Complejo panorama

Guaidó contra gestión uruguaya

En una carta a Tabaré Vázquez le pidió que se coloque “del lado correcto de la historia”.

Uruguay impulsa un intento de mediación junto con México. Foto: Reuters
Uruguay impulsa un intento de mediación junto con México. Foto: Reuters

Se supone que para que un mediador tenga éxito en su tarea de acercar a dos partes en discordia, debe tener la confianza y el apoyo de ambos actores enfrentados. Si esto es así, parece difícil que la reunión de la próxima semana en Montevideo para abordar la larga y profunda crisis venezolana pueda tener éxito. Juan Guaidó, quien se considera presidente legítimo de Venezuela y desafía a Nicolás Maduro, le envió una carta al mandatario Tabaré Vázquez en la que cuestiona con claridad su postura de neutralidad y el llamado al diálogo de Uruguay y México. Y el tiroteo político local generado por Venezuela no cede.

En una carta dirigida ayer al presidente uruguayo y a su colega mexicano, Andrés Manuel López Obrador, Guaidó escribió: "En este momento histórico que atraviesa nuestro país, ser neutral es estar del lado de un régimen que ha condenado a cientos de miles de seres humanos a la miseria, al hambre, al exilio, e incluso la muerte. Es ponerse del lado de unos pocos que han secuestrado al poder para su beneficio propio, y que se han demostrado capaces de perseguir, torturar y hasta asesinar para mantener esos privilegios. Por ello, acudimos a su conciencia y a sus valores democráticos y a sus valores humanos para que reflexionen y se coloquen del lado correcto de la historia, que no es otro que el de la Libertad, la Democracia, la Justicia, la Paz, la Justicia Social y el Bienestar y el Progreso para Todos". La última frase está en negrita. De todas formas, el político venezolano ofrece a México y Uruguay la posibilidad de ser "colaboradores y facilitadores ante el régimen que hoy usurpa la Presidencia" en la tarea de "restituir el orden Constitucional".

La oposición venezolana, deja claro Guaidó, solamente participará en una negociación que tenga como cometido terminar con lo que llama "la usurpación".

"Neutralidad".

Como cabía esperar, la oposición uruguaya se agarró de la carta de Guaidó para volver a cargar sobre la neutralidad de la administración Vázquez en el drama venezolano. El expresidente Julio María Sanguinetti escribió: "Que el Uruguay se declare neutral ante una dictadura y que vaya a buscar otros países neutrales para intentar mediar un diálogo, no tiene ningún sentido. Eso es complicidad con la dictadura". El senador blanco Jorge Larrañaga planteó también que "neutralidad frente a la dictadura de Maduro, es complicidad".

El senador colorado José Amorín consideró que la carta de Guaidó "es contundente". "No se puede ser "equidistante". O estamos del lado de las democracias o las tiranías... La cuestión es solo entre la libertad y el despotismo...".

El principal asesor en materia de política exterior del senador blanco Luis Lacalle Pou, Diego Escuder, ve incoherencia en la postura uruguaya. "Uruguay, en esa dualidad, típica de como te digo una cosa te digo la otra, aceptaría participar del Grupo Internacional de Contacto convocado por la Unión Europea (donde aparentemente México no participa) en cuyo comunicado se señala que las elecciones en Venezuela no fueron libres y por lo tanto Maduro carece de legitimidad y exigen el anuncio de elecciones presidenciales en los próximos días, creando este Grupo Internacional para garantizar este proceso. En definitiva, Uruguay se dice neutral y ve a Maduro como presidente legítimo y por otro va a participar en un proceso cuyo fin es convocar a elecciones ya que quien ejerce la presidencia lo hace en forma ilegítima." La propuesta uruguaya, cree Escuder, "no toma en consideración que aquellos que son víctimas difícilmente se pueden poner a dialogar con sus opresores". Y "estira los tiempos y favorece a quien usurpa el poder".

Ignacio Bartesaghi, decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica, consideró que Uruguay no debe ser neutral ante las violaciones de derechos humanos que ocurren en Venezuela y que su propuesta es "tardía". "Es probable que se suspenda la reunión", vaticinó. La propuesta es "un manotón de ahogado" para "salir del aislamiento" luego de "un muy mal manejo diplomático" de la crisis venezolana tras el cual el país "perdió patrimonio histórico democrático". Para Bartesaghi, Uruguay fue incoherente al aceptar que se le aplicase el protocolo de Ushuaia en 2017 a Maduro por no cumplir la "cláusula democrática" del Mercosur y luego haber aceptado como legítima la elección de 2018 en la que el mandatario obtuvo otro período.

El consultor Marco Soto, de CSC Consultores, valora la posibilidad de un diálogo. "El diálogo debe tener una condición que es el llamado a elecciones libres, totales y el grupo (que se reunirá) en última instancia garantizarlas. Este rol uruguayo lo esperábamos, nuestro país está llamado a ser un activo promotor de los valores democráticos y no un pasivo espectador cómplice. Nuestro deseo es que este grupo funcione y termine por alcanzar sus objetivos. Creo que es la última bala en la cartuchera. Si esto fracasa, qué viene", se preguntó. Ayer Telenoche informó que el excanciller uruguayo, Enrique Iglesias, actuaría como mediador.

Un "carajo".

El expresidente José Mujica también se puso a disposición del gobierno uruguayo para colaborar. En comentarios que recogió El Observador señaló que la mediación es el camino porque "la otra opción es la guerra". "A Estados Unidos no le importa un carajo la democracia" y a Maduro "tampoco", sostuvo el expresidente. Para Mujica la intención uruguaya de promover un diálogo es "un gesto heroico" porque "hay que intentarlo". "Estados Unidos no puede manejar la posibilidad de que China maneje las reservas petroleras. Esto es lo que está en el fondo", interpretó. El presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, pidió diálogo para evitar la violencia.

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