La columna de Pepepreguntón

Vos sí, yo no

La Intendencia de Montevideo decidió hace ya tiempo instalar cámaras para controlar la velocidad a la que se conduce y multar con severas sanciones económicas a quienes no cumplen con las normas.

No pocos se molestaron cuando comenzaron a recibir las multas de la comuna. Que eran desproporcionadas, que los límites de velocidad eran muy bajos, que había cámaras colocadas en lugares como la bajada de Coimbra, donde el auto se va solo y es más factible que el conductor no advierta la aceleración del vehículo, o que la única finalidad que perseguía la Intendencia era la de recaudar. Pero hay algo innegable. Cuando los conductores se percataron de que las sanciones económicas por violar los límites de velocidad eran de miles y miles de pesos, todos empezaron a pisar menos el acelerador. Se comenzó a conducir diferente. A mirar la velocidad. Porque cuando duele el bolsillo el ciudadano entiende rápidamente que no comportarse responsablemente cuesta caro.

¿Pero qué puede decirse de la forma en que la Intendencia cumple con sus responsabilidades? Las fundamentales, digámoslo, son pocas. Nadie le pide al intendente Martínez que vista al David de celeste (sin comentarios), ni que organice festivales de rock, ni que libere tortugas en el Santa Lucía, ni que presente alocados proyectos para 18 de Julio, ni que le mande cartas al presidente para decirle que hay demasiada gente durmiendo en la calle.

Nada de eso. Alcanzaría con que Martínez y su equipo mostraran que son capaces de mantener limpia y bien iluminada la ciudad, que pueden asegurar una buena señalización de calles y avenidas, que tienen soluciones para el grave problema de estacionamiento que enfrentan cada vez más zonas de la capital y que las obras, que tanto se necesitan, se harán sin tener meses y meses afectada la circulación y ojalá en horas de la noche, como se trabaja en todo el mundo para estorbar lo menos posible la movilidad.

Pero en tren de conformarnos con poco, uno diría que más allá de simpatías políticas los montevideanos le están demandando a Martínez que, finalmente, muestre que es capaz de limpiar la ciudad. Es algo básico. Elemental en un intendente. Pero esencial en alguien que no oculta sus intenciones de proyectarse a nivel nacional y disputar la candidatura presidencial del Frente Amplio.

Martínez y su equipo, hasta el momento, han prometido mucho en materia de limpieza. Han invertido mucho. Y han vuelto a prometer. Pero la ciudad sigue siendo una mugre.

¿Cuándo va a cumplir Martínez con esta, que es su responsabilidad? ¿Quién sanciona por no hacer lo que debe a una comuna que, con acierto, es tan severa a la hora de sancionar a otros cuando no hacen lo que les exige? ¿Quién multa a la Intendencia por no hacer lo que debe hacer? ¿Quién le devuelve al contribuyente el dinero abonado por servicios que la Intendencia no presta?

La comuna debería predicar con el ejemplo. Si no cumple y solo pone excusas, debería también excusar a quien se excede en la velocidad. Pero si los castiga con severidad, como merecen, debería aplicar el mismo rigor consigo misma.

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