria para él pesaba, y mucho. En 2019 se volvió a presentar, pero antes de hacerlo aclaró que de perder no iba a ser candidato a vicepresidente y así fue.

Para Larrañaga esta última fue una derrota agridulce, porque si bien salió tercero (detrás de Lacalle Pou y del debutante Juan Sartori) en la interna, en las nacionales la reforma constitucional que él impulsó para endurecer las políticas de seguridad, la que se desarrolló bajo la consigna de “Vivir sin miedo”, consiguió casi un 47% de los votos. Es verdad que el “Sí” no pudo ganar el plebiscito, pero a Larrañaga le sirvió para convertirse en un referente en materia de seguridad y, luego, en el ministro del Interior.

Los orígenes.

A los 10 años Larrañaga supo que iba a ser político. En ese 1966 su padre salió electo diputado por el departamento de Paysandú, y él siempre recordaba con alegría al grupo de personas que se habían acercado a la puerta de su casa para saludarlo. “Quiero dedicarme a eso”, contaba que les había dicho a sus padres ese día.

Fue el único hijo varón de Jorge Larrañaga -su padre se llamaba igual que él- y Ketty Fraga, quienes también tuvieron dos hijas mujeres. Le comenzaron a decir “El Guapo” cuando tenía apenas cinco años, y el apodo se lo había ganado porque solía rebelarse a los rezongos de los adultos mientras correteaba por el Hipódromo San Félix de Paysandú, al que solía ir su padre.

Allí fue que “El Guapo” se enamoró de los caballos. Aprendió a cuidarlos, a montarlos y a detectar cuáles son los mejores para correr. Incluso llegó a tener algunos. En 1997, en lo que definía había sido un homenaje al prócer José Gervasio Artigas y una de las mayo-res aventuras de su vida, Larrañaga hizo 1.280 kilómetros a caballo, desde Paysandú has- ta Paraguay. El trayecto le llevó 23 días.

Larrañaga se casó en primeras nupcias con Ana María Vidal, y de ese matrimonio tuvo tres hijos: Jorge, Aparicio y Juan Francisco. En 2005 se separó y formó una pareja con María Liliana Echenique, madre de su cuarto hijo, Faustino. Antes de las elecciones de 2019 dijo que sus hijos eran “la razón fundamental” por la que se presentaba de nuevo.

Jorge Washington Larrañaga Fraga, “El Guapo”, falleció ayer a los 64 años y las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida, tanto de correligionarios como de rivales, con los que siempre tuvo un trato ameno y respetuoso, incluso en los momentos más tensos de las pujas electorales.

En noviembre pasado, cuando dio la última entrevista que le hizo El País, consultado sobre cuánto pesaba la mochila de ser ministro del Interior, Larrañaga dijo: “Pesa mucho. ¿Pero saben una cosa? No hay nada que quiebre mi voluntad, absolutamente nada”.

Jorge Larrañaga. Foto: difusión.
Jorge Larrañaga. Foto: difusión.

Alianza

Jorge Larrañaga fundó Alianza Nacional -que en sus orígenes se llamó “Nueva Fuerza Nacional- para las elecciones de 1999, y desde entonces ejerció el liderazgo del ala wilsonista del partido. Como representante de ese sector, que fue el que más votos obtuvo dentro de los blancos en las elecciones de 2004, el fallecido ministro ejerció la presidencia del directorio del Partido Nacional desde 2004 hasta 2008. Tras los comicios de 2019 hubo quienes desafiaron el liderazgo de Larrañaga como líder de los wilsonistas.

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