OPINIÓN

Un cuarto de siglo para recordar

Fuertes y sucesivos cambios que vivió la economía global y local en los últimos 25 años.

Foto: Pixabay
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Aunque me comprenden las generales de la ley por ser columnista de Economía & Mercado desde sus inicios, me adhiero a la celebración de su primer cuarto de siglo de vida diciendo que el suplemento salmón se consolidó como uno de los medios principales de difusión referidos a la realidad económica global y nacional. Aprovechando la celebración, me voy a permitir una nota personal.

Recuerdo nítidamente la llamada de Julia Rodríguez Larreta invitándome a participar en lo que parecía una aventura, para lo cual siempre le estaré muy agradecido.

Por varias cosas. Primero porque me inició en algo nuevo, obligándome a educarme en un oficio que desconocía: escribir en pocas líneas, para público no especializado en temas económicos a veces complejos, con el fin de ayudarlos a que formen su opinión en aspectos que afectan su vida cotidiana.

Lo segundo, y más importante, es valorar en todo su significado lo que implica opinar sobre una página en blanco sin sugerencias temáticas, tutelas de ninguna especie, ni consecuencias ulteriores por lo expresado. Es la constatación de la vigencia del ejercicio pleno de la libertad, hecho que generalmente se da por sentado, que su importancia se advierte cuando se pierde y de ahí el alerta de siempre preservarla.

Mi primera nota en el suplemento se tituló “La transición de China del socialismo hacia el capitalismo” pues era la novedad mundial del momento. El Banco Mundial en 1996 había dedicado su Reporte Anual a un tema inédito en la historia mundial, sin imaginar que un cuarto de siglo después, ese país se convertiría en la segunda potencia mundial. Sobre esa peripecia inédita, comparable con la revolución industrial, el suplemento fue presenciando y volcando opinión de los efectos de ese ascenso formidable.

Fue así que su crecimiento basado en las exportaciones logró generar superávits en su cuenta corriente de tal magnitud que le convirtió en el principal financiador de los déficit fiscales de Estados Unidos, a través de la acumulación de deuda pública norteamericana. Ello creó una complementariedad entre ambas economías, impensada una década atrás, que tuvo como hecho derivado inyectar liquidez facilitando la desestabilización del sistema financiero desregulado del mundo industrializado. Eso, junto a políticas de acceso a la vivienda, mal diseñadas por la administración Bush, alimentó prácticas especulativas que pusieron en jaque al sistema financiero en los países industrializados en el 2008/9, cuyos efectos demoraron una década en disiparse.

En la segunda mitad de este siglo sus notas opinaron con otro suceso inédito. La crisis existencial de la Unión Europea expresada a través de crisis de endeudamiento de España, Italia , Grecia y Portugal, que puso en duda la permanencia de la Unión Monetaria y al euro, conduciendo para su salvataje a la adopción de medidas inéditas, que fueron en contramano de los preceptos fundacionales del tratado y las del propio Banco Central Europeo, garante máximo de la sostenibilidad del sistema monetario.

Esta nueva realidad mundial rompió paradigmas y abrió debates académicos sobre cómo regular los sistemas financieros, la necesidad de darles cláusulas de escape a los esquemas de integración que contienen países con situaciones disímiles, y por sobre todas las cosas que las crisis son siempre un evento con alta probabilidad que no respeta fronteras.

El “Salmón“ también se vistió de notas referidas a los efectos de China sobre el mundo en desarrollo y en particular sobre América Latina, expresados en el superciclo de las materias primas. Un fenómeno que hizo que la mayoría de los países mostraran tasas de crecimiento inéditas en su historia reciente. Esto irradió optimismo inusual acerca de que se abría una nueva etapa de crecimiento permanente, haciendo pensar que un grupo de estos países iban a liderar el mundo de la mano de China. Incluso, creándose el acrónimo BRICS con referencia a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

La historia derrumbó con hechos ese fugaz optimismo para mostrar que, en América Latina, lo que quedó fue que el gigante asiático se convirtió en su principal cliente, y en particular para el Mercosur. Una realidad que expuso con nitidez sus limitaciones para estimular crecimiento industrial y la necesidad de reformarlo.

Volcando la mirada hacia nuestro país, el cuarto de siglo pasado también fue contemporáneo a su mayor crisis económica de nuestra historia reciente. Aquí también estuvo presente explicando los avatares por los cuales se estaba atravesando, las características de las propuestas en curso ante los organismos internacionales y los acreedores externos, y finalmente los resultados de lo logrado, expresados en la recuperación del crecimiento.

Incluso en sus páginas expresa su opinión el entonces senador Danilo Astori, apoyando a lo que el gobierno de la administración Batlle propone como políticas necesarias para resolver la crisis bancaria y la necesidad de buscar una solución negociada con los acreedores evitando el default.

Los efectos del superciclo de las materias primas le planteó a la izquierda recién llegada al gobierno en 2005, el desafío de administrar la bonanza externa cuando no había certeza que fuera permanente y que estimulaba su propensión histórica a aumentar el gasto como palanca del crecimiento. Fue así que en sus notas se fueron señalando los riesgos que conducen a mayor déficit fiscal y mayor endeudamiento cuando se apaga el ciclo externo favorable.

El tema de las reformas de las empresas públicas tampoco estuvo ajeno, siendo una de sus constantes en el tiempo, y viendo los resultados obtenidos, sigue siendo una asignatura pendiente.

Pero quizás lo más notable de este cuarto de siglo, corto en tiempo histórico pero riquísimo en novedades, fue la irrupción veloz del cambio tecnológico. En sus principios no había Internet, siendo el fax el medio más veloz para enviar las notas. Hoy estamos discutiendo los efectos de la robótica sobre el mundo del trabajo.

Su segundo cuarto de siglo se inicia con el mundo convulsionado por los efectos de una pandemia inesperada que afectó al crecimiento mundial, hizo trastabillar economías, indujo políticas inéditas buscando una vía de salida. A nuestro país lo encuentra con desafíos importantes a resolver como el desempleo, nuevas formas de inserción internacional y la recuperación del crecimiento, donde la estabilidad macroeconómica sigue siendo una condición necesaria básica para lograrlo. Sin duda, todos panoramas desafiantes donde el suplemento salmón seguirá haciendo su aporte habitual de opinión para informar y generar debates.

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