MISIÓN: BALOTAJE

En la cocina de la batalla del Frente Amplio por el "voto a voto"

El Frente Amplio salió a convencer en ferias, supermercados, casa por casa, en todo el país. Aquí, una crónica de la búsqueda del voto que les fue esquivo en octubre y que pide más seguridad y trabajo

Daniel Martínez
Daniel Martínez conversa cinco minutos con una almacenera en el barrio Santa Catalina. FOTO: Paula Barquet

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

Lo nuestro es casi como lo de los mormones. Ir, golpear, ¿no te molesto? ¿Tenés tiempo? Soy del Frente. ¿Qué pensás del Frente? ¿Qué opinión tenés? ¿Qué dudas tenés? No tenés dudas, buenísimo, felicidades, nos vemos en el triunfo. ¿Sí tenés dudas? Si me decís que fuiste votante del Frente me vas a tener más de cinco minutos en la puerta. Ahora, si me decís que has sido blanca de toda la vida y que los vas a votar ahora, con todo respeto me retiro. Muchas gracias y a otra cosa.

Violeta Pintos es un huracán de cifras, datos, comparaciones: “¿Sabías que antes los policías se compraban su propio uniforme? ¿Sabías que el Frente sacó a 400 policías corruptos? ¿En qué gobierno blanco o colorado pasó eso?”.

Violeta, como la conocen en el Frente Amplio, o Araceli, como la llaman en el Cerro, es la mandamás del comité de base Germán Araújo, ubicado en Burdeos y Río de Janeiro. En los meses previos a la elección nacional recorrió las 160 manzanas correspondientes a su “padrón” para identificar a los frenteamplistas, a los enojados, a los que alguna vez habían prestado el voto pero ya no. “Se hizo un trabajo de depuración para ver en qué casas había que hacer el trabajo y en cuáles no”, dice Violeta, y explica que aquello que se hizo en el marco de la “Campaña de Cercanía” en todos los comités de Montevideo, ahora les sirve para afinar la puntería. “Hoy por hoy se está trabajando con aquellos uruguayos y uruguayas que no están seguros del FA, que consideran que es buena la alternancia en el poder. Y estamos explicándoles por qué no”.

Es miércoles, la fórmula frenteamplista recorre Santa Catalina —uno de los principales feudos de la izquierda en la capital— y Violeta resalta con su look de militante perfecta: remera amarilla que dice “Mismos principios, nuevos sueños” con logo del FA, gorro del FA y bandera uruguaya flameando bien por lo alto. Caminó unas cuadras desde el Cerro y se sumó a la barriada junto a Daniel Martínez, Graciela Villar, Lucía Topolansky, las flamantes candidatas a ministras Cristina Lustemberg y Lucía Etcheverry, entre otros. Desde el Frente Amplio aseguran que procuraron que la actividad no fuera muy masiva para que los dirigentes pudieran dedicarse a hablar con la gente, por lo cual no hay tanta gente como se suele convocar. Aún así, la cantidad de personas a su alrededor y los gritos descoordinados de “Martínez presidente” lo tienen irritado al candidato, que apenas frena en algunas casas para ejercer, como puede, el mandatado “voto a voto”.

Militante frenteamplista
De amarillo y con bandera, Violeta Araceli Pintos, coordinadora del comité de base Germán Araújo, ubicado en el Cerro.

Se detiene en un almacén y pide que lo dejen a solas con la mujer que atiende, que apenas se deja ver. Al rato se le une Villar. Cinco minutos después, se despiden. La candidata a vice les cuenta a los curiosos que la señora estaba preocupada por la seguridad en el barrio y que se le reconoció la necesidad de mejorar.

La barra entusiasta —conformada por “frenteamplistas de toda la vida”, como autodefinición casi unánime— va señalando los lugares donde parar. En Santa Catalina hay pocos que se declaren no votantes del partido de gobierno, y uno de ellos es Luis. Frenan en su casa y le gritan, le cantan, pero Luis no sale. “¡Es porque es colorado!”, grita una. “¡Te falta la bandera!”, vociferan otras. Martínez sigue el paso y en eso se asoma el tal Luis, con celular en mano pronto para filmar la escena, que finalmente transcurre sin más.

