Crisis en Venezuela

La ayuda, arma política crucial

Maduro ratifica que la usan para intervención militar; Guaidó denuncia población en riesgo.

Suministros destinados a Venezuela son reunidos en la zona fronteriza de Tienditas, Colombia. Foto: Reuters
Suministros destinados a Venezuela son reunidos en la zona fronteriza de Tienditas, Colombia. Foto: Reuters

La entrada a Venezuela de alimentos y medicinas enviados por Estados Unidos es la nueva arma política que empuñan el presidente Nicolás Maduro y el presidente interino, el opositor Juan Guaidó en su pugna por el poder, en medio de la severa crisis que aqueja al país.

Guaidó, reconocido por medio centenar de países como mandatario interino, llamó a la fuerza armada a permitir el ingreso de una carga para atender inicialmente a la población más vulnerable, que calcula en 300.000 personas, las que señala tienen su vida en riesgo.

Maduro, que asegura que la escasez de alimentos y medicinas se debe a sanciones estadounidenses, -esta postura fue ratificada ayer por el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza en una entrevista con El País de Madrid- se niega a permitir lo que considera un “show de la ayuda humanitaria falsa”.

“La ayuda humanitaria es el centro de la lucha entre los dos bloques de poder”, dice a AFP el politólogo Luis Salamanca.

El gobierno culpa por los problemas a EE.UU.

“Cómo no puede haber carencias en algunos productos si tenemos un bloqueo”, señaló el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, a El País de Madrid. “Los costos de este año de las sanciones superan, con la eventual confiscación de Citgo, los US$ 30.000 millones. Evidentemente tiene que haber algunas limitaciones”.

Arreaza sostuvo que “la hiperinflación puede tener un componente de un 25% de responsabilidad del gobierno venezolano, pero el 75% es inducida por un tipo de cambio que ponen en unas páginas web”.

El forcejeo “está alrededor de la Fuerza Armada, tratando de ganarse a los militares, Guaidó; tratando de mantenerlos con él, Maduro”, añadió.

Militares venezolanos bloquearon con dos contenedores y un camión cisterna el puente Las Tienditas, limítrofe con Colombia, donde son acopiados los primeros cargamentos de ayuda.

Desde que asumió como presidente interino el 23 de enero, Guaidó busca quebrar la Fuerza Armada, sostén de Maduro, pero a pesar de algunas fisuras, la cúpula militar se mantiene leal al presidente socialista, al igual que las cabezas de los poderes judicial y electoral.

Para John Magdaleno, director de la consultora Polity, el pulso alrededor de la ayuda es “un hito” que “conduce inevitablemente a escalar la conflictividad” entre el gobierno y la oposición, pero también entre Maduro y los países que respaldan a Guaidó.

“Esto está en manos de Estados Unidos a la postre, que es el que tiene la capacidad (...) de amenazar con el uso de la fuerza”, afirma a AFP.

El gobierno de Donald Trump, que ha reiterado que el uso del ejército en Venezuela es “una opción”, congeló las cuentas de los jerarcas chavistas y anunció más sanciones que cortarán a Maduro el acceso a los ingresos por la venta de crudo a Estados Unidos.

131.388 piden el refugio en Perú

Un total de 131.388 venezolanos solicitaron refugio en Perú en 2018, pero en los últimos dos años sólo 400 venezolanos -el 0,24% de los pedidos- han obtenido ese estatus en el país, según informó ayer sábado el diario El Comercio.

“El Gobierno del Perú tiene claro que debe evitar la irregularidad de las personas porque ello va a generar vulnerabilidad”, explicó al diario el secretario ejecutivo de la Comisión Especial para los Refugiados del ministerio de Relaciones Exteriores de Perú, Patricio Rubio.

En 2017, Perú pasó de tener 4.415 solicitudes de refugio a cerca de 34.000 pedidos, donde unos 33.000 eran de venezolanos, indicó Rubio. “No es que no resolvamos los casos que no califican, sino que les damos prioridad a quienes sí tienen elementos de persecución” en su país de origen, explicó.

