5.000 ELEMENTOS RECUPERADOS

Acuerdan la venta de objetos de naufragios ingleses y españoles

Entre ellos se encuentra un sello personal del héroe inglés Horacio Nelson.

Héctor Bado: el buzo recuperando dos instrumentos de navegación del buque español Salvador. Foto: Archivo
Héctor Bado: el buzo recuperando dos instrumentos de navegación del buque español Salvador. Foto: Archivo

En 2018, el Ministerio de Defensa Nacional y los familiares del buzo Héctor Bado llegaron a un acuerdo para dividir en dos partes los cerca de 5.000 objetos que fueron recuperados de dos barcos históricos que naufragaron en Punta del Este: el Agamemnon (1809) y el Salvador (1812). En mayo del año pasado, el Estado y los privados acordaron qué conjunto correspondía a cada parte, por lo que ahora -después de una disputa que duró más de dos décadas- solo queda un paso para que se pueda proceder a la venta de los objetos: saldar una deuda que al momento de su muerte Bado mantenía con una acreedora, tras lo cual se liberarán los lotes que, seguramente, formarán parte de una subasta pública internacional.

En la parte que corresponde al Estado, la pieza más importante es un cañón del buque inglés Agamemnon, que fue izado del fondo del mar el 22 de marzo de 1997 y que desde entonces se encuentra bajo custodia de la Armada Nacional. Se sabe que este cañón participó de la última gran batalla de barcos de madera librada cerca del cabo Trafalgar en 1805, en la que los británicos vencieron a una flota integrada por buques españoles y franceses.

La importancia de esta batalla es tal que hay quienes dicen que de haber vencido la flota combinada, hoy en Inglaterra se hablaría en francés, ya que el paso siguiente de Napoleón Bonaparte era la invasión a la isla.

En tanto, en la parte que podrá ser vendida por los privados destaca un sello que perteneció al máximo héroe naval de Inglaterra, Horacio Nelson, que el almirante -el gran vencedor de Trafalgar, que pagó la victoria con su propia vida- utilizaba para lacrar su correspondencia personal.

El abogado patrocinante de los familiares de Héctor Bado (su esposa y dos hijas) y del también buzo Sergio Pronczuk es Ciro Tesouro.

El letrado explicó a El País que la acreedora introdujo una medida cautelar para que los bienes no se entreguen a la parte privada hasta que se levante el embargo. Y que con la situación generada por la crisis sanitaria, la solución a este escollo se demoró algo más de lo previsto. “Las cosas más importantes están en una caja fuerte, otras están en manos de los particulares. Hay mucha cristalería, municiones, instrumentos de navegación, partes de armas”, indicó Tesouro.

El Agamemnon

El buque formó parte de la flota que comandó el célebre almirante inglés Horacio Nelson en Trafalgar, donde fueron derrotadas las tropas de Napoleón.

Pero curiosamente, este barco fue más famoso por las visitas que le realizaba a bordo Lady Hamilton, amante de Horacio Nelson, que por sus notables hazañas de guerra. Luego, el amor entre Nelson y Emma Hamilton pasó a ser tan público que a nadie le sorprendió que de esa relación naciera una niña, bautizada como Horatia en homenaje a su padre.

En la época del naufragio, el buque tenía base en Río de Janeiro y había puesto rumbo al Sur ante la sospecha de que había barcos de guerra franceses en el Río de la Plata.

El 16 de julio de 1809, cuando formaba parte de un escuadrón de cuatro barcos y dos fragatas, encalló en un banco de arena de la Isla Gorriti, quizás por las malas cartas de navegación de la época. Probablemente la causa de su hundimiento fue que se desfondó porque el casco estaba en mal estado.

Aunque no hubo víctimas y se lograron recuperar casi todos los objetos de valor mientras el buque se iba anegando con el paso de los días, su capitán, Jonas Rose, debió soportar una corte marcial dos meses después en Río de Janeiro.

El Salvador

El naufragio del Salvador fue la peor tragedia marítima ocurrida en el Río de la Plata, con un saldo de casi 600 muertos. Este hecho ocurrió a tan solo 250 metros de la playa Mansa de Punta del Este, tras un furioso temporal desatado en la noche del 31 de agosto de 1812.

El Salvador (nombre paradójico si los hubo) había partido del puerto de Cádiz, en España, transportando casi toda la oficialidad y tropa del 29º Batallón del Regimiento de Albuhera (Extremadura) y un destacamento completo de soldados de caballería, junto con sus armas, correajes y artillería. La intención de las autoridades españolas era reforzar la guarnición de Montevideo, el último bastión de la Corona en el Virreinato del Río de la Plata.

El águila del Graf Spee y el final esperado

El águila del Graf Spee. Foto: archivo El País.
Aguila del Graf Spee. Foto: Archivo El País

Es de aguardar que próximamente se permita también la venta del águila del Graf Spee, un asunto que ya ha sido conversado con el nuevo gobierno.

En 2018, el entonces ministro de Relaciones Exteriores citó a todos los partidos políticos para que opinaran sobre cuál era el futuro más conveniente para el mascarón de popa del Graf Spee. Ello ocurrió luego que el legislador nacionalista Jorge Gandini le planteara al ministro que el Estado vendiera el águila para obtener recursos para la cartera.

En tanto, en 2019 la Justicia condenó al Ministerio de Defensa y a la Prefectura Nacional Naval a disponer y realizar la venta del águila y del telémetro del acorazado alemán. Y a compartir el 50% del producido con los permisarios Alfredo y Felipe Etchegaray, y los familiares del fallecido buzo Héctor Bado.

En el pasado, se recibieron ofertas por el águila que iban de los US$ 8 millones a los US$ 52 millones. La pieza se encuentra desde hace años guardada dentro de una caja de madera en un depósito del Fusna (Fusileros Navales) y ha sido objeto de una larga controversia por planteos de representantes del gobierno alemán para que el objeto, que pertenece a Uruguay, no fuera vendido o exhibido. En tanto el telémetro, que fue recuperado hace años y se lo llevó a su estado original, se encuentra en el puerto de Montevideo.

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