Violeta dice que esto de ir casa por casa no es nada nuevo, que es lo que hizo el Frente en 1971. “Simplemente que lo dejamos de hacer, y eso lo digo como autocrítica. No debemos dejar nunca el diálogo. Y eso es de lo que se olvidó un poquito el FA: de hablar más con el vecino, de explicarle más”. Para esta militante comunista, hija de blancos y colorados, exiliada durante la dictadura, luego devenida en “burócrata que crió cinco hijos” y que hoy vive vendiendo comida en su barrio natal, la baja de su partido tiene que ver con dos características del votante frenteamplista: “el voto panza llena” y “el voto falta de memoria”. Lo explica así:

El voto panza llena cree que los logros que tiene —que son muy buenos logros, y debidamente obtenidos— los tiene por su trabajo solamente. Y no, no es solo por su trabajo. El voto falta de memoria es aquel que se olvidó de cómo estaba en el 2000, o antes. Y las cosas que se fueron dando de a poco. Ahora capaz le va más o menos, pero antes le iba mucho peor. Hablan del desgaste y una cantidad de cosas. Bueno, más desgaste de lo que tuvo el Partido Colorado durante 100 años… sin embargo, la gente lo seguía votando.

Violeta pertenece al Plenario Nacional del Frente Amplio —la máxima autoridad del partido— y, como muchos, se tomó muy en serio el voto a voto. Está dedicada full time, dice, pero su tarea va más allá de las recorridas, porque de las charlas surgen dudas que ella intenta evacuar aunque no tenga la respuesta en el momento. La más frecuente, dice, es el tema empleo. Por eso hace poco organizó una charla en su comité con un economista, también militante, que habló “en sencillo” sobre el tema. “Todo el mundo quedó chocho y feliz. Sí, trabajo va a haber”.

Barriada en Santa Catalina
Dos mujeres se detienen a conversar en medio de la barriada por Santa Catalina.

¿Por qué no lo hicieron antes?

En la esquina de 8 de Octubre y Vicenza, a metros de la puerta de un conocido supermercado, se han desplegado seis militantes. Uno de ellos es el diputado del MPP Julio Battistoni, que no fue reelecto. Otro es Eduardo Alonso, integrante del Plenario Nacional al igual que Violeta Pintos. Hay otros 50 dispersos en un perímetro demarcado de Flor de Maroñas, entre los que está la ministra de Cultura, María Julia Muñoz. Son parte de un contingente de refuerzo para esa zona en la que, si bien el FA votó por encima de la media de Montevideo, se perdió apoyo.

Eduardo es de los que tiene más labia. Sabe que su tarea no se diferencia mucho de la hastiante entrega de folletos comerciales, pero le pone energía. “Vecino, buen día”, dice al acercarse. “Las propuestas de seguridad del Frente Amplio para la zona”, anuncia. La mitad le dicen que no con la cabeza o le sonríen pero lo esquivan. “Muy amable, gracias”, responde él invariablemente.

El folleto que tiene Eduardo expone, de un lado, las propuestas para mejorar la seguridad: “Combate frontal a los problemas generados por las drogas”; “Ampliar el PADO”; “Policía profesional y amigable”. Del otro lado de la hoja hay titulares para crear más trabajo: “Empleos protegidos en cada barrio o localidad”; “Se capacitarán más de 400.000 personas para mejorar las posibilidades de empleo de la población”; “Expandir y mejorar Uruguay Trabaja, cooperativas sociales y emprendimientos productivos”. El material surgió del Frente Amplio a nivel central (no es específico para Flor de Maroñas), y según cuenta Eduardo responde a una definición: los tres ejes en los que el FA quiere impactar para ganar votantes hacia el balotaje son seguridad, empleo y vivienda.

Flor de Maroñas es una zona “friendly”, dice Eduardo, y es cierto: muchos dicen “gracias, compañero”, o “vamo’ arriba el Frente”; una señora agradece el material que espera le ayude a convencer a su hijo. Pero también hay enojados.

—Buen día, vecino. Las propuestas de seguridad del Frente para la zona.

—Ya las conozco. Hace 15 años que las conozco.