El gobierno estadounidense asegura que la ayuda entrará a Venezuela de cualquier manera. El asesor de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental, Mauricio Claver-Carone afirma que la ayuda “va a entrar y lo digo porque estamos avanzando por un camino que es irreversible. No solo Juan Guaidó tiene el apoyo en las calles sino que se están cerrando los espacios financieros a nivel internacional para este régimen”. No dio detalles sobre la estrategia y sostuvo: “Luego entraremos en otra etapa en la que definiremos qué hacer para que ingrese”. 

Los suministros son reunidos en una zona de Colombia fronteriza con Venezuela.

Emigrantes venezolanos son atendidos con diversos alimentos en la Casa de la Divina Providencia, en Cúcuta. Foto: AFP
Emigrantes venezolanos son atendidos con diversos alimentos en la Casa de la Divina Providencia, en Cúcuta. Foto: AFP

Washington está “agotando todos los recursos antes”, pero “este capítulo de ayuda humanitaria sería el prolegómeno de una escalada del conflicto mucho más importante que en efecto podría involucrar algún tipo de intervención militar”, dice Magdaleno.

En ese escenario, el analista no descarta que grupos “muy radicalizados” dentro de las Fuerzas Armadas planteen resistir.

Naciones Unidas, que ha dicho estar preparada para enviar ayuda de urgencia a Venezuela, advierte que primero debe tener el acuerdo del gobierno de Maduro.

“La ayuda humanitaria nunca debería ser usada como pieza política”, advirtió el jueves el vocero de la Secretaría General de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric.

Comercio del dolor: farmacias callejeras

(Fuente: AFP)

Giovanni Plaza huyó a Colombia para vencer al VIH que lo estaba matando en Venezuela. Tuvo suerte y le regalaron los medicamentos, pero la necesidad obliga a sus compatriotas a comprar medicinas a vendedores informales en el puente que une a ambos países.

La escasez y la hiperinflación empujan a muchos a adquirir cualquier opción que esté al alcance de sus posibilidades. Incluso un fármaco a un precio sospechoso promocionado por un desconocido en el puente internacional Simón Bolívar.

“Estuve casi muriéndome en Venezuela por no tener una buena alimentación y no tener medicamentos, los antirretrovirales” con los que se trata este virus. Contrajo el VIH hace cinco años. En diciembre, cruzó a la ciudad colombiana de Cúcuta con la esperanza de hallar la droga que mantuviera a raya su condición. Una organización estadounidense que atiende en Cúcuta a miles de migrantes, le brindó gratuitamente el tratamiento.

En el viejo puente Simón Bolívar, una mujer de gorra roja vende 30 pastillas de analgésicos a unos 60 centavos de dólar. Veinte tabletas de la misma medicina cuestan unos 3,8 dólares en cualquier farmacia de Bogotá.

Muy cerca le compite José Álvarez, un venezolano radicado hace dos meses en Cúcuta que tiene menos medicinas para vender en su muestrario que oficios desempeñados en su natal ciudad de Valencia, en el norte de Venezuela. Buzo profesional, diseñador gráfico, instructor de defensa personal y vigilante, este hombre menudo de 39 años comercializa acetaminofén, ibuprofeno y potencializadores sexuales que dice comprar a vendedores mayoristas.

El remedio puede resultar más costoso que la enfermedad. Medicamentos falsos o adulterados pueden causar ataques al corazón, lesiones hepáticas, fallas renales, embolismos pulmonares e incluso la muerte, según el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos de Colombia.

“Hay mafias básicamente que se dedican a falsificar medicamentos”, dice a AFP Alejandro Gaviria, exministro de Salud (2012-18) de Colombia. “Está viniendo mucha gente y no hay control de calidad”, apunta.

La policía fiscal y aduanera ha desarticulado bandas dedicadas a este tráfico, declara bajo anonimato una fuente de esa institución en Cúcuta.

