PANDEMIA

Se superó el millón de dosis: sepa cómo marcha la vacunación en su rango de edad

El virólogo Gonzalo Moratorio advierte que el ritmo de vacunación y la cantidad de infectados nuevos configuran el “escenario perfecto” para que el virus busque la manera de ganar terreno y mute.

Retrasos de hasta una hora en vacunación en Antel Arena. Foto: Estefanía Leal
Vacunación en Antel Arena. Foto: Estefanía Leal

Ayer sábado, con alerta meteorológica en casi todo el territorio y cifras de infecciones por coronavirus que se mantienen en niveles preocupantes, aconteció un hito: Uruguay superó el primer millón de dosis administradas contra el COVID-19.

Uruguay, que había sido el último país de la región en recibir las vacunas, ahora tiene casi un tercio de su población adulta vacunada y se posiciona como la segunda nación sudamericana con mejor ritmo de inmunización, solo superada por Chile.

En las últimas dos semanas, el ritmo de vacunación casi duplicó el registrado en las dos anteriores. Un poco pudo deberse a cierta mejora en el sistema de agenda electrónica y otro poco a la cada vez mayor adhesión poblacional a “poner el brazo”.

Eso ha quedado de manifiesto en algunas edades que han tenido prioridad: entre los mayores de 55 años y menores de 69 años, ya recibieron su primera dosis casi siete de cada 10. Entre los mayores de 80 años, la inoculación alcanza a más de la mitad, de acuerdo a datos del MSP a los que accedió El País.

El caso inverso es la franja que ha quedado rezagada, esa que va de 70 a 79 años, en que la vacunación recién ha empezado. Algo similar ocurre con los adultos más jóvenes (en especial con los menores de 30 años), franja en la que las dosis todavía no alcanzaron a uno de cada cinco brazos objetivo, aunque aún no se liberaron todos los cupos en la agenda. El gobierno prevé que en abril se culmine con la fase de las edades prioritarias, y entre mayo y junio con los jóvenes.

Las mujeres se vienen vacunando más que los varones: 57% a 43%. Eso puede deberse a que se cuidan más, a que entre la población adulta hay más mujeres, y a que dos de las ocupaciones priorizadas son bastante feminizadas: la docencia y la salud.

En este sentido, los últimos resúmenes estadísticos que el matemático Ernesto Mordecki ha compartido con sus colegas del grupo de científicos que asesoran al gobierno, muestran que, tras la vacunación, viene cayendo la tasa de contagios en el personal de la salud en relación a las infecciones en el resto de la población.

La buena noticia de la marcha vacunatoria y de sus primeros resultados, sin embargo, se enfrenta al peor momento de la epidemia. Uruguay lidera el triste ranking de países que más contagios cada millón de habitantes han sumado en los últimos siete días. Y ha igualado a Brasil en la cantidad de muertes reportadas durante la última semana en relación al tamaño de su población.

El virólogo Gonzalo Moratorio -uno de los 10 científicos más destacados del año pasado, según la revista Nature- compartió en su Twitter una caricatura que, a su entender, representa “el tremendo error que hoy se comete” en Uruguay. La imagen, que lleva la autoría del premio Pulitzer en dibujo político Matt Davies, muestra a un camión que avanza por una carretera y está a punto de colisionar con una locomotora que marcha a todo vapor por una vía que, pocos metros más adelante, se cruza con la carretera. El camión es la vacunación contra el COVID-19. La locomotora son los contagios y las variantes virales que van surgiendo.

“Hay que respaldar la vacunación porque su velocidad, por más buen plan de vacunación, es más lenta que cómo avanza la propagación del virus”, explica Moratorio a El País. En Uruguay “no podemos estar tan bien en vacunación y tan mal con el número de nuevas infecciones, que van a llevar a más internaciones y fallecimientos”.

Porque además de esas vidas que se cobra la epidemia, comenta el virólogo, la alta cantidad de contagios en una población que se está empezando a vacunar es el “escenario perfecto” para que el virus busque la manera de ganar terreno y mute (variantes). “Si hay un momento en que está claro que es necesario disminuir las interacciones y restringir la transmisión del virus, es el momento de la vacunación”.

Prioridad.

Entre los médicos y científicos que asesoran al gobierno sobre las vacunas, no hubo dos opiniones: hay que priorizar a los más adultos. Una persona de unos 75 años, de esa franja que había quedado relegada por falta de dosis, tiene 65 veces más chances de ser internada por COVID-19, y 3.200 más chances de morir por esta enfermedad que un niño o un adolescente. Así lo ha reportado el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades​ de Estados Unidos (CDC).

El problema es que de las tres marcas de vacunas con las que cuenta Uruguay, solo dos han sido ya aprobadas para su uso entre los más adultos (Pfizer y AstraZeneca). Ambas han arribado en embarques de menos dosis y más tarde que los del laboratorio chino Sinovac, y eso ha enlentecido la priorización. La solución que le encontró el gobierno fue aplazar la segunda dosis de aquellos que ya recibieron la primera (salvo el personal de salud) para apostar a la mayor inmunización posible con una primera dosis.

El objetivo es reducir la mortalidad y las infecciones severas. En esta línea, dijo la catedrática en Pediatría Catalina Pírez, “es inminente la incorporación de los adolescentes con factores de riesgo” en el plan de vacunación. De hecho, el viernes empezaron a ser inmunizados aquellos menores de 18 años que habían recibido un trasplante de órgano.

La Sociedad Ginecotológica del Uruguay había recomendado, en primera instancia, la vacunación a aquellas embarazadas con comorbilidades o que trabajaran en oficios de alta exposición viral. Pero dado el crecimiento de la transmisión comunitaria del virus, desde esta semana aconseja la vacunación en todas las embarazadas: “La evidencia actual es abrumadora en relación al beneficio”.

Pese a la incorporación de estos grupos “minoritarios”, Uruguay todavía está lejos de alcanzar la inmunidad colectiva. La marcha de los contagios, en ese sentido, aleja esa meta. Pero también la podrían distanciar algunos resultados de la eficacia de las vacunas en su capacidad de impedir la transmisión viral.

Al respecto, el científico Rafael Radi dijo el jueves, en la Universidad de la República, que los datos que llegan desde Chile revelan que “la vacuna de Sinovac no se caracteriza por bloquear la transmisión. Protege plenamente de tener formas graves, pero la capacidad de disminuir la transmisión no es tan alta. La de Pfizer tiene más posibilidades de bloquear transmisión comunitaria”. En este sentido, el científico señaló que Uruguay deberá analizar estos factores para el futuro del control epidémico. Para ello, aún falta.

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