—¿No las quiere mirar, aunque sea para ver si son las mismas?

—No.

—Gracias, muy amable.

Pasa un hombre con ganas de hablar. Trabaja en el hospital de ancianos Piñeyro del Campo y es miembro del sindicato. Cuenta que en octubre no votó al Frente Amplio porque hay muchas cosas con las que no está de acuerdo. Sin embargo, ahora, “ante lo que está del otro lado”, no lo piensa dos veces. Y ya que está, se permite sugerir que la campaña se concentre en el interior, donde Luis Lacalle se impone ante Daniel Martínez. “Yo no sé qué le ven, no lo entiendo”, dice.

Eduardo se acerca con su folleto a una vecina que le rehúye con vehemencia.

—No, no. ¿Por qué no lo hicieron antes? ¡En estos 15 años no hicieron nada!

—¿Nada? —Eduardo la interrumpe con calidez, le intenta dar argumentos pero ella no se lo permite.

—Un desastre, una falta de respeto. Mirá cómo estoy. Operada por los chorros —dice, y muestra una cicatriz en su brazo.

Cuando la vecina se va, Eduardo —que milita en Villa Dolores desde los 15 años, y que está seguro de que el “voto a voto” sirve porque reproduce entusiasmo y anima a convencer a otros, ya sea en cumpleaños, velorios o filas en la carnicería— concluye: “Ella no es de los enojados. Ella nunca votó al FA. El enojado es como el que trabaja en el hospital: te dice lo que le molesta pero después te confiesa que igual nos va a votar”.

Militante frenteamplista
Eduardo Alonso, militante del Frente Amplio, se acerca a una mujer que lo rechazará argumentando el aumento de los delitos.

Acá están los más duros.

Dos días demoraron en procesar los resultados de la elección nacional. El martes 29 salió la primera tanda de dirigentes al interior, y desde entonces, 118 “compañeros referentes” recorrieron el país tres veces ya, dice Marcelo Reboledo, presidente de la Comisión Nacional de Organización del Frente Amplio. Entre ellos hay legisladores electos o en funciones, y también referentes temáticos. Se los llamó uno por uno porque “el FA no funciona con convocatoria espontánea”.

Danilo (Astori), (José) Mujica, El Boca (Oscar Andrade) y algún otro son los mas pedidos. Pero no se pueden multiplicar”, ironiza Reboledo.

A la hora de distribuirlos, Reboledo tomó en cuenta “las demandas del territorio”. La temperatura la miden los dirigentes de cada departamento. En Rivera, por ejemplo, se perdieron 13.000 votos, el Frente no tendrá diputados, y allí irá en busca de apoyos José Mujica. Esto responde, en parte, a la llegada que tiene el expresidente con los militares en una tierra donde el partido del excomandante del Ejército, Guido Manini Ríos, fue segundo. También, dice Reboledo, se debe a que en Rivera “hay una pecera enorme” y Mujica es de los que más pesca en el FA.

De solo mirar quién ha ido a cada departamento, explica, se puede deducir la necesidad del departamento. A Rocha y Maldonado ha designado a los más vinculados al turismo y el trabajo; a Cerro Largo y el centro del país, a los que dominan el rubro agropecuario; seguridad abarca todo el país y allí tiene como cartas cantadas a Gustavo Leal y Charles Carrera. Igual, Reboledo aclara que hay sitios que reclaman respuestas en seguridad cuando exhiben cifras bajas de delitos. En esos casos se priorizan otras áreas.

Al economista y senador electo Daniel Olesker, exministro de Salud y de Desarrollo, lo consideran “un jugador de todas las canchas”, capaz de “contestarte lo que quieras”. Olesker fue a Soriano días atrás y ayer estuvo en Cerro Largo. Entre semana anduvo por Montevideo e intentó responder a pedidos concretos de la colectividad judía o de grupos de amigos y conocidos que lo invitaron a conversar.

En algunos casos se organizaron duplas de dirigentes. A Mario Bergara e Ivonne Passada, por ejemplo, los unieron en una gira para dar “una mirada heterogénea” reclamada desde el territorio, no en cuanto a lo sectorial sino a lo temático.

