ELECCIONES

¿Es posible una campaña sin basura electoral en las calles?

La peculiar propuesta de un artista plástico y de una lista nacionalista.

Blancos y colorados arrancaron en punta, tras la habilitación de la cartelería política en calles y avenidas. Foto: F. Flores
Blancos y colorados arrancaron en punta, tras la habilitación de la cartelería política en calles y avenidas. Foto: F. Flores

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Santiago Caramés tiene 31 años, le dicen “Pocho” y es secretario privado del intendente de Florida Carlos Enciso. Pero si algo sabe hacer bien es colgar carteles en la calle. Él mismo lo cuenta y dice que es parte de un pasado que lo considera enterrado. “Yo debo haber colgado 10.000 carteles en mi vida, todos de la lista 40”, dice Caramés a El País. Pero un día dijo basta.

Junto a su compañero Ignacio García, desde la lista 4040 -que apoya al precandidato Luis Lacalle Pou en Montevideo e integra el movimiento Dale, de Enciso- proponen una peculiar campaña electoral sin pegatinas, muros pintados, pasacalles ni carteles de plástico en las columnas. Además, hacen un llamado a la reflexión para “no afear Montevideo”.

El tema de la basura electoral genera hoy una sensibilidad especial y mayor conciencia al menos en parte de la población. Y quizás esta sea la primera vez que sucede algo así, lo que viene de la mano con una preocupación creciente por la ecología y el medio ambiente.

¿Pero por qué Montevideo y casi todas las ciudades uruguayas se transforman en cada elección, al punto de que la postal que predomina es la de las calles abarrotadas de afiches, cartelitos y cartelotes? Esa ni siquiera es la norma en la mayoría de las ciudades su- damericanas, quizás sin contar las de Argentina.

De esto mismo habla el artista visual Alfredo Ghierra, quien dirige el proyecto Ghierra intendente y lanzó la campaña “si ensuciás, no te voto”. Él tomó como influencia una campaña similar que iniciaron los comerciantes de Rosario, Argentina, para evitar que los partidos políticos ensuciaran las plazas, calles y avenidas.

Ghierra posteó ayer en sus cuentas de Facebook e Instagram varias fotos donde se ven carteles en las columnas y este mensaje: “Si sos candidato, invitá a tus seguidores a hacer campaña respetando la ciudad. Si sos militante de algún partido, usá tu tiempo e influencia para convencer a otros desde la palabra o con acciones que respeten nuestro entorno”.

El tema de la vandalización de la ciudad le preocupa hace años a Ghierra. “Pero la peor vandalización no viene de la idea preconcebida que uno tiene del grafitero, sino de organizaciones bien estructuradas como partidos políticos o clubes de fútbol”, aclara enseguida el artista. Y plantea el concepto de la ciudad como campo minado, lo cual considera un abuso.

Carteles de Luis Lacalle Pou y Verónica Alonso se ven en muchas columnas. Foto: Fernando Ponzetto
Carteles de Luis Lacalle Pou y Verónica Alonso se ven en muchas columnas. Foto: Fernando Ponzetto

Está convencido de que su campaña puede ayudar a pensar que lo que se ve en las ciudades uruguayas “no es natural ni normal”, sino más bien un método anticuado de hacer proselitismo político, justo en esta época de las redes sociales, cuando es accesible llegar a todo el mundo a través de un clic en el teléfono celular.“Me pregunto: ¿alguien vota a un candidato por ver un cartelito colgado en la calle, agarrado a una columna? Eso es absurdo.

Capaz no se lo han cuestionado los partidos”, dice Ghierra. “Que dejen al espacio público en paz, que debería ser neutro. Si no, es una cosa medio patotera, como los cuadros de fútbol y sus pintadas”.

-O sea que usted convoca a no votar a quien ponga cartelitos o pinte paredes.

-A riesgo de no poder votar a nadie -responde y se ríe-. Porque esto atraviesa a todos los partidos políticos.

-Hay una lista del Partido Nacional que propone lo mismo: una campaña sin carteles ni grafitis.

-Me sorprendés, me sorprendés... Eso no lo sabía. Voy a investigar a ver qué proponen además de eso -dice Ghierra.

A contramano

Cuando el 1° de marzo la Intendencia de Montevideo habilitó la colocación de cartelería en vía pública, la primera lista que tapizó la ciudad con cartelitos en las columnas fue la 71, que apoya a Lacalle Pou. Lo hizo en esa misma madrugada.

Caramés sabe que el Partido Nacional suele ser el que pone más carteles en las columnas. Pero dice que le encanta ir “a contramano” de sus propios compañeros. “A nadie se le mueve un pelo con estas cosas, ¿nadie se pregunta qué pasa con ese plástico? Es realmente un asco la ciudad”, dice el dirigente nacionalista. “Es como de perogrullo cuestionarte esas cosas”. Y se apura a aclarar que su planteo no viene por el lado de que es una lista chica sin estructura para llenar de cartelitos la ciudad. “Lo que necesitás para eso son diez gurises, el costo es muy barato”, asegura.

Comprar unos 1.000 carteles chicos de cartonplast sale unos 500 dólares y el costo puede llegar a 2.000 dólares si son más grandes y coloridos. Colocarlos lleva un rato. Si hay suerte, aguantan toda la campaña y serán retirados tras las internas. O se volarán con los primeros vientos y aportarán un poco más de basura a una ciudad de por sí bastante sucia.

Los lugares prohibidos: 18 de Julio, Libertador y Plaza Matriz

Desde el 1° de marzo los partidos políticos están habilitados a colocar carteles en la vía pública, según el artículo D 2.399 del Digesto Departamental, que autoriza la propaganda con carteles colgantes en los 120 días anteriores a una elección.

Pero la propaganda no se permite en las avenidas 18 de Julio, en Libertador Brigadier General Juan Antonio Lavalleja ni en la peatonal Sarandí.

Tampoco en varias plazas céntricas: Matriz, Independencia, Cagancha, Fabini y de los Treinta y Tres, así como en la explanada del edificio Libertad, de la Intendencia de Montevideo y en los espacios declarados Monumentos Históricos Nacionales o de interés departamental.

En tanto, en las vías de tránsito que crucen las calles mencionadas, solo se permitirá la colocación de carteles colgantes a una distancia no menor de cincuenta metros, según el digesto departamental.

La intendencia realiza inspecciones y retira la cartelería colgada en esas calles y espacios, al igual que lo hizo en diversas partes de Montevideo antes del 1° de marzo.

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