Adversidad.

Venezuela está sumida en la peor crisis de su historia moderna. Las expropiaciones afectaron la industria nacional y el desplome de la producción de petróleo, origen de 96% de las divisas, se traduce en limitaciones a las importaciones de productos básicos.

La escasez de medicamentos ronda un 85%, los centros de salud se enfrentan a carencias de insumos médicos, equipos que no funcionan y el colapso de los servicios de agua y energía eléctrica.

Miles de enfermos con afecciones crónicas tienen dificultades para acceder a sus tratamientos, de acuerdo con lo que indican ONG y grupos humanitarios críticos del gobierno.

Asimismo, Venezuela es golpeada por una inflación que se disparó hasta 1.370.000%, de acuerdo con lo que estima el Fondo Monetario Internacional. Esa tasa inflacionaria ha destruido el poder adquisitivo de los ciudadanos.

Pero, Maduro acusa a Estados Unidos de armas “una coalición internacional para cometer la grave locura de intervenir militarmente Venezuela bajo la falsa excusa de una crisis humanitaria inexistente”.

En opinión del ex jefe parlamentario opositor, Henry Ramos Allup, la negativa del gobierno frente al envío de ayudo “los expone más aún ante el mundo como violadores de los derechos humanos”.

La oposición critica que, mientras tanto, Venezuela envió 100 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba, que fue golpeada en fecha reciente por un tornado.

El gobierno se encuentra ante un “dilema estratégico”, pues con “cualquier decisión que tome pierde”, apunta Magdaleno.

Popular: Juan Guaidó responde al saludo de estudiantes. Foto: AFP
Popular: Juan Guaidó responde al saludo de estudiantes. Foto: AFP

Triste.

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, pidió ayer sábado a Guaidó, reflexionar y detener la “locura” de sus acciones en contra del gobierno de Maduro.

“Le decimos al autoproclamado (...) ven a la reflexión y ubícate del lado correcto de la historia. Deja la locura, deja de estar entregando los recursos y los activos que pertenecen al pueblo de Venezuela”, dijo Rodríguez durante un acto de apoyo a Maduro en el centro de Caracas que fue transmitido por el canal estatal VTV.

Consideró “muy triste” que Guaidó haya dicho recientemente que no descarta autorizar una intervención militar en Venezuela, en vista de la negativa del chavismo gobernante de entregar el poder Ejecutivo, de convocar a elecciones libres y de permitir el ingreso de ayuda humanitaria al país.

“Tamaña locura de entreguismo por parte de una clase política (...) es una barbaridad, es una salvajada, pero ahí está la muestra de lo que ellos históricamente han sido: un proyecto de entrega de los recursos de Venezuela, un proyecto indigno”, apuntó Rodríguez al respecto.

La vicepresidenta volvió a negar la existencia de una crisis humanitaria en el país, que registra una hiperinflación, escasez generalizada de alimentos y medicinas, devaluación casi diaria de la moneda y deterioro de todos los servicios públicos incluidos hospitales.

“Esa mentira de la crisis humanitaria es solamente un pretexto para invadir a Venezuela y para intervenir nuestro país (...) aquí no van a llegar las limosnas imperiales bajo una farsa de crisis humanitaria”, dijo sobre las donaciones que están llegando a las fronteras y que Guaidó prevé ingresar al país.

La vicepresidenta aseguró que la mayoría del pueblo venezolano respalda a Maduro, aunque su segundo mandato no es reconocido por medio centenar de países que ven a Guaidó como la autoridad legítima del país.

Según dijo, Guaidó “vive de susto en susto porque la valentía la tiene lejos, se la pasa escondido entre su apartamento y la embajada de los Estados Unidos”.

Maduro obtuvo la reelección en unos comicios tachados de fraudulentos y por ello el Parlamento, de mayoría opositora, avala que Guaidó asuma las competencias del Ejecutivo.

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