La diputada Cristina Lustemberg, reelecta para este período y eventual ministra de Desarrollo, estuvo en Guichón. Lustemberg contó que allí conversó con concejales colorados que se resisten a votar a un blanco: “Están en proceso de volcarse al FA”. Allí hizo una recorrida puerta a puerta. “A los blancos no los convencés. Solo a uno lo dejé pensando”, contó.

Una comisión del Frente llamada Campaña de Cercanía es la encargada de organizar las barriadas como la que llevó a Martínez a Santa Catalina este miércoles, o al senador Rafael Michelini a Buceo el fin de semana pasado. Michelini, que ahora quedó afuera del Parlamento, relató: “Hay un 20% de las casas con banderas del FA. A esas ni fui. Del 80% restante, en la mitad no había gente. Y en la otra mitad, en general hubo buena receptividad. Dejás material, mucha gente ya vota, y muchos están en su mundo virtual y no te dan bolilla. Hay gente que te dice con respeto ‘nuestra opción es otra’”.

Ayer de mañana, en la feria de Villa Biarritz, el diputado Alfredo Asti (que no fue reelecto) y la exministra de Vivienda Graciela Muslera (hoy trabajando como funcionaria del BROU) se dedicaron a entregar las cartas escritas por Redes Frenteamplistas para acercarse a votantes, no votantes e inseguros.

Graciela Muslera
La exministra de Vivienda Graciela Muslera intentando convencer indecisos en Villa Biarritz.

Asti se paró en la mitad de Ellauri, muy próximo a los autos, y tuvo poco éxito en la recepción. Al principio se colocó cerca de un grupo de militantes blancos, pero después se reubicó: “Con esta camisa (a rayas blancas y celestes) me pongo acá y me van a confundir”, explicó.

Muslera, vestida de ropa deportiva, se dedicó a la charla en la vereda. Un joven le dijo que si ganaban los blancos se iba del país, y ella le celebró el comentario. Estaba allí por su propia voluntad: “Se me movió el piso, como a todos”, reconoció.

En ese puesto, en pleno Punta Carretas, Fernando, un militante de Álvaro García, se acercó a ayudar porque es una zona en la que ganó el Partido Nacional. Como Asti, tuvo poca receptividad. Dijo: “Los que andan acá son los más duros”.

cartas, manual, 15 razones

Materiales al servicio del "voto a voto"

Estos días el FA sacó varios materiales. Uno de ellos, difundido por El Observador, es una especie de manual del militante en el que se sugiere no tratar a opositores de “conservadores”, “neoliberales” ni “rosaditos”. Se elaboró en la comisión de Comunicación y plantea, entre otras cosas, que el foco ahora es convencer de votar a Martínez, no al Frente. Otro material se inauguró el miércoles en Santa Catalina, y enumera 15 razones por las que votar a Martínez. Una, a modo de ejemplo, dice: “Porque va a resolver el problema de la seguridad con firmeza, decisión y sin desbordes institucionales”. A su vez, Redes Frenteamplistas elaboró, por fuera del FA, tres cartas: una para votantes, otra para inseguros, y otra para no votantes. Al no votante, le dicen: “Queremos expresarle nuestro respeto por su decisión y agradecerle desde ya el respeto por la nuestra”.

La ceibalita y la salud.

Entre los 60 que se reunieron a media mañana en el comité de base Calleros, en 8 de Octubre y Gobernador Vigodet, algunos fueron a la puerta del supermercado, como Eduardo, otros recorrieron la feria, y otros se organizaron en grupos de tres, cuatro o cinco para ir a convencer casa por casa.

Comité de base Calleros
Militantes en el comité de base Calleros, en Flor de Maroñas, prontos para ir en busca de votos cautivos.

Uno de esos grupos lo componen cinco mujeres entre las que está Mary López, presidenta de la Junta Electoral de Montevideo. Llevan dos horas caminando por el barrio y aseguran que les ha ido “muy bien” en esa dinámica más íntima que se consigue al abordar los hogares. Aceptan la compañía de El País.

Ingresamos a un pasaje de tierra que sale de la calle Osvaldo Cruz. Primero hacen palmas en la puerta de un almacén. Un hombre sin remera se asoma y escucha sin decir palabra. “Estamos haciendo barriada por Martínez presidente”, dice una de ellas. Ante el silencio, empieza a esgrimir argumentos, pero él la interrumpe: “Desde que tengo uso de razón voto al Frente Amplio”, le dice, y todos celebran.

Llaman a la puerta siguiente y sale una joven. A ella le dicen que están “tratando de proteger los derechos adquiridos” y le preguntan si ya tiene resuelto su voto. Ella, tímida, responde que no, ante lo cual le entregan las cartas, el programa resumido y otros materiales. La joven agradece. Más tarde, Eduardo se sentirá orgulloso de esto y pensará: ¿qué habrá sentido esa chica al ver que cinco militantes fueron a su casa a pedirle el voto?

Al seguir el recorrido, las mujeres se topan con un hombre de unos 50 años, vestido como para ir a trabajar, que parece el objetivo perfecto. Lo abordan entre las cinco, y Eduardo también se acerca. El señor está disconforme con la política de empleo. Dice: “Está bravo, y nadie lo ha arreglado”. Empieza a responderle una de ellas, que le dice que ahora tiene que elegir entre dos candidatos. Otra agrega: “¡Dos modelos de país!”. Pero ante la mirada baja del hombre, interviene una tercera. Le espeta, sin introducción: “¿Vos te atendés en sociedad?”. Ante la respuesta afirmativa, le dice: “Y antes, ¿podías?”. Él insiste en que su punto es que “no hay laburo”. Ella le pregunta si tiene nietos, y él responde que sí, que cinco. “¿Y tienen ceibalitas? Antes no tenían”, le agrega ella. Le habla de Argentina, de Brasil, le dice que se acuerde de la economía. Entonces él vuelve a su planteo original:

—Yo lo que digo es que no hay laburo, nada más. Yo creo que hacen falta más fuentes de laburo.

—¿Estás sin laburo vos?

—No, yo tengo. Yo toda mi vida laburé.

—¿En qué laburás?

—En una cabaña.

—Y ves el problema del desempleo.

—Lo único mal es el desempleo, nomás. Después, lo demás...

El diálogo ya lleva unos minutos, y el hombre se empieza a poner inquieto.

—Hay menos laburo —concede ella, que lleva una bandera uruguaya en la espalda y se puso al hombro la tarea—. Se han creado muchísimas fuentes de trabajo y han cerrado otras. Después, hay otras que están en la reconversión.

—Y bueno, vamo’ a ver.

El hombre asegura que está apurado, pero antes de dejarlo ir, Eduardo le aconseja que se fije en cómo lo mira cada uno de los candidatos, que eso es importante. Ya con el destinatario retomando la marcha, una de las militantes alcanza a soltarle: “Pensalo y rebobiná”.

En ese momento, sin dar motivos, resuelven que se termine la compañía periodística, no sin antes aprovechar la oportunidad: “Y ustedes, ¿a quién votan?”.

Militantes del Frente Amplio
Militantes del Frente Amplio intentan convencer a un indeciso en Flor de Maroñas.
MARCELO REBOLEDO, JEFE DE ORGANIZACIÓN DEL FRENTE AMPLIO

"Sacamos a toda la militancia a la calle y al país"

En el Frente Amplio hay varios niveles de decisión en lo que concierne a la campaña electoral. Por un lado está el comando, que ahora encabeza Yamandú Orsi, y que resolvió los lugares a los que debe dirigirse la fórmula en base a un informe analítico del sociólogo Agustín Canzani. Parte de esa definición fue que se priorizara Montevideo, San José y Canelones, y luego el litoral del país, abarcando varios pueblos (en esa etapa están). Por otro lado está la comisión Organización, que preside Marcelo Reboledo, y que decidió las giras de los dirigentes a nivel nacional. Una de las definiciones de Reboledo fue mostrar a los ministros anunciados, y que salgan a recorrer los 13 senadores electos. Un tercer nivel es la Campaña de Cercanía, que organiza las barriadas por Montevideo y ciudades del interior. Dice Reboledo: “No damos nada por perdido. Estamos sacando a toda la militancia a la calle y al país”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)